Mi experiencia en Sapa y los pueblos de montaña de Vietnam

Muchos viajeros me recomendaron ir a Sapa, un pueblo en la montaña al norte de Vietnam donde las mujeres de diferentes etnias se unen al viajero en una excursión hacia sus pueblos rodeados de campos de arroz. Viví esta experiencia en Sapa, pasé la noche en la casa de una familia en Lao Chai y viví uno de los mejores momentos de mi viaje ahí.

Tren en Lao Cai, cerca de Sapa, Vietnam, 2015
Tren en Lao Cai, cerca de Sapa, Vietnam, 2015

El trecking comenzó a las 9 am. Desde Sapa iríamos hasta Lao Chai, un pueblo precioso en la montaña, acompañados por las mujeres de la etnia hamong con sus atuendos negros con detalles en colores y sus bebés a las espaldas.

Mujer de etnia hamong con su bebé, Sapa Town, Vietnam, 2015
Mujer de etnia hamong con su bebé, Sapa Town, Vietnam, 2015

El paisaje del camino a penas se veía entre la espesa niebla pero podía apreciarse su belleza. Por momentos la ruta se volvía difícil, resbaladiza, compleja. Y pensé en el paralelismo con la vida: a veces el camino es complicado y hay que tener mucho cuidado donde se pisa porque puede ser resbaladizo y llevarnos al precipicio. Pero no siempre se puede ir con cuidado, a veces hay que tomar riesgos confiando en quien conoce el terreno y aferrarse a la mano que te tienden. También es importante rodearse de buena gente, el camino será más agradable con ellos a tu lado.

Camino a Lao Chai desde Sapa, Vietnam, 2015
Camino a Lao Chai desde Sapa, Vietnam, 2015

Después de ocho horas caminando, con una parada para comer, llegamos a Lao Chai, agradecidos de la ayuda que recibimos por parte de las mujeres de las etnias minoritarias del norte en cada paso que dimos por sus tierras. Una ducha caliente fue reconfortante. Las papas fritas con las que nos agasajaron antes de comer también. La noche terminó con una cena vietnamita, con la familia entera brindando con vino de arroz por el encuentro entre viajeros y locales, por la comida y por el buen rato que pasamos juntos.

Brindando con vino de arroz en la casa de la familia, Lao Chai, Vietnam, 2015
Brindando con vino de arroz en la casa de la familia, Lao Chai, Vietnam, 2015

Al día siguiente, después de desayunar, vimos cómo un grupo de voluntarios de una escuela internacional de Singapur araba la tierra del vecino. Mientras tanto, yo jugaba con el niño de la familia que era muy simpático.

El peque de la familia, Lao Chai, Vietnam, 2015
El peque de la familia, Lao Chai, Vietnam, 2015

El sol salía con pereza por el horizonte y anunciaba un día espectacular de trecking de regreso a Sapa. Y el anuncio se hizo realidad. Hacía calor y estábamos agotados pero el paisaje precioso nos hacía avanzar con ganas.

Campos de arroz, Lao Chai, Vietnam, 2015
Campos de arroz, Lao Chai, Vietnam, 2015

El camino de regreso fue un poco más fácil que el del día anterior pero también caminamos por estrechos pasajes junto a las terrazas de arroz inundadas, esquivando la caída en ellas. Caminamos por en medio de la jungla de bambús y por rocas resbaladizas que terminaban en una cascada muy bonita.

Cascada en la montaña, Lao Chai, Vietnam, 2015
Cascada en la montaña, Lao Chai, Vietnam, 2015

Pasamos por pueblos donde las mujeres estaban tiñendo la ropa de color azul oscuro casi negro. Los niños nos saludaban, las mujeres nos sonreían, los perros nos observaban. Nuestro adorable guía nos contó que tiñen su ropa después de elaborarlas ellas mismas. Hacerse esa ropa les lleva meses y solo lo hacen las mujeres.

Fuente donde tiñen su ropa las hamong, alrededores de Sapa, Vietnam, 2015
Fuente donde tiñen su ropa las hamong, alrededores de Sapa, Vietnam, 2015

Bajamos por tierras coloradas hasta llegar a un puente que cruza el río en una imagen idílica que se quedará grabada en mi memoria. El viaje a las montañas del norte de Vietnam llegaba a su fin y aunque estaba agotada me sentía muy feliz.

Puente que cruza el río en los alrededores de Sapa, Vietnam, 2015
Puente que cruza el río en los alrededores de Sapa, Vietnam, 2015

Después del puente, quedaba una subida más donde creí que ya no podría avanzar, me sentía tan cansada y sin aire que necesité varias pausas para terminarla. Llegué exausta y mareada. Era difícil explicar en inglés mi sensación pero el grupo lo entendió y me acompañó dándome ánimos. Llegamos al refugio en unos minutos y una buena comida fue mi medicina.

El resto del camino hacia Sapa lo hicimos en una mini Van así que en vez de ocho horas fueron cinco. Cuando mis amigos chilenos llegaron al hotel nos abrazamos como si no nos hubiéramos visto en días. Lo que habíamos vivido en la montaña nos había marcado. Las mujeres hamong pequeñitas, con a penas unas sandalias de plástico en sus pies, cargando con sus canastas o bebés, atravesando caminos complicados y resbaladizos, tendiéndonos la mano a cada paso, ayudándonos a llegar al destino. Fue muy emocionante. También lo fue charlar con ellas y saber cómo viven y cómo se sienten. Fue una experiencia tan linda que volvería a repetir.

Panorámica de los campos de arroz, alrededores de Sapa, Vietnam, 2015
Panorámica de los campos de arroz, alrededores de Sapa, Vietnam, 2015
Contacta con la autora

Deja un comentario