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Ushuaia o un viaje al fin del mundo

Viajamos desde Calafate a Ushuaia en avión continuando nuestra Luna de Miel por el sur argentino allá por noviembre de 2014. Nos esperaban cuatro días de paseos, excursiones, antiguas estancias, visitas al Parque Natural de Tierra del Fuego y los paisajes más hermosos del mundo.

David y Rominita, Estancia Harberton, Tierra del Fuego, Argentina
David y Rominita, Estancia Harberton, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014

¿Alguna vez les conté que me encantan los mapas? Imagínense ver un mapa desde el aire. Eso fue lo que nos pareció ver cuando cruzamos hacia la provincia de Tierra del Fuego en avión. Un mapa con relieve marcado principalmente por los Andes fueguinos. Una entrada espectacular que nos emocionó a ambos no solo como argentinos sino como viajeros. Y así fue como llegamos a Ushuaia, “la ciudad más austral del mundo”.

Mapa Ushuaia
Mapa Ushuiaia, Tierra del Fuego, Argentina – Fuente: Google Maps

Nos hospedamos en la Hostería Ushuaia Green House con menos lujos que en Calafate pero con una atención excelente y unas vistas maravillosas tanto desde el comedor como desde nuestra habitación. Un paisaje de paz que anticipaba lo que sería nuestra estadía en tierras fueguinas. A pesar de ser una ciudad muy conocida y muy frecuentada por turistas, la zona por donde estábamos, un poco alejada del centro, nos resultó familiar y tranquila.

Vistas desde la Hostería Green House, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Vistas desde la Hostería Green House, Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

Aprovechamos un paseo por el centro para reservar la excursión del día siguiente y tomarnos una cervecita en un bar del centro que resultaron ser solo cuatro o cinco calles de negocios y restaurantes que terminan en la famosa cárcel del fin del mundo. Visita que dejamos para el final.

Al día siguiente nos embarcamos rumbo al Faro Les Éclaireurs y a la estancia más al sur del Planeta, navegando por las aguas del Canal Beagle. Y entre tantos nombres extranjeros el lector podría pensar que nos transportamos a Europa pero no, seguimos en la Argentina, en Tierra del Fuego concretamente. Y al Canal de Beagle también podríamos llamarlo Onashaga que significa “canal de los onas” en idioma yagán, la lengua de los habitantes primitivos de la zona.

Puerto de Ushuahia - Argentina
Puerto de Ushuahia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org
Faro Les Eclaireurs, Ushuaia
Faro Les Eclaireurs, Canal de Beagle, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org
Isla con pingüinos en el Canal de Beagle
Pingüinos en el Canal de Beagle, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2015 -viajarcaminando.org

Navegar por en Canal de Beagle y ver tantos pingüinos juntos en una isla fue una de las experiencias más lindas del viaje. Y aún nos esperaba algo más: llegar a la Estancia del fin del mundo. Un lugar idílico. Prados verdes, casitas blancas, fondo de montaña nevada y un marco de aguas tranquilas. No me sorprendió cuando le pregunté a la chica que nos atendió en el único restaurante de la estancia ¿qué hacía una chica de la Capital por ahí? y me respondió “vivo en el Paraíso”.

Estancia del fin del mundo Tierra del Fuego
Estancia Harberton, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org
Canal Beagle desde la Estancia Harberton en Tierra del Fuego
Estancia Harberton, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

La Estancia Harberton está rodeada de montes, lagunas, ríos y todo tipo de fauna local, de la que nos podemos informar en el Museo Acatushun de aves y mamíferos australes. Los propietarios de la Estancia Harberton hoy en día son Thomas Goodall, bisnieto del primer habitante de la misma, y su mujer Rae Natalie Prosser, una bióloga estadounidense muy dedicada al Museo y a la conservación de las especies.

El regreso de la estancia a Ushuaia fue en un autobús  y pasamos por antiguos bosques convertidos en castoreras. Al principio llaman la atención y te genera cierta admiración el trabajo que han hecho los castores pero al saber que son una especie invasora dañina con la fauna y flora local, nos entristeció. Otra cosa curiosa que vimos en el camino son los árboles doblados por la fuerza del viento y alguno incluso parecía una mujer con los brazos abiertos hacia el cielo.

Castoreras
Castoreras, paisajes destruidos, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org
Árboles en Tierra del Fuego
Árbol torcido por el viento, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

Al día siguiente, nos fuimos a recorrer el Parque Nacional Tierra del Fuego, casi 70 mil hectáreas de bosque, ríos, lagos, picos y valles. Allí pasamos el día entero, recorrimos Bahía Lapataia, descansamos junto a las lagunas, admiramos los colores de las turberas y pasamos un día inolvidable. Es uno de esos paisajes que repetiría algún día.

Turberas, Parque Nacional de Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Turberas, Parque Nacional de Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

El viaje continuó al día siguiente en la Cárcel del fin del mundo: el Penal de Ushuaia. Fue una cárcel que funcionó en Argentina entre 1904 y 1947, destinada a delincuentes comunes reincidentes pero también a otros de alta peligrosidad. Es más que un museo de historia, es un recuerdo viviente de un pasado no tan remoto. Alguno de sus pabellones han sido reconstruidos pero otros están intactos y el paseo por ellos da escalofríos.

Pabellón 4, Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Pabellón 4, Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org
Estatua de un preso, Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Estatua de un preso, Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

 

Pabellón en ruinas del Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Pabellón en ruinas del Penal de Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, noviembre 2014 – viajarcaminando.org

Para dar finalizado nuestra estadía en Ushuaia, el último día, nos fuimos a pasear por los alrededores de la Hostería Green House, un barrio de chalets y cabañas rodeadas de árboles. Siguiendo las recomendaciones del dueño de la Hostería, que fue muy amable en todo momento con nosotros, seguimos un sendero que nos llevó a un pequeño bosque y de ahí sin quererlo llegamos a orillas del Canal Beagle. El aire fresco de la costa nos recordó que estábamos al sur de la Argentina, al sur del continente, nos recordó que estábamos en el Fin del Mundo.

Canal de Beagle, alrededores de la Hostería Green House, Ushuaia, Tierra del fuego, Argentina, noviembre 2014
Canal de Beagle, alrededores de la Hostería Green House, Ushuaia, Tierra del fuego, Argentina, noviembre 2014

Luna de miel en El Calafate

Siempre había soñado con conocer los glaciares argentinos y alguna vez había fantaseado con la idea de viajar al Fin del mundo. Lo que jamás imaginé es que iría de luna de miel. Sin embargo, así fue: nos fuimos de luna de miel a El Calafate y Ushuaia y fue un viaje inolvidable.

Cuando se mencionan estos dos lugares juntos no es porque estén cercas, sino porque muchos packs turísticos los ofrecen así. La realidad es que hay una hora y cuarto de avión entre El Calafate y Ushuaia, unas diez horas en coche y más de siete días caminando sin parar, lo cual sería tarea imposible.

Lago Argentino
Lago Argentino, El Calafate, Argentina, noviembre de 2014

El Calafate

Nuestra estadía en El Calafate no fue en un hostel como muchos de nuestros viajes, sino que aprovechando la excusa de la luna de miel nos fuimos a un buen hotel con hermosas vistas: el Alto Calafate Hotel Patagónico, donde disfrutamos de la piscina y del spa. Y por supuesto, de una privilegiada vista al Lago Argentino.

Glaciar Perito Moreno

Cuando pensaba en los glaciares el único que se me venia a la mente es el Perito Moreno así que fue el primero que quise conocer. Compramos los pasajes en la estación de buses de la ciudad y sobre las 13 hs. estábamos saliendo para el Parque Natural.

Llegar al Parque y ver el glaciar Perito Moreno en su explendor, fue tan emocionante como cuando vi por primera vez las Cataratas del Iguazú. ¡Qué blancura! ¡Cuánta belleza! La inmensidad y la hermosura del paisaje me dejaron sin palabras y me dejé llevar.

Hicimos los distintos recorridos a pie parando de vez en cuando para admirar la belleza del glaciar, para sacar una foto, para escuchar un trozo de hielo caer al agua o simplemente para llenarnos de paz. Por momentos el silencio era absoluto y nos invadía la serenidad, hasta que los pedazos de hielo cayendo nos sorprendían con su estruendo. Lo había visto en documentales pero nada se compara con estar ahí viviéndolo frente a frente. Es increíble.

Glaciar Perito Moreno
Glaciar Perito Moreno, Santa Cruz, Argentina, noviembre 2014 | Viajarcaminando.org

Excursión Ríos de hielo

Podríamos haber ido al Chaltén pero estábamos antojados en ver más y más glaciares. Así que lo dejamos para un futuro viaje, quizás celebrando algún aniversario. Reservamos la excursión Ríos de Hielo el día antes de hacerla y nos costó cerca de 100 dolares a cada uno, pero merece muchísimo la pena. Compramos la excursión en la agencia dueña de los barcos: Solo Patagonia, para evitar intermediarios.

La excursión nos permitió descubrir los Glaciares Upsala y Spegazzini, desconocidos por nosotros hasta ese día, y disfrutar de un paisaje único: gélido pero bellísimo. Durante el recorrido, tanto de ida como de vuelta, fuimos viendo témpanos de hielo, algunos blanquecinos y otros más azules. Todos hermosos. Pero lo mejor fue llegar al final del recorrido y ver el Upsala imponente y magnífico ; y luego el glaciar Spegazzini, que nos dejó boquiabiertos por su belleza que pudimos apreciar muy de cerca. Impresiona pero también emociona.

Excursión Ríos de hielo
Excursión Ríos de hielo, Santa Cruz, Argentina, noviembre 2014 | viajarcaminando.org

Paseando por el Calafate

El último día en El Calafate lo aprovechamos para dar un paseo por la ciudad, recorrer sus rincones, ver artesanías, tomar unos mates en un bar en la zona de la Aldea de los gnomos, y comer como reyes en lo de Doña Mecha a muy buen precio.

El Calafate
El Calafate, Santa Cruz, Patagonia, Argentina, noviembre 2014

Nos despedimos de El Calafate para volar hacia la Tierra del Fuego, a Ushuaia, la ciudad del fin del mundo, una segunda parte de este viaje que la relato en el artículo Ushuaia o un viaje al fin del mundo.

Viaje a Bolivia: cruzando la frontera de la Quiaca a Villazón

Siempre quise recorrer Latinoamérica y cuando pensaba en hacerlo los dos países que se me venían a la mente eran Bolivia y Perú. Por qué asociaba un viaje por Latinoamérica con estos países y no con otros es un misterio. Quizás porque nací en Argentina y los tenía muy a mano. La cuestión es que pospuse una y mil veces, con distintas excusas, este viaje. Sin embargo, mi estancia en Argentina durante el año 2014 hizo posible que este viaje se hiciera realidad.

Banderas de Latinoamérica y del mundo, Salar del Uyuni, Bolivia, 2014 | rominitaviajera.com
Banderas de Latinoamérica y del mundo, Salar del Uyuni, Bolivia, 2014 | rominitaviajera.com

Algunas veces me imaginaba viajando  por Latinoamérica durante un mes o dos, otras veces durante una semana y otras durante un año, trabajando y viajando al mismo tiempo. La verdad es que no tenemos consciencia de las dimensiones de un lugar hasta que lo recorremos por tierra.  Así que la idea siempre había sido hacer el trayecto en bus o a dedo. Y eso hicimos: recorrimos el país en colectivos y 4×4. Seguir leyendo Viaje a Bolivia: cruzando la frontera de la Quiaca a Villazón

Posadas, las Cataratas del Iguazú y San Ignacio del Miní

Como comenté en anteriores post, en 2014 comencé lo que me dio por llamar “Mi propio viaje por Latinoamérica“. Posadas, capital de la provincia argentina de Misiones, se convirtió de la noche a la mañana en uno de los destinos de este peculiar viaje.

Dejamos Corrientes por la tarde y llegamos a Posadas bien entrada la noche. La ruta nos había dado pistas de lo que allí veríamos: tierra colorada, palmeras, casitas bajas, algunas de adobe, y gente cálida y tranquila. Fuimos a casa de un amigo y cenamos unas empanadas. Todavía tendríamos dos días de vacaciones antes de ponernos a trabajar.

Ruta bañada de tierra colorada de Posadas, Misiones, Argentina.

Al día siguiente, emprendimos viaje hacia Puerto Iguazú. Ambos habíamos estado ya en la zona pero queríamos volver a ver las Cataratas del Iguazú. Estábamos a casi cuatro horas de camino en coche así que llegamos al Parque Iguazú sobre el mediodía. Tuvimos algún inconveniente para acceder porque no aceptaban el pago de la entrada con tarjeta y llevábamos escaso dinero en efectivo pero dentro del Parque hay curiosamente servicio de cajero automático.

Al entrar al Parque, optamos por ir hacia nuestro objetivo principal de ese día que era “La Garganta del Diablo“, un conjunto de cascadas que tiene 80 mts. de altura. Años anteriores ambos habíamos hecho el circuito chico y el circuito largo y también la aventura de la lancha que te lleva debajo de las aguas de las cataratas. Las nubes nos perseguían y temíamos que lloviera porque no íbamos preparados para mojarnos y porque en una ocasión anterior la lluvia había bloqueado algún que otro puente. Pero pudimos disfrutar de una hora del sol antes de que la tormenta nos sorprendiera de camino al puente que llega a la Garganta del Diablo.

Vista desde el puente a Garganta del Diablo, Parque Iguazú, Misiones, Argentina.

Nos empapamos. El agua nos nublaba la vista. Era casi imposible seguir avanzando por el puente pero habíamos hecho muchos kilómetros para ver La Garganta del Diablo y no nos íbamos a echar atrás. Después de varios puentes, llegamos por fin a nuestro destino, mojados pero felices, y la blancura de las aguas de la catarata más grande del parque nos invadió. Es realmente hermosa y la sensación de estar rodeado de tanta agua cayendo con semejante fuerza que te ensordece es increíble.

Garganta del Diablo, Cataratas del Iguazú, Misiones, Argentina, 2014

Al regresar a la estación de Garganta del Diablo decidimos hacer la cola para tomar el tren ya que volver caminando se complicaba sin calzado adecuado para el barro. El paisaje selvático es hermoso pero la lluvia complica la excursión por los distintos caminos del Parque Natural de Iguazú. Así que ese día no pudimos recorrer mucho más. Volvimos a la estación principal y emprendimos el regreso a Posadas en coche. Teníamos por delante más de cuatro horas de lluvias y barro en la ruta.

Al día siguiente, volvimos a la carretera. Esta vez para conocer las ruinas de San Ignacio, a 60 km de Posadas. No están muy promocionadas así que nuestras expectativas no eran muy altas pero nos llevamos una linda sorpresa al descubrir que tenemos en la Argentina una de las reducciones jesuíticas mejor conservadas de Latinoamérica.

Ruinas de San Ignacio del Miní, Misiones, Argentina, 2014

Las ruinas de San Ignacio Miní fueron fundadas en el siglo XVII para evangelizar a los nativos de la zona, los guaraníes. Tiene una distribución típica de un pueblo: la Iglesia, la casa principal, el cementerio, el cabildo. Sin embargo, impresiona su altura, sus detalles bien conservados y su color rojizo como la tierra que la rodea. Nos llamó la atención que el cementerio siguió utilizándose hasta los años 70′ del siglo pasado por lo que es una mezcla de tumbas antiguas de diferentes épocas y estilos.

El fin de semana largo había terminado y tuvimos que volver al trabajo, a la pantalla, a las teclas, los números, los informes y demás. Y así continuamos el resto de la semana pero al terminar nuestra jornada laboral aprovechábamos a pasear. Posadas tiene una costanera muy pintoresca y una playa extensa donde pudimos tomar sol, caminar, tomar unos mates y disfrutar de las fresquitas aguas del río Paraná sin alejarte de la orilla. ¿Alguna vez se bañaron en un río? Este estaba muy limpio y fresquito.

Costanera y Playa de Posadas, Misiones, Argentina, 2014

La costanera de Posadas fue todo un descubrimiento para mi y fue protagonista de nuestro broche de oro a un viaje inolvidable a la provincia de Misiones.

Atardecer en el Río Paraná, Costanera Posadas, Misiones (Argentina)