Vistas del entorno de la Gran Muralla China de Mitianyu desde la Torre 14 a la 20, China, 2017

Primeros días en China: Pekín y la Muralla China

Estamos en un país al que miles de veces imaginé viajar, vamos a visitar la Gran Muralla China y yo no dejo de pensar en cómo será, qué se sentirá estar ahí sobre semejante grandeza, si conseguiré recorrerla sin turistas, qué vistas tendrá y no sé cuántas cosas más. De repente, algo me saca de la ensoñación y de las dudas que se agolpan en mi cabeza: el tren en el que estamos viajando desde el Aeropuerto a la ciudad, el Express Train ha llegado a nuestra parada que consigo pronunciar bien al cabo de tres días, Dongzhimen. ¿Y ahora? Ya estamos oficialmente en Pekín, comienza la aventura de estas dos viajeras por la China continental.

Pekín: primeras impresiones

El metro me sorprende con sus puertas de vidrio que se abren solo cuando ya está el coche en el andén. Nos dirigimos al metro Denghikou, para alojarnos en el Saga Youth Hostel, lo que resultó una muy buena elección por su ubicación entre la zona más céntrica turística y la zona más tradicional pekinesa. Encontramos nuestro hostel tras dar una vuelta por el barrio y perdernos entre casitas bajas grises con tejados muy peculiares, pasillos curiosos y lámparas rojas de tela colgando de las entradas. Continuar Leyendo

Rascacielos de Pudong, vistos desde el Bund, Shanghái, China, 2017

Viaje a China

Pasé años obsesionada con conocer la Gran Muralla pero siempre había algo que me frenaba a viajar a China. Lo imaginaba tan grande (lo es) y tan diferente que me entraba una especie de pánico viajero que no me ocurre con casi ningún otro país. Sin embargo, en junio de 2016, mi amiga taiwanesa me regaló un álbum vacío con un fotomontaje nuestro en la primera página donde nos veíamos las dos delante de la Gran Muralla China. Desde entonces, mi sueño comenzó a tomar forma y en abril de este año se hizo realidad.

@rominitaviajera en La Gran Muralla China, Pekín, China, 2017

@rominitaviajera en La Gran Muralla China, Pekín, China, 2017

Preparándonos para viajar a China

Teníamos dos semanas de vacaciones y muchos lugares increíbles por conocer. La decisión no parecía fácil pero cada una teníamos una parada obligada: yo quería conocer la Muralla China, en Pekín; mi amiga, el Parque de los Pandas en Chengdú. Una vez cubiertas estas dos pretensiones podíamos elegir lo que quisiéramos. Soñé con recorrer la antigua ruta de la seda pero el tiempo no estaba a nuestro favor, así que elegimos algunos puntos más turísticos: Xian y sus Guerreros de Terracota, El Buda de Leshan por su cercanía a Chengdú, y Shanghái para conocer la China del futuro.

Tras leer varios blogs, preguntar a colegas y amigos que han viajado o que han vivido en el país, nos armamos una ruta más o menos coherente y reservamos los hoteles. Nos dejamos lo de los trenes para lo último y fue un error porque teníamos pensado viajar en un tren nocturno de Xian a Chengdú durmiendo y al ser festivo, no conseguimos pasajes. Tuvimos que improvisar y comprar billetes de avión que obviamente costaron mucho más caros y nos obligaron a reservar una noche más de hotel en Chengdú. Así que, basándome en nuestra propia experiencia, si viajan por su cuenta a China y tienen los días contados, mejor reserven los pasajes de tren con tiempo a través de la app CTrip y así se garantizan un asiento del tipo que desean (ojo porque hay pasajes para viajar de pie, lo cual puede resultar muy incómodo en un trayecto nocturno).

Qué ver en China

China es realmente enorme y seguramente hay miles de opciones de viaje que puedes elegir. Para saber qué ver o hacer en tu viaje por China lo ideal es que leas muchos blogs y guías de viaje y elijas lo que más te guste o piensas que te va a gustar. No hay un único recorrido. Lo que yo te voy a contar es nuestro recorrido, resumido. Más adelante, iré publicando artículos específicos por cada ciudad para contar el viaje con más detalle, pero ahora comparto nuestro viaje por China resumido:

Nuestro Viaje por China

Ruta del Viaje a China, 2017, rominitaviajera.com

Ruta del Viaje a China, 2017, rominitaviajera.com

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Baphuon en Angkor Thom, Camboya, Octubre 2015

Viajar a Camboya: qué ver y hacer

Cuando decidí renunciar a mi trabajo y emprender un viaje de dos meses por el Sudeste Asiático, no tenía mucha idea de qué me esperaría en Camboya. Tenía mi guía de viaje y había leído sobre las rutas posibles pero no era consciente de que lo que me encontraría.  Al viajar por Camboya, pude conocer una de las grandes maravillas arquitectónicas de todos los tiempos, alojarme en una cabaña en una playa desierta, bañarme en unas cataratas en una isla paradisíaca, ver brillar el plancton de noche en unas de las aguas más cristalinas que he visto en mi vida y mucho más.

¿Qué ver y hacer en Camboya?

Si tienes menos de diez días, como fue mi caso, te recomiendo hacer una ruta mas o menos corta que al menos cubra estos puntos que yo visité. En el mapa se puede ver el recorrido que hice en mi viaje a Camboya.

ruta-por-camboya, Camboya, 2015 | rominitaviajera.com

Mi ruta de viaje por Camboya, 2015 | rominitaviajera.com

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Caminando por las calles de Chiang Mai de noche, Tailandia, 2015 | rominitaviajera.com

¿Es seguro viajar a Tailandia?

Viajé a Tailandia y volví sana y salva, me lo pasé fenomenal, no me robaron ni sufrí ningún atentado o similar. Para muchos viajeros esta frase puede sonar obvia pero son muchos los que se han planteado posponer su viaje a Tailandia tras los pequeños atentados que hubo en 2015 y otros tantos que les encantaría conocer el país pero tienen miedo a los robos o la inseguridad callejera. Me gustaría compartir mi punto de vista, mi experiencia allí y algunos consejos para evitar estafas y que tu estancia en Tailandia sea increíble. Y sí, es seguro viajar a Tailandia.

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Tailandia es un país bastante grande y preguntarse si es seguro un país así en general es complicado porque la respuesta puede ser muy variada, sobre todo porque no es lo mismo tomar un tuk tuk en una isla que en Bangkok o caminar de noche en una ciudad que en otra, pero me atrevería a decir que viajar a Tailandia es seguro. Te explico porqué.

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

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Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Ko Lanta, cómo ir y qué hacer

Antes de viajar a Tailandia vimos fotos de Ko Lanta que nos hicieron incluirla en nuestro viaje por este país. Si bien las fotos luego no se correspondían con la realidad, la verdad es que lo pasamos muy bien los tres días que estuvimos en esta isla del Mar de Andamán.

Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Ko Lanta es una isla para descansar, para tomar algo en un barcito de playa con los pies en la arena mirando el mar, para recorrerla en moto o tuc-tuc, y si el presupuesto lo permite, hacer alguna excursión a las islas cercanas. A diferencia de otras islas más famosas de Tailandia, Ko Lanta es grande y no se recorre en un día ni dos.

¿Cómo ir a Ko Lanta desde Phi Phi?

Nosotros compramos el ticket de Ko Phi Phi a Ko Lanta en el puerto de Ao Nang-Krabi. Estábamos por embarcar a Phi Phi y nos lo ofrecieron en la taquilla al ver que no teníamos ticket de regreso y explicarles que queríamos ir a Lanta. Nos dieron un ticket abierto para que lo utilizáramos el día que nos diera la gana con dos horas distintas a elegir (11 y 15). Nos costó 450 baht (unos 12€ aprox.) a cada uno y nos dejó en el puerto principal. Desde la recepción de nuestro hotel nos fueron a buscar. En veinte minutos en furgoneta estuvimos en nuestro hotel.

Mapa de Ko Lanta, Tailandia, 2015

Mapa de Ko Lanta, Tailandia, 2015

Nos hospedamos cerca de la playa Klong Nin, frente al Lanta Nature Beach Resort que usamos de puerta de entrada a la arena cada día. Nosotros nos quedamos en el Intanin Resort que no tiene ni piscina ni acceso a la playa ni sitio donde servir el desayuno y por eso es más barato pero estuvimos muy bien.

¿Qué hacer en Ko Lanta?

Descansar. Bueno, eso es lo que hicimos nosotros la mayor parte del tiempo pero también visitamos algunas playas cercanas a Klong Nin. El primer día nos cruzamos a esta playa sin móviles ni nada, nos tiramos en la arena, nos bañamos en el mar y caminamos por la playa. Obviamente no tengo fotos de este día.

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Al día siguiente nos fuimos a conocer la playa de la bahía Ba Kan Tieng. El tuc-tuc nos dejó casi a los pies de la arena. El mar se veía hermoso, azul cristalino, pero no tan espectacular como en Phi Phi, todo hay que decirlo.

Playa Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Playa Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Hacía mucho calor y no había sombras así que después de jugar un rato en el mar y tratar de ver el coral que nos anunció el recepcionista del hotel, nos inventamos una sombra. Hubo que limpiar un poco la zona de troncos y basura pero conseguimos que unos arbustos nos mantuvieran al reparo un buen rato del sol. Eso sí, rodeados de bichitos.

@rominitaviajera y David refugiados a la sombra, Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia

@rominitaviajera y David refugiados a la sombra, Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia

Cuando la sombra no aguantó más, nos bañamos en el mar otra vez, nos secamos y nos tomamos un tuc-tuc hacia una playa más cercana a nuestro hotel: Diamond Cliff. Es un acantilado y para bajar a la arena hay que entrar al bar donde están las escaleras. Merece mucho la pena asomarse para descubrir una playa casi salvaje que no venía anunciada en ningún lado ni fue recomendada por el recepcionista de nuestro hotel pero que resultó hermosa.

Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Las palmeras y árboles eran el marco a esta playa tan preciosa que se divisa desde el bar Diamond Cliff donde por cierto también tienen alojamiento si alguien quiere dormir con estas vistas. Lo curioso es que mientras estuvimos en la playa disfrutando del mar (profundo, por cierto) y del descanso, unos tailandeses se pusieron a armar una especie de carpas naturales con hoja de palma y bambú que supusimos las alquilarían al día siguiente. Era mediados de noviembre y la temporada alta estaba empezando. Cuando nos fuimos de la playa, el sol empezaba a bajar y la arena se tornaba dorada.

Bajando el sol en  Playa Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Bajando el sol en Playa Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Volvimos a la playa más cercana al hotel justo a tiempo para ver el atardecer sobre el mar y tomarnos algo en el bar Majestic donde pasaríamos las tres noches de nuestra estadía en Ko Lanta aprovechando la Happy Hour para darnos un gustito. Y los cocktails y la comida tailandesa se convirtieron en nuestra pequeña rutina nocturna en esta isla maravillosa.

Majestic Bar, Klon Nin Beach, Tailandia, 2015

Majestic Bar, Klon Nin Beach, Tailandia, 2015

El tercer día lo pasamos descansando y caminando por la playa Klong Nin. Estaba nublado, la marea baja y parecía que iba a llover en cualquier momento así que darse un baño en el mar estaba complicado pero igual lo disfrutamos. Los días de playa llegaban a su fin y estábamos a tan solo un día de darnos de bruces con la caótica Bangkok antes de regresar a España así que había que aprovechar a tocar la arena y meter los pies en el mar hasta el último minuto. Nos íbamos de Ko Lanta con muy buen sabor de boca y con un colorcito bronceado envidable.

Playa Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Playa Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Próximo relato: Bangkok

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Ao Nang y Ko Phi Phi en Tailandia

Seis días en las playas de Tailandia es un plan ideal para descansar pero había que organizarlo bien si queríamos disfrutar sin gastar demasiado dinero y sin mezclarnos con muchos turistas. Al final, se nos dio bien: estuvimos en Ao Nang, Ko Phi Phi y Ko Lanta.

Vistas desde Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Vistas desde Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Ao Nang es un pueblo turístico de la provincia de Krabi, cuyas playas son bonitas aunque no paradisíacas como uno podría esperarse. Eso sí, hay bares, restaurantes, locales de ropa y sitios de masajes por toda la calle principal que termina en la playa donde hay más restaurantes y algunos resorts. Para pasear por la noche o escuchar música en vivo en sus bares abiertos está muy bien. El entorno natural además es muy bonito y aunque el mar no sea de aguas cristalinas, hay zonas donde uno se puede bañar a gusto y disfrutar de tranquilidad.

Costa de Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Costa de Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Estuvimos en Ao Nang un día al llegar desde Bangkog y otro día al regresar de Ko Lanta para volar a Bangkok de regreso, una semana después. Hay gente que en vez de hacer así, se hospeda cuatro o cinco días en Ao Nang y de ahí va y viene en el día en excursiones pero nosotros queríamos visitar las islas con más calma así que preferimos tomarnos un ferry a Ko Phi Phi y quedarnos ahí dos noches.

Ko Phi Phi yDon y Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Ko Phi Phi yDon y Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Ko significa isla y Phi Phi en realidad son dos islas: Phi Phi Don y Phi Phi Leh. Ésta última se puede visitar con excursiones de un día pero no se permite dormir ahí ni acampando porque está protegida. De hecho, antes de que se rodara la película La Playa en el año 2000, la isla era totalmente virgen. Hoy en día, te cobran 400 baht (10€) por persona para pisar la isla aunque solo quieras hacer unas fotos. Se paga al llegar y te dan un ticket por lo abonado. Es una Reserva natural.

Camino a Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

En nuestra barquita privada camino a Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Nosotros nos hospedamos en la isla Phi Phi Don, en la zona de la bahía Ba Kao, donde hay un resort de lujo frente al mar y unos resorts más simples detrás rodeados de bares y restaurantes de bambú. El pequeño pueblo nos encantó, sobre todo por la noche. Nos habían dicho que en Phi Phi no se puede dormir en toda la noche de lo fiestera que es la isla pero nosotros decidimos irnos lejos del embarcadero al que llegó nuestro barco desde Ao Nang. Alejarnos de Ton Sai, el puerto de embarque, fue la mejor idea que tuvimos. De ese lado el mar estaba revuelto y sucio, hacía viento y el cielo anunciaba lluvia el día que llegamos a la isla, así que solo pudimos dar un paseo pero descansamos, alejados del bullicio de Ton Sai y al día siguiente estábamos mucho más cerca de Phi Phi Leh para conseguir llegar a Maya Bay antes que la mayoría de turistas.

Playa Maya Bay vista desde el mar, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Playa Maya Bay vista desde el mar, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Maya Bay, donde se rodó la película La Playa, es una playa bonita pero no se puede entrar al agua por la orilla y ponerse a nadar. Al menos, no se pudo cuando nosotros fuimos. El fondo está lleno de piedras y corales rotos así que hay que tener cuidado de no lastimarse. El agua es cristalina pero no hay profundidad en la zona que dejan para el turista que es menos de la mitad de la playa porque el resto de orilla está cubierta por los barcos que atracan en la isla. Lo bueno es que al llegar sobre las 8 y algo de la mañana no había tanta gente como cuando nos fuimos sobre las 9.

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Alquilamos un bote-taxi solo para nosotros dos así que cuando nos cansamos de la playa volvimos al barquito y el chofer nos llevó a hacer snorkel. Desde donde estábamos podíamos ver aún la playa pero el agua era más cristalina y azul y en cuanto nos tiramos, nos rodeamos de peces. Fue una experiencia muy bonita nadar entre los peces.

Peces en el mar de Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Peces en el mar de Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

La siguiente parada fue la laguna Phi Leh donde no vimos peces pero sí disfrutamos de un paisaje increíble: aguas turquesas en un entorno de acantilados precioso. El agua turquesa por fin era como el que veíamos en tantas fotos publicitarias sobre Tailandia.

Laguna Phi Leh, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Laguna Phi Leh, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Teníamos la barca alquilada por cuatro horas así que aún nos quedaba ver algo más: la isla de los monos. Sí, una playa donde los monos campan a sus anchas y hacen lo que les da la gana sin importar cuantos turistas vengan a verlos. Son muy graciosos y es curioso verlos de tan cerca y en su hábitat natural. La pena es que algunos turistas en su ignorancia apagan sus cigarrillos en el agua de las rocas, cosa que es aprovechada por los monos para mordisquear las colillas.

Mono en la isla de los monos, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Mono en la isla de los monos, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Al volver a Phi Phi Don, la isla habitada, no volvimos a nuestra cabañita sino que nos quedamos en la playa del otro lado, en la playa Nui. El día anterior con el cielo nublado no habíamos podido apreciar la belleza semejante de esa playa: la arena blanca, mar turquesa, entorno verde en un paisaje casi virgen. Ni resorts a pie de playa, ni multitud de turistas ni barcas. Lo que teníamos frente a nosotros para pasar todo el día era una playa hermosa y tranquila donde no solo se podía nadar junto a los peces sino también descansar a las sombras de los árboles. Disfrutamos de una tarde increíble hasta que el cielo anunció tormenta.

Playa Nui, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Playa Nui, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Al día siguiente, el bote de nuestro “resort” nos llevó a Loh Dalam, la bahía que está justo al otro lado del puerto de Ton Sai, a cinco minutos andando. Nos quedamos en la playa, que también estaba tranquila y aunque había resorts sobre nuestras cabezas y la arena no era tan suave, el entorno seguía siendo hermoso y el agua cristalina. Pasamos una mañana hermosa antes de embarcarnos hacia Ko Lanta donde pasaríamos tres días antes de volver a Ao Nang.

Playa Lo Dalan, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Playa Lo Dalan, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Próximo relato: Ko Lanta

 

Niñas jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014

Qué ver en Nueva Delhi

Nueva Delhi es la puerta de entrada a la India, sobre todo si se llega por avión, pero es mucho más que eso, es una ciudad de contrastes, entre lo antiguo y lo moderno, entre la riqueza y la pobreza. Pero más allá de eso me gustaría contarte qué ver en Nueva Delhi si tienes pocos días.

Delhi huele a curry pero también a incienso, suena a bocinazos de los coches pero también al bullicio de la gente. Una ciudad diferente donde muchos aseguran sufrir un choque cultural y del que otros quedan perdidamente enamorados.

Atasco en Delhi

Tuk Tuk Coches, furgoneta y motos, atasco en Nueva Delhi, India, 2010

Viajar a la India siempre había estado en mis planes pero no sabía que terminaría yendo con una ONG a un encuentro de jóvenes del mundo (el Kaleidoscope organizado por Oxfam). Y si bien estuve mucho tiempo en el hotel, formando parte del evento internacional, pude también descubrir parte de la esencia de este hermoso país a través de la gente que trabajaba allí, de los taxistas, de los vendedores ambulantes, de las personas que crucé paseando…

vendedor ambulante, Delhi

Vendedor ambulante en su puesto, Nueva Delhi, India, 2010

¿Cómo es Nueva Delhi?

Nueva Delhi es algo caótica y ruidosa. Se puede estar más de cuatro horas en un atasco y no llegar a tiempo a ver lo que se pretendía ese día. Justo lo que nos pasó a nosotros que nos quedamos sin ver el Fuerte Rojo por dentro porque llegamos cuando estaban por cerrar. Y nos perdimos el espectáculo que íbamos a ver. Pero dentro del caos, flota algo de paz en el aire y esto lo demuestra el hecho de que aunque todos piten (toquen la bocina del coche sin parar) ninguno se enfada sino que por el contrario sonríen.

Conductor camión, Delhi

Conductor de camión colorido en la ruta a las afueras de Delhi, India, 2010

Delhi son las mujeres con sus saris de colores, los hombres con sus panjabi, los niños jugando a la pelota en los barrios, son también los carros tirados por bueyes circulando junto a los tuk-tuk, las motos y coches de alta gama. Son las casas de chapa y los barrios humildes pero también los edificios acristalados que albergan oficinas de multinacionales. Son las calles céntricas llenas de carteles anunciando telas  y otros productos, son los callejones que terminan en mezquitas o templos hinduistas. Son los parques, los mercados y un sin fin de cosas más que se pueden ver en Delhi que es, sin duda, una ciudad de contrastes.

Hombres comiendo bajo un toldo, Delhi, India, 2014

Hombres comiendo bajo un toldo, Delhi, India, 2010

Carteles de publicidad, Delhi, India, 2014

Carteles de publicidad, Delhi, India, 2010

Niños jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014

Niños jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014

Niñas jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014

Niñas jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2010

¿Qué ver y qué hacer en Nueva Delhi?

El viajero siempre quiere saber qué ver en un lugar que va a visitar. Sin embargo, cada persona es distinta y le gustan cosas diferentes. A mí me gusta la gente así que mis consejos posiblemente sean muy distintos a los de alguien que le gusta ver monumentos. Si el lector quiere saber las diez mejores cosas que ver en Delhi según muchos viajeros puede leer este artículo en Tripadvisor. Yo no vi ni una de esas recomendaciones.

Entonces, a la respuesta sobre qué ver en Delhi yo respondería: Jama Masjid, la mezquita más grande de la India, pero no solo el edificio que es hermoso sino también la gente que entra y sale, los que simplemente pasan o los que están sentados en sus alrededores. Esta mezquita está sobre una pequeña colina en la vieja Delhi, cerca del Fuerte Rojo, otro monumento que me gustó mucho aunque solo lo viera por fuera.

Entrada a la Mezquita más grande de la India, Delhi, India 2014

Entrada a la Mezquita más grande de la India, Delhi, India 2010

Lateral de la Mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2014

Lateral de la Mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2010

¿Y qué mas? Visitar un mercado callejero, pero no uno preparado para turistas que son a los que te suelen llevan algunos taxistas; sino uno que te encuentres callejeando por el centro de la ciudad, incluso en frente de la mezquita donde por la tarde se llena de vendedores de frutas y verduras, aves y objetos varios. Y si de callejear hablamos, un paseo por la calle Chandni Chowk es imperdible. Ahí es donde se aprecia la magia de Delhi y su gente, donde se mira, se regatea, se compra y se agradece la amabilidad.

Vistas desde la mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2014

Vistas desde la mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2010

Si hablamos de monumentos, también visité la India Gate o el Rajpath (camino del rey) donde se realizan muchas de las ceremonias de Delhi, pero no me pareció nada del otro mundo. Y lo hubiese cambiado por quedarme un rato más en las callejuelas de la vieja Delhi. Sí me gustó mucho el edificio de gobierno más importante: el Rashtrapati Bhavan, la residencia oficial del presidente, imponente y majestuosa, al final del camino del rey. Pero nada comparado con las sensaciones que me produjo la vieja Delhi.

Y volviendo a la vieja Delhi, vuelvo a rememorar sus aromas (a curry y a incienso), sus sonidos (el llamado a la oración de la mezquita entremezclado con las voces en hindi), sus colores (el de las ropas de algunas mujeres) y su misterio. Y entre esos recuerdos se asoma uno curioso que vuelve a recordarme que me gusta la gente: un grupo de sijs sentados sobre una alfombra en un templo sij, en silencio, y un grupo de turistas españoles (nosotros) con la cabeza cubierta y los pies descalzos, en silencio, reflexionando, pensando que tal vez a pesar de las diferencias no somos tan distintos.

Templo Sij, Delhi, India, 2014

Templo Sij, Delhi, India, 2010