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Un pasaje al paraíso: Sok San Long Beach en Ko Ron

Long Beach en Ko Rong es el paraíso. Esta mañana he visto uno de los mejores amaneceres de mi vida. Tan hermoso que se me ha quedado grabado en la retina. ¿Es real semejante belleza?

Amanecer en Sok San, Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015
Amanecer en Sok San, Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015

Ayer por la mañana llegábamos a Ko Rong desde Sihanoukville para disfrutar de un día increíble que quedará estampado a fuego en mi corazón. Sin embargo, la llegada no fue fácil. Al desembarcar en la isla nos encontramos con un puerto y una playa invadida por chiringuitos y bares de playa y mucha suciedad. Es ese el momento en que piensas que te has equivocado de isla o que las cosas han cambiado desde que alguien escribió aquel post sobre Ko Rong en su blog o un artículo en la Lonely Planet. Pero para nuestra sorpresa, aún no estábamos en la zona en la que teníamos reservado nuestro bungalow por 15 dolares la noche. Eso no era Long Beach.

Puerto principal de Ko Rong, Camboya, Octubre 2015
Puerto principal de Ko Rong, Camboya, Octubre 2015

Para llegar a Long Beach tendríamos dos formas: una un poco arriesgada cruzando la selva, con sus mosquitos, serpientes y bichos de todo tipo y la posibilidad de perdernos por no tener ninguna referencia más que el sol que tampoco se dejaba ver mucho. La segunda opción era tomar un taxi-boat por 30 dolares. Después de investigar un poco y descubrir que varios viajeros se pierden al intentar el camino de la jungla, decidimos la opción del bote taxi. Éste nos dejó en el muelle de Sok San, Long Beach tras unos veinte minutos aproximadamente.

Lavi y Romy camino a Sok San Long Beach en Ko Rong, Camboya, Octubre 2015
Lavi y Romy camino a Sok San Long Beach en Ko Rong, Camboya, Octubre 2015

¿Qué veían nuestros ojos? ¿Es esto una isla abandonada? A simple vista no parecía haber nadie. Todo parecía totalmente cerrado. El marinero nos dijo en su lengua que los bungalows que decíamos haber reservado, estaban cerrados. Empezamos a preocuparnos un poco, la verdad. Pero el chico que nos traducía a la vez que nos tendía la mano para subir al muelle, nos dijo que no había problema porque si estaba cerrado podía encontrarnos otro bungalow, que se lo hiciéramos saber. Nos indicó donde estaban los bungalows que decíamos y nos dirijimos hacia allí con nuestras mochilas.

Al llegar a los bungalows caminando por la arena con los pies en el agua, descubrimos que si todo iba bien tendríamos la playa para nosotras solas. Un camboyano en bermudas y sin camiseta, con los pelos despeinados, pocos dientes y las manos sucias de haber estado trabajando, nos atendió y nos tendió su teléfono móvil. Al otro lado, la voz de su jefe en Sihanoukville nos decía que su personal nos atendería pero que esperáramos un ratito a que limpiaran. Confirmamos precio y esperamos sentadas en lo que parecía haber sido un restaurante en otra época y ahora era algo así como el living room de una familia, lleno de ropa por todas partes. ¿Qué mas da mientras tengamos semejante playa como vistas?

Ko Rong, isla del sur, Camboya, Octubre 2015
Sok San, Long Beach, Ko Rong, isla del sur, Camboya, Octubre 2015

Cuando nos entregaron la pequeña habitación de madera, nuestro bungalow en Ko Rong por dos noches, quisimos volver a negociar el precio pero no fue posible. A cambio, conseguí una comida gratis en la casa de la familia que atiende los bungalows. Fue genial comer con ellos pero antes tuvimos otra experiencia con los locales que me despertó emociones encontradas.

Ofrendas del Pchum Ben's Day en la casa de la familia con la que comimos, Sok San Long Beach Bungalows, Ko Rong, Camboya
Ofrendas del Pchum Ben’s Day en la casa de la familia con la que comimos, Sok San Long Beach Bungalows, Ko Rong, Camboya

Estabamos asomándonos al camino detrás de nuestra cabañita, observando la selva, cuando desde una casa-kiosko nos llamaron. Estaban bailando y querían que bailemos con ellos. Y así lo hicimos. Bailamos al ritmo de la música camboyana que salía de un musical de TV. La familia entera bailaba con nosotros felices. Y yo me sentía feliz de poder compartir ese momento de fiesta con ellos.

Vista desde nuestro Bungalow en Sok San, Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015
Vista desde nuestro Bungalow en Sok San, Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015

Después de rechazar amablemente la cerveza que los camboyanos nos ofrecían para seguir festejando Pchum Ben’s day (como el año nuevo en Camboya) seguimos nuestro camino. Al instante nos encontramos con el hombrecito que nos había atendido al llegar a los bungalows que nos estaba avisando que la comida estaba lista. Nos llevó a su casa (el living room abierto que parecía haber sido restaurante en otra época) y comimos con la familia entera: mamá, papá, hija e hijo. Y perros incluidos. Lavi se reía de mí cuando empecé a comer la carne con la mano como ellos y me hizo una foto. Yo me lo estaba pasando genial. Más tarde, el hombre se pasó por nuestras cabañas, con dos cocos recién bajados del árbol y nos los regaló.

Hombre camboyano cortando coco para nosotras como regalo, Sok San, Ko Rong, Octubre 2015
Hombre camboyano cortando coco para nosotras como regalo, Sok San, Ko Rong, Octubre 2015

Terminé de comer y agradecí a la familia por la hospitalidad. Lavi y yo seguimos nuestro camino por la orilla del mar hasta encontrar unas reposeras con sombrilla frente al restaurante de un resort. Dejamos las cosas ahí y disfrutamos de uno de los mejores baños de nuestra vida. La arena blanca, las aguas cristalinas y tranquilas. Al fondo, las montañas con palmeras a un lado y el horizonte al otro.

Hamacas del Resort de Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015
Hamacas del Resort donde nos conectamos a wifi, Long Beach, Ko Rong, Camboya, Octubre 2015

Más tarde, caminando por Long Beach me encontré un niño que jugaba solo a la pelota. Su padre cubano, su madre japonesa. Hablamos en inglés y luego en español. Jugamos con la pelota un rato hasta que vino otro niño y se unió a mi. La suerte estaba a mi favor: el niño pequeño resultó ser un tremendo goleador. Ganamos el partido después de tres goles suyos y dos míos. Me despedí de ellos y volví al agua y a nadar.

No sabíamos donde cenar porque todo parecía cerrado menos el Resort, pero casualmente me crucé con un inglés y me indicó donde estaban los dos sitios de comida de este lado de la isla. Por 5 o 6 dolares podríamos comer muy bien. Y así fue. Esa noche, dos españoles que encontramos en el mar, una pareja alemana y Lavinia y yo, cenamos junto al hijo de los dueños del bar y otro familiar que vino a visitarlos y está ayudándoles con los quehaceres. El más joven, de 21 años, me cuenta que aprendió inglés con los clientes. Estaban encantados de estar con nosotros y nosotros con ellos. Nos acostamos después de las diez de la noche, cuando la electricidad en la isla se corta porque apagan los generadores. Nos fuimos a nuestros bungalows con la promesa de que al día siguiente Oha y Racha, los dos camboyanos nos llevarían a ver las Cataratas de la isla.

Termino de escribir este artículo desde el sofá de mimbre del restaurante de mis nuevos amigos camboyanos, después de haber visto uno de los mejores amaneceres que he visto en mi vida, después de haber visitado las Cataratas prometidas y de haberme reído hasta el infinito mientras el agua caía sobre mí formando un arcoiris. Creo que me he enamorado de este trozo de la isla de Ko Rong. Gracias isleños camboyanos por compartirlo conmigo.

Sok San Beach Restaurant, Ko Rong island, Cambodia, Octubre 2015
Sok San Beach Restaurant, Ko Rong island, Cambodia, Octubre 2015

Primeros días en Asia: Los templos de Angkor

 

Cuando inicié este viaje al Sudeste Asiático no me imaginaba escribiendo este relato desde un bar moderno de la calle Pub de Siem Reap en Camboya pero aquí estoy y aquí va mi primer artículo desde este increíble viaje que no ha hecho más que empezar.

Calle de los Pubs o Pub Street, Siem Reap, Camboya, Octubre 2015
Calle de los Pubs o Pub Street, Siem Reap, Camboya, Octubre 2015

Llegué a Camboya, a Siem Reap, a mediodía. Sobre la visa y el pasaporte no comentaré nada en este artículo pero fue bastante pesado comparado con Bangkok en Tailandia. El asunto es que Mr Tok, el conductor de un tuk tuk, me esperaba a la salida del aeropuerto para llevarme al hostel. Hice rápido así que a las 13.30 Mr Tok y yo estábamos llegando a las puertas de Angkor Wat. Y a las 18 hs estábamos regresando al hostel después de haber apreciado los mejores templos que vi en mi vida.

Las ruinas siempre me han gustado (mi sueño de conocer Machupichu lo confirma) pero hasta hace poco no tenía idea de la existencia de Angkor Wat ni de ningún otro templo de Camboya. Pero ahora sé porqué algunos viajeros lo comparan con Machupichu o Petra: arquitectura milenaria magnífica e impresionante.

Angkor Wat, Camboya, Octubre 2015
Angkor Wat, el templo más grande del mundo, Camboya, Octubre 2015

¿Por dónde empiezo?

No sé si es fácil decidir por donde empezar a recorrer Angkor Wat y los demás templos cercanos a Siem Reap así que yo me dejé llevar por el chófer del Tuk tuk del hostel, Mr Tok, mi amigo camboyano. Como ayer era mi primer visita, hicimos el circuito chico y hoy, con más tiempo, el circuito grande.

Primer día: circuito chico de Angkor

Ayer, en el primer día lo primero que visitamos es Angkor Wat, el edificio religioso más grande del mundo. Luego, fuimos al Bayon, en Angkor Thom donde las 54 torres con caras desprenden un misterio inexplicable; y finalmente el Ta Prhom, donde la jungla se come literalmente los templos, conocido por algunos por haber sido escenario de la película Tom Raider (y el preferido de mi mamá).

Dicen que El Angkor Wat es el cielo en la tierra y símbolo nacional de los jemeres. Fue obra de Suryavarman II (1113-1152), el monarca que unificó Camboya. A mí me pareció impresionante pero es el más turístico y lo aprecié menos que los demás. Sin embargo tuve una curiosa experiencia: me acerqué a un Buda de piedra al que la gente estaba rezando, me ofrecieron tres inciensos, los encendí en la vela y se los di de ofrenda al Buda. Después de eso un monje me ofreció una pulsera tejida que iba anudando en mi muñeca según oraba por mi. Aquí además conocí a una chica estadounidense, descendiente de sudamericanos con la que hice buenas migas enseguida.

Buda en Angkor Wat, Camboya, Octubre 2015
Buda en Angkor Wat, Camboya, Octubre 2015

En el corazón del Angkor Thom, al que volví hoy, está el Bayon, templo budista de Javayarman VII. Tiene 54 torres decoradas con los 216 rostros de Avalokiteshvara, de fría sonrisa (y parecido con el Rey según la guía Lonley Planet). Me encantó cómo se reflejaba el sol en esas curiosas caras mientras yo me perdía en su mirada. ¿Adónde miran los rostros de Bayon?

Torres y rostros de Bayon en Angkor, Camboya, Octubre 2015
Torres y rostros de Bayon en Angkor, Camboya, Octubre 2015

Por último, y no menos importante, visité el Ta Prhom. Este lo recorrí en una hora y algo pero fue una visita magnífica porque uno de los guardias del templo se ofreció a indicarme donde podía tomar las mejores fotos de los árboles invadiendo la piedra. Cierto es que al final de la visita me pidió limosna pero fue grato contribuir a su poder adquisitivo después de haber sido un excelente guía dentro de Ta Phrom. El único inconveniente que tuve es que salí por el lado opuesto al que entré y no pude regresar porque cerraron tras de mi, a las 17.30 hs. Así que tuve que ir caminando por la ruta dándole la vuelta a la enorme muralla dentro de la cual se encuentra el templo y la selva que lo cubre. Por suerte el chofer de mi tuk-tuk me vio y vino a buscarme antes de que terminara de dar la vuelta.

Arbol invadiendo Templo Ta Prhom Camboya, Octubre 2015
Arbol invadiendo Templo Ta Prhom Camboya, Octubre 2015

Segundo día: circutio grande

Quería ver el amanecer en Angkor Wat pero Mr Tok me dijo que había muchos turistas y que me llevaría cerca pero a un lugar mejor. Vi el amanecer sobre el río, cerca de Angkor Wat y terminé de ver salir el sol desde el templo Pre Rup antes de continuar hacia Banteay Kdei y Srah Srang, donde pude apreciar el sonido del entorno a la vez que sus hermosos colores matutinos. Los templos estaban desolados al ser entre las 5 y las 6 am. Sobre todo Pre Rup donde a pesar de subir escaleras altísimas, y quedar agotada, las vistas me dejaron impresionada.

Fue un momento íntimo increíble. El paisaje, el entorno aún no tan caluroso y el silencio me invitaban a reflexionar.

Templo Pre Rup, Camboya, Octubre 2015
Templo Pre Rup, Camboya, Octubre 2015

El viaje estaba resultando como lo había soñado. Sentía la paz que venía buscando.

Mujeres pescando en Sranh Srang, Camboya, 2015
Mujeres pescando en el río Siem Reap, junto a las ruinas de Sranh Srang, Camboya, 2015

En Banteay Kdei iba caminando por un costado del templo cuando vi una mujer camboyana preparando el desayuno. Me quedé contemplándola en silencio con sus ollas sobre el fuego, tan tranquila. Pero al cabo de un rato fui descubierta por uno de los hombres de la casa que estaba con sus amigos y se acercó en una moto a hablar conmigo y enseñarme un instrumento musical hecho de caña por él mismo. Me gustó tanto que se lo compré. Y anduve un buen rato haciendo música por el camino. Me despedí de ambos con una sonrisa y un “Or-kuh” improvisado (gracias, en camboyano).

Elefante en templo Banteay Kdei, Camboya, 2015
Elefante en templo Banteay Kdei, Camboya, 2015

No fue mi única compra. En Sranh Srang un ratito antes varias niñas me habían acosado al sonido de “un dólar, un dólar” que no me abandonó hasta el final del recorrido. No les compré a esas niñas sino a la madre de un niño que previamente se interesó por mí (de dónde venía, adonde iba, cómo me llamaba, etc.) y me regaló una pulsera invitándome a visitar la tienda de su madre. La verdad es que comprar cosas a niños me da reparo y nunca lo hago porque me gustaría verlos en el cole y no vendiendo, pero bueno, en muchos países está bien visto ayudar a los padres trabajando aunque seas pequeño y aunque me gustaría, en realidad, no siempre podemos cambiar las cosas.

Mi paseo en Tuk tuk y caminata de hoy continuó por el Eastern Mebon, Ta Som y Neak Pean, donde el edificio no es gran cosa pero merece la pena caminar sobre el camino de madera que atraviesa el río. Es un paisaje maravilloso. Y si de ayudar hablamos, se puede hacer una donación a un grupo de músicos con ciertas incapacidades físicas, que tocan música camboyana de maravilla.

Camino de madera sobre el río hacia el Templo Neak Pen
Camino de madera sobre el río hacia el Templo Neak Pean, Camboya, Octubre 2015

Mi paseo de hoy llegaba al final en el templo Prah Khan, donde disfrute como loca de hacer fotos ya que conocí a una pareja de españoles que les gustaba mucho ser fotografiados. Encantadores ellos me hicieron sentir como en casa. Prah Khan es el templo que más me gustó. No sé si porque parecía estar menos conservado, más invadido por la jungla o porque encontré también cierta soledad al final del pasillo central que parecía nunca acabar. O quizás porque jugué un rato a ser Indiana Jones. Ahí me quedé un buen rato, alejada de los turistas, pensando en las maravillas que puede ser capaz de construir el ser humano.

Templo Prah Khan, Camboya, Octubre 2015
Templo Prah Khan, Camboya, Octubre 2015
Jugando a ser Indiana Jones en Templo Prah Khan, Camboya, Octubre 2015
Jugando a ser Indiana Jones en Templo Prah Khan, Camboya, Octubre 2015

Antes de volver al hostel, después de casi cinco horas de paseo, entre caminata, desayuno y traslados en tuk-tuk, pedí a Mr Tok si podía llevarme de nuevo a Angkor Thom. Esta vez quería ver la terraza de Elefantes y el Baphuon, un antiguo templo de montaña de 25 metros de alto. Las vistas son muy bonitas desde lo más alto pero desearía que los escalones para bajar no hubieran sido tan estrechos. De todas formas, disfruté la visita y conocí dos israelíes que me preguntaron por el Buda grande y los acompañé a verlo, justo entre el Baphuon y Bayon, donde repetí una vez más el ritual de la ofrenda.

Baphuon en Angkor Thom, Camboya, Octubre 2015
Baphuon en Angkor Thom, Camboya, Octubre 2015

Y así doy por terminado mi primer artículo sobre este viaje al Sudeste Asiático, esta experiencia única, que agradezco a la vida el lujo de poder vivirla. Or-Kuhn (Gracias)