Archivo de la etiqueta: Disfrutar la vida

Mojate, Tirate, Bailá, Jugá, Viajá, Viví!

¿Y por qué no? se tatuaba una amiga hace un par de años. ¿Y por qué no? me dije yo cuando dejé un trabajo que no me gustaba para cumplir el sueño de viajar. ¿Y por qué no? me dije antes de saltar de una avioneta en movimiento y tirarme en caída libre. ¿Qué podía pasarme?

Algún día nos vamos a morir, sí, nos pasa a todos, algún día nos llega. Y espero que ese día llegue tras un largo camino por esta vida, tras un viaje lleno de aventuras, tras mil vidas vividas, tras muchas locuras cometidas y millones de sonrisas repartidas. ¿Vos no? Seguir leyendo Mojate, Tirate, Bailá, Jugá, Viajá, Viví!

Quiero ser escritora y viajera

Estaba hoy leyendo “Mis cuatro años de viajera…” en el blog “Viajando por ahí” cuando caí en la cuenta de algo: al igual que su autora, llevo años dando la vuelta al mundo. Y si bien a veces me ansío y creo que viajo menos de lo que me gustaría, la realidad es que viajo tanto como me propongo. En definitiva, poco a poco y a mi manera, con espacios de estabilidad y trabajo estresante, estoy viajando alrededor del mundo. Y así me lo hizo notar una amiga argentina hace un tiempo: “amiga, vos estás dando tu propia vuelta al mundo”.

Me emocionó mucho leer este post de Aniko porque me identifico totalmente con ella. Siempre soñe con ser: “viajera y escritora” o escritora viajera. Al principio me daba un poco igual por dónde iba a empezar. Tuve épocas en las que me expresé con poesía, otras con cuentos o relatos cortos, y hasta empecé alguna novela. Pero siempre quería contar historias, cosas que le ocurría a la gente, acá o allá, en una ciudad cercana o lejana, en un país conocido como era para mí Argentina, o en un país desconocido como era Afganistán. Sí, me inventé una vez una historia sobre una mujer cuyo marido iba a la guerra y sufría su ausencia. Y mientras escribía sobre lugares lejanos soñaba con conocerlos, aprender sus costumbres, sus idiomas, sus tradiciones y hacer amigos por el camino.

Todavía recuerdo cuando con nueve o diez años le dije a mi mamá que quería estudiar quechua y entonces me preguntó extrañada que para qué. Y le respondí “quiero un día ir a conocer a los pueblos quechua y poder escuchar sus historias y conocerlos de verdad, convivir con ellos, por eso necesito aprender quechua”. Y mi abuela me regaló un libro viejo sobre Cuzco y me puse a leer las últimas páginas donde había palabras traducidas al quechua. Creo que pensaron que eran locuras de niña pequeña. No lo recuerdo pero yo era feliz soñando con conocer la cultura quechua algún día. Asignatura pendiente que ojalá satisfaga en parte este año. Después a los diez años le dije a mis padres que quería estudiar inglés porque era el idioma del futuro y la única forma de viajar por el mundo. Menos mal que me hicieron caso y me enviaron a clases particulares. Sin saber inglés creo que me hubiera inhibido mucho al cruzar más de una frontera.

Me fui por las ramas. Lo hago siempre. De hecho, cuando empiezo un artículo no tengo muy claro adonde quiero llegar. Y cuando lo tengo claro, llego a algo totalmente distinto. En fin, el tema es que me siento muy identificada con esta viajera escritora del blog “Viajando por ahí”. Al igual que ella pensé en estudiar Filosofía y Letras pero luego desistí y estudié Periodismo. Y no lo hice en mi ciudad de origen, en Mar del Plata, ni en Palma, la ciudad donde mis papás se mudaron cuando yo terminé la escuela secundaria, sino en Madrid, ciudad cosmopolita y viajera donde las haya. Madrid también fue la primera ciudad de España que conocí después de Palma. Luego vino Barcelona y las mil y un ciudades de este hermoso país que pude conocer en los diez años que viví en él hasta diciembre del año pasado.

Durante la carrera y al terminarla también, escribí artículos de viajes en algunas revistas digitales y en blogs de viajes como aquel sobre mi estancia en el pequeño país de Malta en el año 2010 que los directores titularon Malta por goleada. Para mí que no me gusta el fútbol fue poco acertado pero ahí estaba mi primer artículo de viajes publicado. Fue un viaje de tres semanas pero tuve que reducir el artículo a una semana porque así me lo pidieron desde la redacción. Por aquel entonces ni había oído hablar de SEO ni de posicionamiento en buscadores, pero no tardaría ni un año en aparecer esa palabreja en mi vocabulario, palabra que menciona Aniko en su artículo y que solía marcar mi día a día en mi trabajo en 2011 y 2012. Y que sigue y seguirá jugando un papel importante en mi día a día, pero eso es otro tema que creo hoy no voy a contar.

La cuestión es que mi amiga tiene razón cuando dice que estoy dando mi propia vuelta al mundo. Si hoy me preguntaran desde cuándo estoy viajando por el mundo no sabría por donde empezar. Podría incluir en mis peripecias los viajes a Villa Gesell, Miramar, Tandil, Ostende, San Miguel del Monte y otras ciudades de la provincia de Buenos Aires a las que fui de chica por una causa o por otra. Seguro me marcaron pero no sé si fueron el inicio de mi vuelta al mundo. Quizás fue el primer viaje en avión: a los diecisiete años cuando volamos de Argentina a España y al atravesar el océano sentí que el mundo entero estaba ahí esperándome, que podía recorrerlo sin límites. O tal vez fue mi primer viaje fuera de España en 2008 cuando fui a Roma con un grupo de amigas. A lo mejor la oportunidad de recorrer Estrasburgo, Bruselas, Lovaina y Brujas grabando con mi cámara la visita de un grupo de chicas a las instituciones europeas más importantes y turisteando a su manera, fue lo que marcó el inicio de mi vuelta al mundo. No sabría decirlo. Podría también ser el viaje que hice en 2010 recorriendo en coche y de camping en camping Francia, Bélgica, Holanda, Suiza y Luxemburgo. O quizás esos diez días en Nueva Delhi, en India, que me acercaron a una cultura totalmente diferente y me contagiaron de una felicidad inmensa que a día de hoy casi no ha sido superada por ningún otro viaje. También pudo ser el viaje de voluntariado a Kenia en 2012 o el viaje a Salta y Jujuy en mi regreso a Argentina en 2013.

Sinceramente creo que es difícil establecer un comienzo pero definitivamente estoy dando la vuelta al mundo. A veces me gustaría ir más lento, disfrutar más de un paisaje o de una charla con un desconocido, aprender el idioma local más a fondo, quedarme más de quince días en la misma ciudad y vivirla más a fondo, pero creo que poco a poco voy aprendiendo de cada viaje y afinando más mi propio estilo viajero. Y como dice la autora del blog “Viajando por ahí”, ese sueño de viajar por el mundo y ser escritora se va haciendo cada vez más fuerte. Y no es solo un sueño soñado sino un sueño cumplido. La clave está en apostar por una misma. Creer en una mismo y seguir trabajando para cumplir los sueños. En este caso, el sueño de viajar.

Viajar me hace feliz por todo lo que “viajar” significa para mí.

Villa Gesell (Argentina) Verano 2014 – By Romy

Viajar es uno de los mayores placeres de esta vida

Desde que empecé a escribir este blog algunas amigas me recomiendan frases, videos, historias, y múltiples temas para publicar. Me gusta que haya más gente por ahí que se entusiasme al pensar en motivos para disfrutar de la vida. Les prometo que iré publicándolo todo.
Hoy quería hacer una reflexión sobre lo que significa para mí viajar, salir de la ciudad, de la provincia, incluso del país. Ver “otros mundos” y descubrir en las personas lo amplio y diferente que es el mundo en el que vivimos. En lo personal, me ha hecho sentirme parte de algo enorme, muy variado, colorido y sobre todo, como dice la canción de moda del verano pasado “ciudadana de un lugar llamado mundo”.
La primera vez que salí de mi ciudad, Mar del Plata, no la recuerdo. Seguramente fuimos a Tandil, a visitar a la familia que tenemos ahí y que siempre nos recibían con entusiasmo. Gente amable y sencilla, hospitalaria y con un toque de campechana. Siempre me sentí a gusto entre gente así. Posteriormente viajaría a Buenos Aires pero no recuerdo demasiado porque tendría unos 9 años y fue un viaje relámpago para “los 15” de mi tía. Con el tiempo viajaría a Miramar, Ostende, San Miguel del Monte y otras ciudades pequeñas de la mano del grupo de la Iglesia y de la escuela. A mucha gente le parecerá un rollo (embole) pero la verdad es que yo recuerdo haberme sentido realmente feliz. Muy feliz. Incluso en esos momentos de “retiro de silencio” delante de un plato de arroz jaja ¡Sí! Me entusiasmaba pensar que luego saldríamos a recorrer las calles de barro hasta alcanzar la primera casita de campo en la que tocaríamos la puerta y nos recibirían amablemente con lo poco que tenían para compartir un momento lindo. Y sí… me gusta la gente.

En fin, lo que yo quería es reflexionar sobre lo que se siente cuando se viaja, cuando salimos de nuestros hogares, de nuestro entorno y vamos más allá y recorremos ciudades y países diferentes al nuestro, al que nos vio nacer o al que nos adoptó como en mi caso son Argentina y España. Me encantan los paisajes que conozco de ambos países. Y la gente con la que he tenido el gusto de encontrarme también. Pero la sensación de viajar es increíble.Es uno de los mayores placeres de esta vida.
Romina caminando por el Parque Natural Tierra del Fuego, 2014
Viajar te abre la cabeza, te muestra que hay otras formas de vivir, de disfrutar la vida o de simplemente vivirla. Te enseña a respetar más a aquellas personas que por alguna razón no comprendías, a aceptar sus comportamientos y a entender porqué piensan como piensan. Viajar te hace conocer otras culturas con sus costumbres, su lengua, sus puntos de vista.
Me encanta ver paisajes diferentes y respirar otros aires pero en el encuentro con el otro está la magia de viajar. Por eso siempre intento acercarme a la gente del lugar, intentar conocerlos aunque sea por un instante, una pregunta casual, una conversación sobre el tiempo, una consulta sobre un lugar en el mapa. Las reacciones de las personas son tan diversas. Y cada persona tiene su forma de ser y de comportarse pero a su vez se diferencian según la ciudad en la que uno se encuentre. ¡Cómo nos marca el lugar done vivimos! ¡El entorno! ¡La sociedad! ¡La época! Todo. Los momentos que nos toca vivir, las situaciones políticas, económicas, sociales, etc. Todo nos deja una huella.
Podría seguir horas hablando de las sensaciones de viajar pero este post se volvería aburrido y llegaría tarde a trabajar. Simplemente quería invitar a todos los que lea esto que viajen, lo más que puedan, cerca o lejos, que conversen con gente diferente, de distintas edades, de distintos pueblos y culturas, de distintas “clases sociales” si es que existen. Y quien no tenga esa posibilidad de viajar ni de acercarse a personas de otras partes del mundo, le recomiendo que lea mucho, que lea sobre otros países, otras culturas, otras formas de pensar y de vivir la vida. Se dará cuenta que el mundo es maravilloso en su diversidad y que tenemos mucho que aprender de ese “otro” al que solemos llamar “extranjero” simplemente porque en su documento no viene el nombre de nuestro país.
¡Que tengan un día maravilloso estén donde estén! 
Ciudadanos de un lugar llamado mundo. Delafé.