Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Mis días en Kenia: Parte III

Había leído en un libro de Kapuscinski (creo que en Ébano) que el ritmo africano es diferente al nuestro, más lento y más incierto. Y pude comprobarlo cuando al llegar a la estación de autobuses de Malindi nadie me esperaba.

Ahí estaba yo, con mi mochila de 50k recién estrenada, con la ilusión de quien va a comenzar algo nuevo pero con el cansancio de haber pasado 9 horas en la carretera, ansiosa por reconocer en las caras de desconocidos a la persona que tenía que recogerme.

Calles de Pueblos de Kenia, África, 2012

Calles de Pueblos de Kenia, África, 2012

Miro a mi alrededor. Todos son negros. Empiezo a oír la palabra «muzungu» y se refieren a mí. No hay ni una persona de rasgos similares a los míos. Todos parecen ser locales salvo el asiático que venía conmigo en el autobús y al que al cabo de 10 minutos viene a buscar otro asiático. Rostros negros yendo y viniendo por la estación. Alguien me ofrece un asiento. Otros un taxi, una moto. La amabilidad abunda y eso me reconforta un poco. Mientras, yo sigo esperando a que alguien me vea y diga mi nombre.

Tengo que confesar que una empieza a imaginarse que la han abandonado. Conservo la calma y sonrío a todo el que me mira. ¿Qué puede pasarme? Ni lo pienso. Sólo empiezo a pensar alternativas en caso de que nadie me recoja en horas. Puedo intentar hospedarme en un hotel. Vi en Internet que hay unos en la costa. Puedo pedir asilo en la casa de algún local que me resulte confiable. Y mil ideas más.

Al cabo de media hora llega una chica jovencita y sonriendo me pregunta «¿Romina?» y ahí suelto la respiración contenida y siento cómo se deshace el nudo en la garganta que llevaba armando desde hace un buen rato. Sí, soy yo. Ese es mi nombre. ¡Qué alivio! Hi! Hi! Nice to meet you.

Judith, la hija de Mama Agnes, la niña que me vino a buscar a la estación de buses de Malindi, Kenia, África, 2012

Judith, la hija de Mama Agnes, la chica que me vino a buscar a la estación de buses de Malindi, Kenia, África, 2012

Quien me viene a buscar es Judith, una adolescente de 18 años que a lo largo de mis días en Malindi se convertirá en mi amiga. Me pide disculpas. Escucho por primera vez la expresión «african time» y recuerdo al gran Kapuscinski. Nos vamos en un tuc-tuc hacia la casa de la familia donde me hospedaré. Todo es nuevo para mí. Me siento como una niña. Y me vuelve la ansiedad y la ilusión. En seguida veo que la calle de la estación es una de las pocas asfaltadas de la ciudad. El resto son de tierra, de barro cuando llueve, y con piedritas que saltan a los costados y hacen saltar también al tuc-tuc, ese taxi-moto preparado para llevar 3 personas en la parte de atrás.

Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Voy pensando en la situación: me encuentro en África, adonde siempre había soñado viajar, a la que tanto había imaginado e intento pensar cómo será el resto del continente, su gente, sus distintas culturas y me apetece conocerlo todo. Todo. El vaivén del tuc-tuc me trae de regreso a la realidad.

Empiezo a ver casitas de barro y palos al costado del camino y la gente me saluda «chao, chao» imaginando que soy italiana. También hay edificios grandes, pintados de colores con anuncios publicitarios como el de «safaricom» que es el más frecuente. Puestos de venta de comida, salones de peluquería… ¡Un cibercafé! Una escuela, un potrero donde los niños están jugando al fútbol, una mezquita… y muchos árboles y arbustos. Giramos en una esquina y ahí está la casa de mi familia durante las próximas semanas. Sí, llegamos a casa de Mama Agnes.

Viaje en tuc tuc por Malindi para llegar a casa de Mama Agnes, Kenia, África 2012

Continuará…

Niñas volviendo del colegio, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Mis días en Kenia, África – Parte II

Escribía en mi bitácora antes de dormir en casa de Anne, la chica de la ONG que me alojó la primera noche que pisé Kenia: «mi primera impresión de la ciudad de Nairobi es confusa: el aeropuerto es pequeño, me recuerda al de Malta, donde estuve en 2008. Las carreteras están bien, normales. Hay coches buenos y furgonetas viejas. Es un poco como Buenos Aires. Hay edificios grandes de empresas tal como en Nueva Delhi y otras capitales».
Estación de buses y combis, Nairobi, Kenia, África, 2012

Estación de buses y combis, Nairobi, Kenia, África, 2012

Qué curiosas son las primeras impresiones. Ahora que releo lo que escribí esa primera noche no creo que diga nada en absoluto de Nairobi pero la verdad es que poco puedo decir de una ciudad donde estuve sólo unas horas y muy pocas las pasé caminando. Lo que sé es que no me gustó mucho, me pareció muy ruidosa, caótica, «crowded» como le dije a mi familia de acogida en Malindi, sí, congestionada o superpoblada, esa es la sensación que me dio la capital de Kenia.

Esquina de Nairobi, Kenia, África, 2012

Esquina de Nairobi, Kenia, África, 2012

El lunes 1 me levanté a las 6 AM para ir al centro de la ciudad a tomar mi bus hacia la costa. Lo que no había entendido bien (tal vez porque estaba aturdida al llegar) es que llegaría a eso de las 6 PM a Malindi y que ese día no iría aún al orfanato a comenzar mis tareas allí. El viaje se me hizo eterno y descubrí que lo de las carreteras «están bien» no se extiende a toda Kenia y que las rutas asfaltadas no abundan en este país pero que el polvo cobrizo de los caminos hacen más bello el paisaje.

Ruta desde Nairobi a Mombasa, Kenia, África, 2012

Ruta desde Nairobi a Mombasa, Kenia, África, 2012

También pasé por barrios o aldeas en los que había muchas vacas y bueyes, como en los alrededores de Delhi en India. Y al costado de la ruta, vi puestos de venta de comida, de gafas, de medias, de frutas y verduras. Parecen haberse creado hace un rato con un par de maderas y algunas ramas recolectadas de árboles cercanos. La mayoría no tienen techo y algunos simplemente son una tela en el suelo al estilo de los «top manta» de Madrid.
Puestos de comida en la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África 2012

Puestos de comida en la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África 2012

Al pasar por algunos poblados, veo que en las esquinas de las calles de tierra hay grupos de chicos jóvenes con motos enormes. No están haciendo nada. Algunos parecen conversar. Otros ríen. Más tarde me enteraría que son los «motoboy» que te llevan tipo taxi adonde quieras dentro de la ciudad.
Hombres en las esquinas, pueblos de Kenia, África, 2012

Hombres en las esquinas, pueblos de Kenia, África, 2012

A decir verdad, veo hombres quietos, parados, sin hacer nada, por todas partes. Pero las mujeres no paran. Las mujeres son el motor de este país. Se mueven hacia un lado y hacia otro, transportando múltiples cosas, desde trozos de madera o cemento hasta bidones de agua, en sus espaldas o en la cabeza. También veo mujeres arando el campo, cultivando, custodiando su puesto de frutas mientras los niños corretean a su alrededor. Definitivamente, las mujeres dan vida al paisaje que veo.

Escribí esa noche: «Fue curioso ver a las mujeres llevar sus cosas en la cabeza como en los documentales sobre África; y esos vestidos de telas de colores y sus pañuelos en la cabeza.» Eran parte del paisaje de mi ruta hacia la costa.
Niñas volviendo del colegio, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Niñas volviendo del colegio y mujeres yendo a por agua, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Continuará…

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Mi primera experiencia en suelo africano: Malindi, Kenia

Más de 20 días sin escribir tienen una explicación: estaba en Malindi, Kenia (África), con muy poco acceso a Internet. Justamente es mi estadía en Kenia y mi experiencia en ese trocito de África lo que quiero empezar a contarles hoy.

Como escribía la primera noche en Kenia, en casa de Anne en Nairobi, «al iniciar el viaje en Madrid no era consciente» de lo diferente que es este viaje en mi vida personal. Me encanta viajar y lo hago siempre que puedo. Pero siempre lo hago acompañada y si viajo sola voy al encuentro de amigos, me hospedo en casa de amigos y disfruto paseando y haciendo actividades turísticas con amigos. A la India fui de voluntariado pero fui con 10 personas más entre las cuales ya conocía a algunas. Este viaje es diferente.

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

«Voy sola por primera vez a un país donde no conozco a nadie y donde me espera una persona de una ONG para llevarme a la costa (Malindi) mañana» escribí en mi bitácoras el primer día. Y debí haber agregado: a un país donde no hablan mi lengua materna, donde aunque el inglés está extendido la lengua más hablada es el swahili y utilizan más de 40 lenguas para comunicarse, donde es probable que no haya muchos «blanquitos» («muzungus» como nos llaman a los blancos de piel en Kenia), donde jamás he estado y del que he leído que no se parece en nada a países de Europa, por donde acostumbro a moverme. Y si no era suficiente cambio en mi tipo de viaje: voy de voluntariado a vivir dos semanas con una familia que no conozco.

Mamá Agnes y @rominitaviajera en Malindi, Kenia, África, 2012

Mamá Agnes y @rominitaviajera en Malindi, Kenia, África, 2012

Lo que no sabía cuando me embarqué en este viaje es que haría amigos locales, que vería los peces más hermosos que he visto en mi vida, que conocería a personas tan interesantes y agradables a pesar de  no tener nada para comer al día siguiente, que pasearía por playas paradisíacas recordando mi Mallorca querida, que andaría por calles de tierra con casas bajas que me recordarían mi Mardel feliz, que saldría a bailar un club donde se corta la luz en mitad de la noche, que recorrería un barrio sola por entre casitas de adobe sin un sólo extranjero a kilómetros a la redonda, que volvería a España con una propuesta de matrimonio y otra de amor eterno, libre y sincero…pero no me quiero adelantar ni extender en este post. Así que les dejo con la intriga hasta la próxima entrega.

@rominitaviajera en el hogar de niños Lea Mwana, Malindi, Kenia, África, 2012

@rominitaviajera en el hogar de niños Lea Mwana, Malindi, Kenia, África, 2012

Más artículos sobre mi viaje a Kenia aquí