Viaje a Escocia

Castillo de Kilchurn, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

‘¿Y si nos vamos 3 o 4 días a Escocia?’ ‘Sí, ¿por qué no?’. Así son las conversaciones con nuestros amigos, así surgen los viajes espontáneos como el de Mendoza y ahora éste a Escocia. Empezamos a leer blogs, compramos vuelos, miramos tours organizados, decidimos hacerlos por cuenta propia y cuando queremos darnos cuenta estamos en la ruta de Glasgow a Luss y adentrándonos en las Highlands.

Ruta por Glencoe, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Ruta por Glencoe, Highlands, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

El recorrido lo armaron nuestros amigos tras leer varios artículos sobre Escocia y los mejores lugares para visitar. Y la verdad es que como no sabía qué esperarme, todo me sorprendió a tal punto que podría decir que este road trip de 3 días por Escocia fue uno de los mejores viajes de mi vida.

Paisajes de Escocia, Isla de Skye, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Paisajes de Escocia, Isla de Skye, agosto 2016 | viajarcaminando.org

La ruta comenzó en el aeropuerto de Glasgow donde teníamos reservado un coche de alquiler. La primera impresión de Escocia me sugiere una palabra: verde. Escocia es verde, muy verde. Hermosamente verde. Eso significa que llueve mucho (mucho, mucho) así que a poco de emprender nuestro viaje tuvimos que regresar a un centro comercial para que nuestros amigos se equiparan mejor para lo que nos esperaba. ¡Y lo bien que hicieron!

Luss resultó un pueblito pequeño con encanto y aunque llovía pudimos acercarnos caminando hasta su playa para admirar los paisajes del Lago Lomond cubierto de una espesa niebla que escondía las islas Inchlonaig, Inchtavannach y otras.

Luss, Escocia, agosto 2016| viajarcaminando.org
Luss, Escocia, agosto 2016| viajarcaminando.org

Seguimos nuestra ruta hacia el norte pasando por Arrochar, otro pueblo bonito de casas blancas y techos grises, esta vez con vistas al Lago Long, que es una entrada directa del mar que rodea los fiordos de Clyde. A pesar de la niebla, el paisaje parecía de película y aprovechamos la parada para tomarnos unas fotos y cómo no: reírnos un rato.

Arrachar, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Arrochar, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

La siguiente parada fue Inveraray, donde además de visitar por fuera el Castillo de Inveraray, paseamos por el pueblo también de casitas blancas y techos grises, y comimos en un pequeño café con la mejor sopa del día que probé en toda mi vida.

Castillo de Inveraray, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Castillo de Inveraray, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Volvimos a la ruta con un objetivo: encontrar el Castillo de Kilchurn. No fue fácil, nos pasamos un par de veces, pero nos encontramos con un escocés sonriente con falda escocesa que lavaba su autobús a pesar de estar lloviendo y que nos ayudó a encontrar el camino. La entrada no estaba clara porque según se deja el coche hay un caminito que atraviesa una especie de jardín, y luego llega a una tranquera cerrada que puede abrirse fácilmente. Y de ahí ya se ve el Castillo.

El Castillo de Kilchurn data del siglo XV y fue la casa de los Campbell de Glenorchy, que luego serían Condes de Breadalbane. El Castillo está en ruinas pero he de decir que bastante bien conservado y accesible y la verdad es que el entorno que lo rodea es espectacular, no por nada es una de las estructuras más fotografiadas de Escocia.

Castillo de Kilchurn, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Castillo de Kilchurn, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Nos adentramos en las Highlands o Tierras Altas de Escocia y nada menos que en su corazón: Glencoe, la cuna de la historia escocesa. Yo es posible que no haya oído nunca hablar de él pero ahora es uno de mis sitios favoritos en el mundo. Esta primera noche dormimos en un Camping llamado Glencoe Independent Hostel donde habíamos reservado una caravana o casa prefabricada super cómoda y bonita en un entorno precioso.

A la mañana siguiente fuimos al pueblo de Glencoe y me enamoré de sus casitas de piedra con los jardines verdes y llenos de flores, de las montañas detrás, de la paz y la tranquilidad y de su historia (Glencoe estuvo habitada hace 10.000 años).

Glencoe pueblo, Highlands, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Glencoe pueblo, Highlands, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

La excepción a la calma en Glencoe fue un momento único en el que un avión caza pasó por encima de nuestras cabezas haciéndonos creer que se iba a estrellar o que seríamos bombardeados. Nos agachamos del susto y cuando terminó de pasar no podíamos evitar reírnos de nosotros mismos ¡Qué manera de reírnos! Quitando ese momento de aturdimiento proseguido por carcajadas, el pueblo parece vivir en pura calma. Nosotros lo aprovechamos para desayunar en un bonito café.

Café en Glencoe, Highlands, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Café en Glencoe, Highlands, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

La siguiente parada de nuestro segundo día por Escocia fue Fort Augustus, un pueblo con encanto pero muy turístico. De todas formas, merece la pena visitarlo y acercarse a la orilla del Lago Ness donde no saldrá el monstruo pero la belleza del lugar los dejará impresionados.

Lago Ness, Fort Augustus, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Lago Ness, Fort Augustus, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Nuestra siguiente parada antes de cruzar a la isla de Skye fue el Eilean Donan Castle, un castillo sobre una pequeña isla a la que se puede cruzar por un puente después de abonar los 7 pounds de entrada. Por dentro es interesante pero no sé si merece tanto la pena porque fue reconstruido en el siglo XX y quizás eso le quita misterio. Lo que sí merece la pena es parar a admirar el paisaje que lo rodea, a menos para mí fue lo mejor.

Eilean Donan Castle, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Eilean Donan Castle, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Cruzamos a la isla de Skye, el lugar más recomendado por la mayoría de viajeros al decirles que estábamos viajando a Escocia. Pretendíamos llegar al pueblo de Portree y recorrerlo pero antes hicimos una parada para comer comida típica escocesa en el bar del Hotel Sligachan con preciosas vistas al lago. Así que llegamos a Portree un poco más tarde de lo que pensábamos. Lo que no sabíamos es que el último ferry salía de Sconser a las 18.45 hs. y que tendríamos que salir corriendo hacia el coche para llegar a tiempo antes de que el ferry se fuera porque sino nos quedaríamos en Skye y teníamos reservado una habitación compartida en un Hostel en la isla de enfrente: Raasay.

Sconser ferry, isla Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Sconser ferry, isla Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Al final llegamos al ferry, con tres minutos de antelación solo, pero llegamos sanos y salvos y dispuestos a vivir otra aventura. Por si el viaje en coche de Portree hasta Sconser con la ansiedad de llegar a tiempo no había sido suficiente, cuando subimos al barco, empezó a llover con fuerza, pero nada nos impidió subir a cubierta y contemplar el paisaje increíble que se abría paso delante de nuestros ojos.

Vistas desde el ferry, Isla Skye, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Vistas desde el ferry, Isla Skye, agosto 2016 | viajarcaminando.org

La isla de Raasay fue una sorpresa para mí. Si había visto poco o nada de la isla de Skye, de Raasay menos. Y la sorpresa fue muy agradable: un paisaje hermosísimo. Por momentos me recordó a las afueras de Ushuaia en Tierra del Fuego, con su playa de piedras y arenas y las montañas detrás, el viento gélido, la lluvia, las calles angostas, la tranquilidad. Me pareció que allí el tiempo se detenía para nosotros.

Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Al día siguiente, nos despertamos temprano y nos fuimos a visitar el Castillo de Brochel, un paraje de una paz imposible. Un castillo en ruinas a la orilla de un mar en calma y rodeado de una pradera tan verde que parecía de mentira. Me pareció de tal belleza que quería quedarme ahí saltando como las cabras del camino.

Castillo de Brochel, Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Castillo de Brochel, Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Camino al Castillo de Brochel, Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Camino al Castillo de Brochel, Isla de Raasay, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

A la vuelta, cruzamos en el ferry a la isla de Skye para emprender nuestra ruta hacia The Storr o The Old man of Storr, unas formas rocosas creadas a partir de movimientos de tierras hace miles de años. Una excursión de hora y media hacia arriba con lluvia finita en casi todo el trayecto.

The Old Man of Storr, Isla de Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
The Old Man of Storr, Isla de Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

A medida que avanzabamos se complicaba la ruta hacia la cima del Storr y había menos excursionistas. De repente la lluvia se incrementó porque entramos en una nube y fue momento de parar. No estábamos seguros de haber llegado al final, a la cima, pero estaba claro que no podíamos seguir. Y nos paramos a contemplar el entorno: Un paisaje inhóspito y hermoso a la vez. Una maravilla de la Naturaleza.

Una de las puntas de Storr, Isla de Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org
Una de las puntas de Storr, Isla de Skye, Escocia, agosto 2016 | viajarcaminando.org

Y esa fue nuestra ruta por las Tierras Altas de Escocia. El resto del día lo dedicamos a regresar a Glasgow desde donde salía nuestro vuelo al día siguiente. Nos tuvimos que ir pero nos quedamos con muy buen sabor de boca y con los ojos llenos de bellezas naturales imposibles de describir con palabras. Merece la pena hacer el viaje a Escocia y descubrirlo con sus propios ojos.

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