Luang Prabang, la ciudad de los monjes

Era mi segundo día en Luang Prabang, ciudad del norte de este país llamado Laos. Tenía muchos planes para ese día. Quería sacarle el máximo rendimiento a esta ciudad que tanto me estaba gustando. Así que mi día empezó a las 6 am. Y esto es una crónica de ese día.

Me desperté a las 6 am y me vestí. Medio sonámbula empecé a caminar por la calle principal de Luang Prabang hasta llegar al centro para ver la procesión de los monjes en su ritual mañanero de la limosna. ¿En qué consiste? los monjes salen de sus templos y caminan en silencio por la calle recolenctando las ofrendas que la gente les da, especialmente alimentos. No es algo turístico sino una tradición ancestral. De hecho se repite esta escena en zonas de la ciudad adonde los turistas no acceden.

Monjes budistas en su ritual mañanero de la limosna, Luang Prabang, Laos, 2015
Monjes budistas en su ritual mañanero de la limosna, Luang Prabang, Laos, 2015

Después de ser testigo de ese ritual de los monjes budistas partí para mi siguiente parada: el bar Utopía. Bajé hacia el río, entré por una calle siguiendo el cartel “Utopía” y empecé a perderme. Era temprano y no había nadie para preguntar así que intenté seguir mi instinto: hacia delante. No doblé en ningún momento por si acaso. Y volví a encontrarme con otro cartel de Utopía. Ya me estaba pareciendo una utopía en sí misma la existencia del bar cuando por fin di con él pero las puertas del Bar Utopía a las 7 am estaban cerradas.

Siguiendo el rastro del Bar Utopía, Luang Prabang, Laos, 2015
Siguiendo el rastro del Bar Utopía, Luang Prabang, Laos, 2015

¿Por qué iba buscando este bar tan temprano? porque a las 7.30 se suponía que había clases de yoga y yo quería volver a experimentar el yoga después de tres años sin practicarlo (pilates no cuenta). Al cabo de unos minutos de esperar, un chico salió y me dijo que sí que había clases en el jardín frente al río y que podía esperar dentro. Eso hice y al rato llegó mas gente y nos reunimos todos mirando hacia el río, respitando el aire fresco de la mañana, listos para nuestra clase de yoga que resultó más difícil de lo que recordaba.

A las 8.30 terminó la clase y me fui a mi siguiente parada: la lavandería. Tenía cita a las 9 am para recuperar mi ropa que la chica que no hablaba una papa de inglés había tenido a buen recaudo y limpita durante la noche. Pagarle no fue fácil porque no tenía cambio y se fue a recorrer media ciudad para conseguirlo y al final tuve que ir yo a comprar agua para conseguirle cambio. Pero bueno, entre medias desayune en mi hostel de backpackers como tenía previsto y conversé con gente simpática con la que seguiría compartiendo lindos momentos de ese día y del día siguiente.

No todo el que deambula está perdido, frase en una pared del hostel, Luang Prabang, Laos, 2015
No todo el que deambula está perdido, frase en una pared del hostel, Luang Prabang, Laos, 2015

A las 11.30 vino a buscarnos la mini van que nos llevaría a mi y a otro chico del hostel con más gente a las Cataratas Kouangxi de Luang Prabang. El chico era de Manchester y resultó una grata compañía en la aventura de ese día en la que me había embarcado por no soportar el calor de la ciudad en las horas pico. Cuando me metí al agua fresquita de las cataratas, se me olvidó todo el calor que pasé el día anterior y esa mañana. Y la belleza del entorno lo hacía aún mas especial.

Cataratas Kouangxi, Luang Prabang, Laos, 2015
Cataratas Kouangxi, Luang Prabang, Laos, 2015

Si en Luang Prabang hay muchos templos, normal que haya monjes budistas por todas partes, pero no pensaba encontrármelos en las cataratas y mucho menos tomándose una selfi. Pero así fue y me reí sola un rato de solo imaginarme al monje comprando el palo selfi. ¿O se lo habrán regalado? En fin, que no estaba yo preparada para ver tanta modernidad en los monjes y como yo otros tampoco. Así que les hicimos fotos para registrar ese momento tan curioso.

Monje budista haciéndose una foto selfie, Luang Prabang, Laos, 2015
Monje budista haciéndose una foto selfie, Luang Prabang, Laos, 2015

Al llegar a la ciudad, quería descansar e irme al teatro local a escuchar a unos cuentistas que iban a relatar la historia de la ciudad en inglés. Invité a alguna gente del hostel y allá fuimos: un canadiense, una francesa y yo. Llegamos y estaba cerrado ese día así que nos fuimos al mercado nocturno a cenar. ¡Y cómo cenamos! y lo barato que es (1,5€ por plato). Y el ambiente de bullicio entre locales y turistas es genial.

Comida del mercado nocturno, Luang Prabang, Laos, 2015
Comida del mercado nocturno, Luang Prabang, Laos, 2015

Al día siguiente, me di un paseo por el río, tranquilo, intentando no perderme los detalles de mi alrededor, de cómo vive la gente local, de los que limpian la ciudad, de los que salen a hacer las compras, de los que preparan la comida, de todos y del paisaje natural que se me antojaba tan lindo esa mañana.

Paseando por el río, Luang Prabang, Laos, 2015
Paseando por el río, Luang Prabang, Laos, 2015

Y volví a hablar con un monje. Esta vez tenía solo 17 años y era muy dulce. Me enseñó a meditar, me enseñó las distintas formas de meditación, y me explicó cómo tengo que hacer para que la meditación salga de verdad. Lo más importante es centrarse en la respiración y así evitar pensar en cualquier cosa que no sea la respiración. Estuve intentándolo varias veces en este viaje pero parece es complicado. De todas formas vale la pena intentarlo así que sigo en ello…

Monjes budistas del Templo Vat Son Sickharam, Luang Prabang, Laos, 2015
Monjes budistas del Templo Vat Son Sickharam, Luang Prabang, Laos, 2015
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2 comentarios

  1. Buenísimo tu diario! Este verano visitaremos Laos y me gustaría saber si conoces algún centro en Luang prabang que den clases de meditación así para un día… todo lo que veo son para largas temporadas y solo queremos disfrutar allí de esa corta experiencia. Gracias!

    1. Hola Kris, me alegro que te guste mi blog. En cuanto a clases de meditación en Luang Prabang diría que en Utopía puede que tengan. Yo allí fui a hacer yoga los dos días que me desperté en la ciudad, sobre las 7 o 7.30 am en una terraza preciosa del bar que lleva este nombre tan bonito: Utopía. El valor de la clase si mal no recuerdo rondaba los 5€ pero no estoy segura. Sí recuerdo que era caro para ser solo un día ya que la cama en el alojamiento me costaba también 5€. Pero merece la pena… eso sí, es yoga, no meditación. La meditación la practiqué con los monjes, me enseñaron de buena gana gratuitamente en uno de los templos. También puedes ir por las tardes y meditar con ellos observándolos.

      Saludos y buen viaje!!!

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