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Las montañas de mármol, Danang y Lady Buda

Después de pasear por Hoi An durante horas, hicimos una parada en el Café 43 para tomar algo. Un grupo de lituanos que conocimos en la excursión al Mekong nos había recomendado este restaurante así que no fue una sorpresa encontrarnos con las fotos de sus caras debajo del cristal de la mesa junto a mensajes sobre el Café 43 y su comida. Lo que quizás fue una coincidencia curiosa fue que nos sentaramos justo en la mesa donde estaban sus fotos.

Fotos de los lituanos en la mesa del Café 43, Hoi An, Vietnam, 2015
Fotos de los lituanos en la mesa del Café 43, Hoi An, Vietnam, 2015

No fue la única coincidencia ese día. Los lituanos nos habían hablado de un español llamado Francisco al que debíamos buscar para que nos aconsejara sobre qué ver en Hoi An y los mejores rincones. Tiene una agencia llamada Vietviajes pero los lituanos no recordaban su nombre así que fuimos preguntando por él por la calle del Café sin éxito hasta que preguntamos por él en el Café 43 y en ese instante Francisco que estaba sentado detrás nuestro, al oír su nombre se giró y se presentó. Encontrarlo fue más fácil de lo que pensábamos.  resultó ser una persona encantadora que se ofreció a llevarnos gratis de excursión al día siguiente.

Francisco, Lavinia y yo nos fuimos junto a una pareja de chilenos de excursión a la montaña. Cada uno con su moto excepto yo que como no tengo experiencia en conducir moto, fui de copiloto detrás de Francisco, que se conoce los puntos secretos del corazón de Vietnam. Fue un día de esos que te recuerdan que vale la pena estar vivo, para sentir cómo el sol calienta mi piel mientras el viento roza mi cara y me arranca una sonrisa. ¿Necesitaba venir tan lejos para darme cuenta qué bello es este Planeta? A lo mejor sí.

Montaña de mármol, Danang, Vietnam, 2015
Montaña de mármol, Danang, Vietnam, 2015

Las montañas de mármol de Danang son preciosas y esconden misterios que no todos son capaces de descubrir. Nuestro colega madrileño nos guió hasta el centro de la montaña para encontrarnos de frente con el mismísimo buda, elegante e imponente, de pie frente a nosotros. Maravilloso. Tanto como las pagodas que descubrimos en esta montaña de mármol con sus decoraciones de colores. ¿Sabían que en las culturas asiáticas el dragón es símbolo de fuerza? Los dragones son buenos y protegen los lugares sagrados y las casas.

Pagoda en el interior de la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Pagoda en el interior de la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Dragones a la entrada de un edificio religioso, Danang, Vietnam, 2015
Dragones a la entrada de un edificio religioso, Danang, Vietnam, 2015

De la mano de nuestro guía, nos metimos en una cueva de la montaña y al girar a la izquierda tras un pequeño edificio de oración, nos encontramos con un precioso Buda de piedra a penas iluminado por un rayo de sol que entra por una abertura alta de la cueva. ¿Por qué hay Budas gordos y Budas delgados? pregunté yo. Al parecer, el Buda gordo que siempre está sonriendo, representa la felicidad y es al que le tocamos la barriga para que nos traiga buena suerte y alegrías.

Buda en el interior de la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Buda en el interior de la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Buda de la felicidad en las montañas de mármol, Danang, Vietnam, 2015
Buda de la felicidad en las montañas de mármol, Danang, Vietnam, 2015

¿Y cuál es la diferencia entre un templo y una pagoda? seguimos preguntando. Una pagoda es un lugar de oración a Buda. Un Templo puede servir de lugar de oración pero también de recuerdo a los muertos o de celebración de enseñanzas. A veces una pagoda puede estar junto a un templo o dentro de sus instalaciones. En Vietnam vemos todas estas variedades.

Vistas de Danang desde la montaña, Vietnam, 2015
Vistas de Danang desde la montaña, Vietnam, 2015

El viaje en moto por los arededores de Danang continuó hacia arriba en la montaña. Hicimos una parada para nuestro mini picnic en una caseta con unas vistas preciosas del mar de Danang. Parada necesaria para seguir subiendo la montaña hasta alcanzar la cima donde las vistas eran aún mejores. Desde lo alto de la montaña pudimos contemplar el mar de la China y las costas de Danang que se unen a las de Hoi An. La belleza del paisaje nos retuvo un buen rato maravillados. Mientras tanto, el pensador dudaba sobre cuál sería su próximo movimiento en la jugada. ¿Acaso nosotros no dudamos también sobre cuál será nuestro próximo paso?

Estatua del pensador frente a juego tradicional vietnamita, Danang, Vietnam, 2015
Estatua pensante frente a juego tradicional vietnamita, Danang, Vietnam, 2015

Volvimos a las motos y emprendimos camino hacia la pagoda más grande y bonita que he visto en este viaje, embellecida aún más por su entorno. Nos sacamos el calzado y la recorrimos. Dentro, dos monjas rezando a Buda.

Pagoda en la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Pagoda en la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Monjas rezando a Buda, Pagoda en la montaña, Danang, Vietnam, 2015
Monjas rezando a Buda, Pagoda en la montaña, Danang, Vietnam, 2015

Antes de emprender el regreso, después de visitar la Pagoda, a un costado de la misma, nos encontramos con Lady Buda, una estatua de un Buda con rasgos de mujer, una estatua blanquísima, imponente y enorme que protege la montaña. Buda solo tiene representación de mujer en Vietnam así que es probable que no volvamos a ver a Lady Buda. Por si acaso, nos quedamos contemplándola largo rato hasta que el sol empieza a caer y debemos regresar a Hoian, después de un día fascinante de montaña, sol, viaje en moto, pagodas, dragones, budas, y paisajes bellísimos.

Lady Buda de espaldas, montaña de Danang, Vietnam, 2015
Lady Buda de espaldas, montaña de Danang, Vietnam, 2015

Visita al mercado flotante de Cai Rang

Sería injusta si dijera que no me gustó la experiencia de visitar el mercado flotante pero tengo que reconocer que me esperaba algo más auténtico, menos turístico. Los mercados flotantes existen y es importante para los vietnamitas comercializar en esta zona del río, obtener sus productos, intercambiar, comprar, vender. Sin embargo, a la hora que uno llega con el resto de barcos turísticos, la realidad es distinta. Se amontonan para intentar vender algo al turista. Conmigo lo consiguieron.

Rominitaviajera en el Mercado flotante de Cai Rang en el Delta del Mekong, Vietnam
Rominitaviajera en el Mercado flotante de Cai Rang en el Delta del Mekong, Vietnam 2015

Pudimos ver barcos medianos que están preparados para que viva una familia entera. Me lo contó una vietnamita que se sentaba junto a mi en el barco turístico. La pena es que esas familias no envían a sus hijos al colegio así que los niños están condenados a vivir siempre de esa manera y posiblemente se conviertan en comerciantes del mercado flotante en el futuro.

Barco mediano donde puede vivir una familia, Mercado de Cai Rang, Mekong River, Vietnam, 2015
Barco mediano donde puede vivir una familia, Mercado de Cai Rang, Mekong River, Vietnam, 2015

También hay barcas más pequeñas, botes que son utilizados por una o dos personas para acercarse a los turistas a venderles coco, té, pinchos de ternera, pollo o cerdo con salsas, y otros alimentos. Yo me compré un pinchito porque el desayuno de la familia me había dejado un hueco en el estómago donde el pinchito entró perfectamente. Delicioso. Las ofertas y las transacciones continuaron por más de media hora y terminé aburriéndome. La verdad es que nunca me gustó demasiado ir de compras o al mercado.

Barco pequeño en el mercado de Cai Rong, Mekong River, Vietnam, 2015
Barco pequeño en el mercado de Cai Rong, Mekong River, Vietnam, 2015

Después de la visita turística al mercado flotante, nos fuimos a una nueva isla cuyo nombre no recuerdo ni localizo, pero es donde hay un pequeño taller de noodles donde nos mostraron cómo se consigue la pasta para realizar esta especie de fideos tan famosa en Europa desde hace unos años.

Masa para noodles secándose al sol, Mekong River, Vietnam 2015
Masa para noodles secándose al sol, Mekong River, Vietnam 2015

Y seguimos nuestro camino en barco hacia otra isla de la que tampoco recuerdo el nombre pero sí sé que es famosa por los pinchos de serpiente, rana o rata. Podíamos elegir entre sentarnos a comer esas «delicias» o irnos a recorrer la isla en bicicleta. Y yo por supuesto elegí perderme por la isla con la bici pero antes eché un vistazo a la parirlla. No tenía buena pinta, no.

Ranas, víboras, ratas y pescados a la parilla, Mekong River, Vietnam 2015
Ranas, víboras, ratas y pescados a la parilla, Mekong River, Vietnam 2015

Me encanta pasear en bicicleta así que me lo pasé muy bien. Saludaba a quien me cruzaba por el camino con un amable «Hello» y moviendo la mano que era respondido por el mismo gesto. La gente local resultó simpática y todos sonreían al sonreírles y continuaban su vida, arreglando la casa, cocinando, jugando, etc. Cada camino que elegíamos se terminaba al margen del río o en árboles de la selva. Siempre teníamos que volver. Cruzamos puentes, nos embarramos, caímos, reímos. Y volvimos.

Al final, sin proponérmelo terminé probando un trocito de víbora porque una chica me ofreció la que no se había podido terminar. El sabor es parecido al de los chinchulines de la vaca pero no me gustó mucho. Además, la forma de cocinarla es horrosa: la echan viva a las brasas y la pobre víbora muere achicharrada. Lo peor es que lo hacen más por agradar al turista que porque sea su costumbre. En fin, me quedo con el paseo en bicicleta por la isla y las sonrisas de la gente aunque de esto no tengo foto porque estaba sin batería y disfrutando del paseo en bicicleta sin más.