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Marrakech en dos días

Cuando pensaba en viajar a Marruecos siempre tenía en mente viajar desde España a Tetuán, y seguir hacia Casablanca, Fez y en último lugar Marrakech. Sin embargo, el azar quiso que Marrakech fuera el primer destino de este país y que no llegara a la ciudad por tierra sino por aire.
Desde que los vuelos low cost se hicieron famosos en España, la idea de comprarse un vuelo por 60 u 80 euros y viajar a un destino diferente para disfrutar unos pocos días se ha vuelto recurrente. Así fue como visité Budapest en dos días o París en tres días, y ahora Marrakech en dos días intercalando dos días en el desierto de Zagora.
Madrassa Ben Youseff, Marrakech, Marruecos, 2015 | Viajar caminando

Perdidos en la medina de noche
Llegar a Marrakech y no saber donde dormir no era una opción. Era un riesgo que no queríamos volver a correr al menos por un tiempo (ya conté lo que fue la odisea de encontrar alojamiento en Cuzco, Perú). Así que reservamos un precioso Riad, una residencia tradicional, en la medina de Marrakech por el precio de 40€ la noche para tres personas con desayuno incluido (agua caliente y todas las comodidades de un buen hostel).
En fin, salimos del aeropuerto y nos ofrecieron “taxi, taxi”, y cuando les dijimos donde íbamos se pusieron a hablar entre ellos con cara de disgusto. Después de un rato en el que parecían estar discutiendo uno buscó la dirección en su móvil con GPS, le mostró a otro que asintió con la cabeza sin mirarlo, y se convirtió en nuestro chofer. Nos trasladó perfectamente y nos dejó en una de las puertas de la Medina. Nos cobró150 dirhams (precio nocturno). Y nos dejó ahí haciendo señas con la mano de que siguiéramos para adelante.

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Viajar caminando

Viajar caminando es la forma más antigua de viajar. Viajar caminando es mirar de frente al sol y llenarse de energía; o mirar las estrellas y guiarse con ellas en la noche.

Viajar caminando es vivir el paisaje, es sentir el viento, el frío y el calor, es tocar la lluvia y empaparse de ella y de la vida. Es crecer. Es encontrarse con uno mismo y con los demás. Es viajar. Es caminar.

Viajar caminando es el mayor de los placeres de esta vida.

Viajar es mi mayor pasión en la vida. Caminar es la otra. Caminando se descubre el paisaje de una manera especial, se siente con todos los sentidos y es de las experiencias más lindas que existen al viajar. Se puede conocer mejor a la gente de un lugar, a los que pasean, a los que están trabajando, a los que te saludan o te ofrecen de comer, a los que viven ahí o a los que están de paso. Viajando caminando se conoce mejor un lugar. Caminando se avanza al ritmo que cada uno puede y así aprendemos a hacer pausas, a escuchar nuestro cuerpo y a dejarnos llevar por él.

Caminando se viaja mejor. Vamos caminando.

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