Pueblo Nubio, cerca de Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Un crucero por el Nilo: Luxor, Edfu, Asuán y un pueblo nubio

¿Preparados para embarcarse en un Crucero por el Nilo? ¿Listos para espiar las maravillas farónicas a orillas del segundo río más grande del mundo? Entonces, pasen y vean, asomense a la proa o siéntense en una tumbona a babor o estribor, pidan un zumo de naranja natural o un té de menta. Relajense, dejense llevar por las lentas aguas del Nilo y disfruten de este viaje por el Egipto más ancestral que hayan podido imaginar jamás.

Vistas del Nilo desde el balcón del Crucero, Luxor, Egipto, marzo 2016

Vistas del Nilo desde el balcón del Crucero, Luxor, Egipto, marzo 2016

Viajamos a Egipto en búsqueda de las grandes leyendas y mitos faraónicos: queríamos pisar tierra de Nefertiti, de Ramsés II, de la reina Hapshetsut, de Tutankamón, de Cleopatra y de tantos farones de los que oímos hablar en documentales y libros de historia. Queríamos también conocer el Egipto urbano y rural, la convivencia del antiguo Egipto con la gente de hoy y adentrarnos en sus secretos mejor guardados. Y la realidad es que el viaje superó nuestras expectativas en todos los sentidos.

Callejeando por Edfu, Egipto, marzo 2016

Callejeando por Edfu, Egipto, marzo 2016

Después de recorrer el Cairo, aterrizamos en Luxor donde visitamos el impresionante complejo de Karnak, con sus columnas llenas de jeroglíficos, algunos de ellos con los colores originales. El templo de Karnak, dedicado al dios Amón, te deja boquiabierto desde el primer instante.

Templo de Karnak en Luxor Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Templo de Karnak en Luxor Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

De Karnak nos trasladamos al Templo de Luxor. Algo más pequeño el templo de Luxor, estaba conectado al de Karnak por un pasillo de esfinges pequeñas que hoy en día siguen en proceso de restauración.

Templo de Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Templo de Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Si nuestro primer día en este crucero por el Nilo ya estaba siendo increíble, lo siguiente lo hizo aún más: nuestro guía nos trasladó al Valle de los Reyes, una necrópolis del Antiguo Egipto donde pudimos visitar las tumbas de algunos faraones antes de dar la vuelta y acudir al grandísimo Templo de la reina Hatshepsut.

Templo de Hapsetsut, Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Templo de Hapsetsut, Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Antes de volver al barco y empezar la navegación por el Nilo hacia el sur, hacemos un visita rápida a los Colosos de Memnón, dos estatuas gigantes de piedra que representan al faraón Amenhotep III y donde aún hoy siguen las restauraciones.

Los Colosos de Memnón, Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

@rominitaviajera frente a Los Colosos de Memnón, Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Ahora sí, dejamos de lado la antigua civilización egipcia tras ocho horas de visitas a templos y tumbas y nos dedicamos a descansar. Ha llegado el momento de relajarse en la cubierta del barco, de tomar el sol mientras el río Nilo discurre lentamente a nuestros pies, de degustar un té con menta preparado con cariño por la tripulación, mientras nos asomamos a la vida rural del sur de Egipto.

Desierto y palmers a orillas del río Nilo, cerca de Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Desierto y palmeras a orillas del río Nilo, cerca de Luxor, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

De vez en cuando, un niños nos saludan desde la orilla, un adulto nos observa asomándose entre las plantaciones en el medio del campo, unos adolescentes corren río abajo intentando alcanzarnos. Ahora una barca se aproxima y ata una cuerda a nuestro barco. ¿Qué sucede? Nuestra alerta se activa durante unos instantes hasta que comprendemos que se trata de vendedores ambulantes que desde su pequeña embarcación anuncian hermosos manteles a la venta al grito de “María, mira este, María, elige uno, no importa precio” y nos reímos por su agresiva estrategia de marketing que consiste en arrojar los manteles al balcón de la señora que se asoma con interés al grito de su nombre.

Vendedores ambulantes en bote, navegando por el Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Vendedores ambulantes en bote, navegando por el Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Seguimos disfrutando del paisaje, de nuestro té con menta, del descanso y del silencio del viaje por el Nilo. El Sol empieza a caer y presenciamos un hermoso atardecer. Perfecto final para un día cargado de emociones.

Atardecer en el río Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Atardecer en el río Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

El crucero sigue su camino mientras la noche llega y vemos cómo cruzamos las compuertas de la esclusa de Esna. Y navegamos hasta llegar a Edfu donde pasamos la noche arrullados por el Nilo. Al día siguiente, nos montan en unas calesas (nunca me gustó subirme a ellas por el maltrato que sufren los caballos pero está incluido y no quiero arruinar el viaje a nadie protestando) que nos trasladan por medio del pueblo hasta el Templo de Edfu, templo ptolemaico dedicado a Horus.

Templo de Edfu, Edfu, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Templo de Edfu, Edfu, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Después de la comida y un merecido descanso en la cubierta del barco con el ya tradicional té de cortesía, volvemos a desembarcar antes de que caiga el sol a orillas del Templo Kom Ombo, otro templo ptolemaico donde por fin vemos la figura de Cleopatra, la última reina del Antiguo Egipto, y disfrutamos de un hermoso atardecer.

Templo de Kom Ombo, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Templo de Kom Ombo, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

De camino de regreso al barco, atravesamos el mercado de Kom Ombo donde sus vendedores se desesperan porque llevemos alguna prenda para la fiesta de disfraces de esta noche. Al final del camino, sin la presión de los vendedores más insistentes, compro un colgante y luego en el barco un pañuelo blanco con moneditas que me ayudará a inventarme un disfraz de una Cleopatra moderna con vestido corto. Antes de subir al barco, a David le ofrecen 300 mil euros en camellos por mi y nos alejamos riendo de las ocurrencias de los egipcios. ¿Cuánto? dice David al aire mientras se gira y yo lo empujo riendo.

La fiesta en el crucero resulta muy divertida: bailamos, jugamos, reímos y nos hacemos fotos con nuestros disfraces improvisados, mientras el barco sigue su navegación por el Nilo lentamente sin que nos demos cuenta.

David y @rominitaviajera en la Fiesta egipcia, Crucero por el Nilo, Egipto, marzo 2016

David y @rominitaviajera en la Fiesta egipcia, Crucero por el Nilo, Egipto, marzo 2016

Al día siguiente estamos en Asuán. Visitamos el obelisco inacabado y la antigua represa protegida por militares por ser un punto estratégico para Egipto y su seguridad nacional: si alguien la atacase, media población egipcia quedaría bajo las aguas del Nilo. Ahí arriba, las vistas del río son impresionantes.

Obelisco inacabado, Asuán, Egipto, marzo 2016 |viajarcaminando.org

Obelisco inacabado, Asuán, Egipto, marzo 2016 |viajarcaminando.org

Vistas desde la Represa del Nilo, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Vistas desde la Represa del Nilo, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Por la tarde, tenemos nuestra última excursión del Nilo: una visita a un pueblo nubio que incluye un paseo en lancha y otro en camello por las arenas de las orillas del río. Durante el paseo en camello hablo con Mustafá, el que los guía, y nos reímos de los nombres de los camellos: Ricky Martin y Alonso.

@rominitaviajera montando en camello hacia el pueblo nubio cerca de Asuán en Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

@rominitaviajera montando en camello hacia el pueblo nubio cerca de Asuán en Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

En el pueblo nubio, descubrimos casitas de adobe preciosas, de distintos colores, con diferentes formas; un mercado con especias y adornos variados; y gente del pueblo caminando de un lado al otro. En la casa a la que somos invitados nos sirven el té de cortesía y nos convidan con una pasta que sabe a mantecol y una miel roja deliciosa en la que podemos mojar un pan casero hecho al calor del sol. Desde lo alto de la casa, se aprecia el pueblo y los detalles de la cultura nubia, una cultura más propia de África subsahariana, una cultura llena de color.

Pueblo Nubio, cerca de Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Pueblo Nubio, cerca de Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

A la noche, nuestro guía nos lleva de forma altruista a dar un paseo por las calles de Asuán. Es jueves y al día siguiente es festivo así que las calles están llenas de gente paseando, niñas y niños, adolescentes, jóvenes parejas, matrimonios, familias. Nos sentamos en una cafetería y pedimos té mientras compartimos una cachimba de tabaco de manzana todos juntos. El bar está muy animado pero son todos hombres. Solo en nuestro grupo hay mujeres. No hay turistas a la vista. Me giro y veo que somos parte del paisaje urbano, que no nos miran tanto como en otros sitios y me siento integrada en el ambiente por unos instantes, dándome el lujo de apreciar la auténtica noche de Egipto.

Noche en una cafetería, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Noche en una cafetería, Asuán, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Al día siguiente, no tenemos excursiones programadas. Decidimos descansar, apreciar el paisaje, leer, y conversar. Y así, con la felicidad de haber cumplido un sueño, termina nuestro crucero de cuatro días por el Nilo que sin duda recordaremos por los siglos de los siglos.

Vistas del pueblo nubio desde el Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Vistas del pueblo nubio desde el Nilo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Si tienes dudas sobre la seguridad de viajar a Egipto en 2016 lee el post ¿Es seguro viajar a Egipto?

Dos turistas en el Bazar Khan el Kalili, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Paseando por El Cairo y las Pirámides de Guiza

Amo África. Es algo difícil de explicar. Me encanta y punto. Solo conozco en persona tres países (Kenia, Marruecos y Egipto) pero desde pequeña me fascina la idea de recorrer el continente y descubrir su pasado, me genera una curiosidad increíble. Si a ese amor le sumamos mi sueño de conocer las pirámides de Giza antes de cumplir los 30 años, digamos que el viaje a Egipto se convierte en “EL VIAJE” de este año.

Mezquita de Hussein, El Cairo, Egipto, África, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Mezquita de Hussein, El Cairo, Egipto, África, marzo 2016 | rominitaviajera.com

Veníamos dándole vueltas a la idea: qué bueno estaría ir a Egipto este año, no? Sí, pero bueno, es caro, y además no sé si es seguro. ¿Y si en vez de ir por libre vamos por Agencia? La idea quedó en el aire pero yo no me aguante y entré en una web a mirar a ver que había y por el milagro del Remarketing un día vi el aviso: “Ganga Egipto Eterno” por 379€ vuelo, hotel y crucero pensión completa. Incluía casi todo (menos un pago extra de excursiones en destino) y nos dejaba dos días libres en El Cairo para hacer lo que nos diera la gana. Pedí consejos en foros y reservé. Así, a lo loco, casi sin pensarlo. Y dos semanas antes del vuelo, nos confirmaron que teníamos plazas. Casi no me dio tiempo a imaginar Egipto que ya estábamos allí.

Alrededores del Bazar Khan el Kalili, El Cairo, Egipto, África, marzo 2016 | viajarcaminando.org

Alrededores del Bazar Khan el Kalili, El Cairo, Egipto, África, marzo 2016 | rominitaviajera.com

Mi viaje a Egipto de una semana empieza por su capital: El Cairo. Y la visita obvia a las Pirámides de Giza: Keops, Kefren y Miserinos; y la Esfinge, por supuesto. ¡Cómo explicar lo que sentí cuando vi las pirámides! ¡Tantos años de historia delante de mis ojos! Fue tan emocionante como cuando llegamos a Machupichu. ¡Semejante maravilla arquitectónica!

Pirámide de Kefren, Meceta de Guiza, El Cairo, Egipto, marzo 2016

Pirámide de Kefren, Meceta de Guiza, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | rominitaviajera.com

Me había quedado pasmada mirando las pirámides y no me había dado cuenta que teníamos admiradoras: un grupo de niñas de provincia nos estaban mirando. Querían fotos. Ya me habían tomado fotos abajo, antes de entrar, pero querían más. “Una más, una más”. Las vi suplicar y me entró la risa: me estaban pidiendo más fotos como si yo fuera una famosa. Y ahí me acordé de Kenia y de la India donde los niños de las aldeas no habían visto nunca a una chica de ojos azules y por eso me tocaban la mano pensando que era algo celestial, según me relataron traductores. No pude más que aceptar las una y mil fotos que se hicieron conmigo y también les “presté” a David al que miraban engatusadas desde hacía un rato.

David fotografiándose junto a una niña de un grupo de escuela, Pirámides de Guiza, Egipto, marzo 2016

David fotografiándose junto a una niña de un grupo de escuela, Pirámides de Guiza, Egipto, marzo 2016 – rominitaviajera.com

Para ver las tres pirámides al completo nos desplazamos en la Van de la agencia hasta una meseta donde perdíamos de vista las casas, los edificios, la ciudad en sí. Delante de nosotros: arena y la vista panorámica de las tres pirámides: Keops, Kefren y Miserinos. Pura paz.

@rominitaviajera en las Piramides de Guiza, El Cairo, Egipto, marzo 2016

@rominitaviajera en las Piramides de Guiza, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | rominitaviajera.com

Después de las pirámides es el turno de La Gran Esfinge de Guiza de unos veinte metros de alto que habría sido esculpida unos 2500 años antes de Cristo. Y cuando uno escucha semejantes fechas, se siente retroceder en el tiempo y se imagina a los egipcios de los libros, los que tanto estudiamos en la escuela. ¿Qué queda de todo eso? Lo estábamos por descubrir. Continuar Leyendo

Estación del metro Giza, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | viajarcaminando.org

¿Es Seguro viajar a Egipto?

Viajé a Egipto y volví sana y salva. Utilicé el metro, el bus, taxis, vans privadas, avión, crucero, patitas, y no me pasó nada. Con esto no quiero frivolizar sobre la situación que puede estar viviendo la zona. Sí me gustaría contar mi experiencia personal para que se animen a viajar a Egipto si es uno de esos destinos que siempre desearon. Y sí, para mí, es seguro viajar a Egipto.

@rominitaviajera y su marido en Vista Panorámica de las Pirámides de Giza, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | Viajarcaminando.org

@rominitaviajera y su marido en Vista Panorámica de las Pirámides de Giza, El Cairo, Egipto, marzo 2016 | rominitaviajera.com

“¿Te vas a Egipto? ¡Estás loca! Te van a matar” es una de las frases que más oí antes de tomar el vuelo Madrid – El Cairo para disfrutar de una semana en uno de los destinos turísticos más importantes del mundo, hasta hace poco. Y la verdad es que me hizo plantearme el tema de la seguridad como algo muy importante a tener en cuenta en este viaje pero no mucho menos que cuando fui a Tailandia en 2015 después de los atentados en Bangkok. Informarse es clave. Continuar Leyendo

Trabajador del cuero, medina de Marrakech | Viajar caminando

Marrakech en dos días

Cuando pensaba en viajar a Marruecos siempre tenía en mente viajar desde España a Tetuán, y seguir hacia Casablanca, Fez y en último lugar Marrakech. Sin embargo, el azar quiso que Marrakech fuera el primer destino de este país y que no llegara a la ciudad por tierra sino por aire.
Desde que los vuelos low cost se hicieron famosos en España, la idea de comprarse un vuelo por 60 u 80 euros y viajar a un destino diferente para disfrutar unos pocos días se ha vuelto recurrente. Así fue como visité Budapest en dos días o París en dos días, y ahora Marrakech en dos días intercalando dos días en el desierto de Zagora.

Madrassa Ben Youseff, Marrakech, Marruecos, 2015 | @rominitaviajera


Perdidos en la medina de noche
Llegar a Marrakech y no saber donde dormir no era una opción. Era un riesgo que no queríamos volver a correr al menos por un tiempo (ya conté lo que fue la odisea de encontrar alojamiento en Cuzco, Perú). Así que reservamos un precioso Riad, una residencia tradicional, en la medina de Marrakech por el precio de 40€ la noche para tres personas con desayuno incluido (agua caliente y todas las comodidades de un buen hostel).
En fin, salimos del aeropuerto y nos ofrecieron “taxi, taxi”, y cuando les dijimos donde íbamos se pusieron a hablar entre ellos con cara de disgusto. Después de un rato en el que parecían estar discutiendo uno buscó la dirección en su móvil con GPS, le mostró a otro que asintió con la cabeza sin mirarlo, y se convirtió en nuestro chofer. Nos trasladó perfectamente y nos dejó en una de las puertas de la Medina. Nos cobró 150 dirhams (precio nocturno). Y nos dejó ahí haciendo señas con la mano de que siguiéramos para adelante.

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Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Mis días en Kenia: Parte III

Había leído en un libro de Kapuscinski (creo que en Ébano) que el ritmo africano es diferente al nuestro, más lento y más incierto. Y pude comprobarlo cuando al llegar a la estación de autobuses de Malindi nadie me esperaba.

Ahí estaba yo, con mi mochila de 50k recién estrenada, con la ilusión de quien va a comenzar algo nuevo pero con el cansancio de haber pasado 9 horas en la carretera, ansiosa por reconocer en las caras de desconocidos a la persona que tenía que recogerme.

Calles de Pueblos de Kenia, África, 2012

Calles de Pueblos de Kenia, África, 2012

Miro a mi alrededor. Todos son negros. Empiezo a oír la palabra «muzungu» y se refieren a mí. No hay ni una persona de rasgos similares a los míos. Todos parecen ser locales salvo el asiático que venía conmigo en el autobús y al que al cabo de 10 minutos viene a buscar otro asiático. Rostros negros yendo y viniendo por la estación. Alguien me ofrece un asiento. Otros un taxi, una moto. La amabilidad abunda y eso me reconforta un poco. Mientras, yo sigo esperando a que alguien me vea y diga mi nombre.

Tengo que confesar que una empieza a imaginarse que la han abandonado. Conservo la calma y sonrío a todo el que me mira. ¿Qué puede pasarme? Ni lo pienso. Sólo empiezo a pensar alternativas en caso de que nadie me recoja en horas. Puedo intentar hospedarme en un hotel. Vi en Internet que hay unos en la costa. Puedo pedir asilo en la casa de algún local que me resulte confiable. Y mil ideas más.

Al cabo de media hora llega una chica jovencita y sonriendo me pregunta «¿Romina?» y ahí suelto la respiración contenida y siento cómo se deshace el nudo en la garganta que llevaba armando desde hace un buen rato. Sí, soy yo. Ese es mi nombre. ¡Qué alivio! Hi! Hi! Nice to meet you.

Judith, la hija de Mama Agnes, la niña que me vino a buscar a la estación de buses de Malindi, Kenia, África, 2012

Judith, la hija de Mama Agnes, la chica que me vino a buscar a la estación de buses de Malindi, Kenia, África, 2012

Quien me viene a buscar es Judith, una adolescente de 18 años que a lo largo de mis días en Malindi se convertirá en mi amiga. Me pide disculpas. Escucho por primera vez la expresión «african time» y recuerdo al gran Kapuscinski. Nos vamos en un tuc-tuc hacia la casa de la familia donde me hospedaré. Todo es nuevo para mí. Me siento como una niña. Y me vuelve la ansiedad y la ilusión. En seguida veo que la calle de la estación es una de las pocas asfaltadas de la ciudad. El resto son de tierra, de barro cuando llueve, y con piedritas que saltan a los costados y hacen saltar también al tuc-tuc, ese taxi-moto preparado para llevar 3 personas en la parte de atrás.

Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Callecitas de Malindi, Kenia, África, 2012

Voy pensando en la situación: me encuentro en África, adonde siempre había soñado viajar, a la que tanto había imaginado e intento pensar cómo será el resto del continente, su gente, sus distintas culturas y me apetece conocerlo todo. Todo. El vaivén del tuc-tuc me trae de regreso a la realidad.

Empiezo a ver casitas de barro y palos al costado del camino y la gente me saluda «chao, chao» imaginando que soy italiana. También hay edificios grandes, pintados de colores con anuncios publicitarios como el de «safaricom» que es el más frecuente. Puestos de venta de comida, salones de peluquería… ¡Un cibercafé! Una escuela, un potrero donde los niños están jugando al fútbol, una mezquita… y muchos árboles y arbustos. Giramos en una esquina y ahí está la casa de mi familia durante las próximas semanas. Sí, llegamos a casa de Mama Agnes.

Viaje en tuc tuc por Malindi para llegar a casa de Mama Agnes, Kenia, África 2012

Continuará…

Niñas volviendo del colegio, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Mis días en Kenia, África – Parte II

Escribía en mi bitácora antes de dormir en casa de Anne, la chica de la ONG que me alojó la primera noche que pisé Kenia: «mi primera impresión de la ciudad de Nairobi es confusa: el aeropuerto es pequeño, me recuerda al de Malta, donde estuve en 2008. Las carreteras están bien, normales. Hay coches buenos y furgonetas viejas. Es un poco como Buenos Aires. Hay edificios grandes de empresas tal como en Nueva Delhi y otras capitales».
Estación de buses y combis, Nairobi, Kenia, África, 2012

Estación de buses y combis, Nairobi, Kenia, África, 2012

Qué curiosas son las primeras impresiones. Ahora que releo lo que escribí esa primera noche no creo que diga nada en absoluto de Nairobi pero la verdad es que poco puedo decir de una ciudad donde estuve sólo unas horas y muy pocas las pasé caminando. Lo que sé es que no me gustó mucho, me pareció muy ruidosa, caótica, «crowded» como le dije a mi familia de acogida en Malindi, sí, congestionada o superpoblada, esa es la sensación que me dio la capital de Kenia.

Esquina de Nairobi, Kenia, África, 2012

Esquina de Nairobi, Kenia, África, 2012

El lunes 1 me levanté a las 6 AM para ir al centro de la ciudad a tomar mi bus hacia la costa. Lo que no había entendido bien (tal vez porque estaba aturdida al llegar) es que llegaría a eso de las 6 PM a Malindi y que ese día no iría aún al orfanato a comenzar mis tareas allí. El viaje se me hizo eterno y descubrí que lo de las carreteras «están bien» no se extiende a toda Kenia y que las rutas asfaltadas no abundan en este país pero que el polvo cobrizo de los caminos hacen más bello el paisaje.

Ruta desde Nairobi a Mombasa, Kenia, África, 2012

Ruta desde Nairobi a Mombasa, Kenia, África, 2012

También pasé por barrios o aldeas en los que había muchas vacas y bueyes, como en los alrededores de Delhi en India. Y al costado de la ruta, vi puestos de venta de comida, de gafas, de medias, de frutas y verduras. Parecen haberse creado hace un rato con un par de maderas y algunas ramas recolectadas de árboles cercanos. La mayoría no tienen techo y algunos simplemente son una tela en el suelo al estilo de los «top manta» de Madrid.
Puestos de comida en la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África 2012

Puestos de comida en la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África 2012

Al pasar por algunos poblados, veo que en las esquinas de las calles de tierra hay grupos de chicos jóvenes con motos enormes. No están haciendo nada. Algunos parecen conversar. Otros ríen. Más tarde me enteraría que son los «motoboy» que te llevan tipo taxi adonde quieras dentro de la ciudad.
Hombres en las esquinas, pueblos de Kenia, África, 2012

Hombres en las esquinas, pueblos de Kenia, África, 2012

A decir verdad, veo hombres quietos, parados, sin hacer nada, por todas partes. Pero las mujeres no paran. Las mujeres son el motor de este país. Se mueven hacia un lado y hacia otro, transportando múltiples cosas, desde trozos de madera o cemento hasta bidones de agua, en sus espaldas o en la cabeza. También veo mujeres arando el campo, cultivando, custodiando su puesto de frutas mientras los niños corretean a su alrededor. Definitivamente, las mujeres dan vida al paisaje que veo.

Escribí esa noche: «Fue curioso ver a las mujeres llevar sus cosas en la cabeza como en los documentales sobre África; y esos vestidos de telas de colores y sus pañuelos en la cabeza.» Eran parte del paisaje de mi ruta hacia la costa.
Niñas volviendo del colegio, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Niñas volviendo del colegio y mujeres yendo a por agua, ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Continuará…

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Mi primera experiencia en suelo africano: Malindi, Kenia

Más de 20 días sin escribir tienen una explicación: estaba en Malindi, Kenia (África), con muy poco acceso a Internet. Justamente es mi estadía en Kenia y mi experiencia en ese trocito de África lo que quiero empezar a contarles hoy.

Como escribía la primera noche en Kenia, en casa de Anne en Nairobi, «al iniciar el viaje en Madrid no era consciente» de lo diferente que es este viaje en mi vida personal. Me encanta viajar y lo hago siempre que puedo. Pero siempre lo hago acompañada y si viajo sola voy al encuentro de amigos, me hospedo en casa de amigos y disfruto paseando y haciendo actividades turísticas con amigos. A la India fui de voluntariado pero fui con 10 personas más entre las cuales ya conocía a algunas. Este viaje es diferente.

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

Paisaje de la ruta de Mombasa a Malindi, Kenia, África, 2012

«Voy sola por primera vez a un país donde no conozco a nadie y donde me espera una persona de una ONG para llevarme a la costa (Malindi) mañana» escribí en mi bitácoras el primer día. Y debí haber agregado: a un país donde no hablan mi lengua materna, donde aunque el inglés está extendido la lengua más hablada es el swahili y utilizan más de 40 lenguas para comunicarse, donde es probable que no haya muchos «blanquitos» («muzungus» como nos llaman a los blancos de piel en Kenia), donde jamás he estado y del que he leído que no se parece en nada a países de Europa, por donde acostumbro a moverme. Y si no era suficiente cambio en mi tipo de viaje: voy de voluntariado a vivir dos semanas con una familia que no conozco.

Mamá Agnes y @rominitaviajera en Malindi, Kenia, África, 2012

Mamá Agnes y @rominitaviajera en Malindi, Kenia, África, 2012

Lo que no sabía cuando me embarqué en este viaje es que haría amigos locales, que vería los peces más hermosos que he visto en mi vida, que conocería a personas tan interesantes y agradables a pesar de  no tener nada para comer al día siguiente, que pasearía por playas paradisíacas recordando mi Mallorca querida, que andaría por calles de tierra con casas bajas que me recordarían mi Mardel feliz, que saldría a bailar un club donde se corta la luz en mitad de la noche, que recorrería un barrio sola por entre casitas de adobe sin un sólo extranjero a kilómetros a la redonda, que volvería a España con una propuesta de matrimonio y otra de amor eterno, libre y sincero…pero no me quiero adelantar ni extender en este post. Así que les dejo con la intriga hasta la próxima entrega.

@rominitaviajera en el hogar de niños Lea Mwana, Malindi, Kenia, África, 2012

@rominitaviajera en el hogar de niños Lea Mwana, Malindi, Kenia, África, 2012

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