Hanoi, una ciudad en movimiento

Hanoi es mucho más que la capital de Vietnam, es mucho más que la base para tomar el tren a Sapa o visitar la Bahía de Halong. Hanoi es una ciudad para vivirla, para recorrerla y reírse con ella. Es una ciudad llena de vida. Una ciudad en movimiento.

Una esquina cualquiera, Hanoi, Vietnam, 2015
Una esquina cualquiera, Hanoi, Vietnam, 2015

Cuando mi amiga Lavinia me dijo que yo eligiera qué quería hacer o ver en Hanoi no lo dudé, le dije “demos una vuelta”. Me encanta conocer las ciudades de esa forma y luego mirar en el mapa por donde anduve o buscar aquel el lago que quizás no encontré.

Sin pausa pero sin prisa, caminamos por la ciudad. Lo primero que pensé esa mañana fue ¡está lleno de ferreterías! y lo segundo ¡¿Cómo puede haber tanta gente desplazándose de un lado al otro tan temprano?! Como respuesta, obtuve el constante movimiento de la ciudad que me ignoró por completo. Si quería entenderla, tenía que seguir caminando.

Ferretería, Hanoi, Vietnam, 2015
Ferretería, Hanoi, Vietnam, 2015

Había visto en fotos una pagoda en el medio de un lago más grande así que quise ir a conocerlo. Ubicamos en el mapa el lago y estaba muy cerca. Allá fuimos. Es linda la imagen de la pagoda en el medio del lago y seguramente sea interesante acceder al puente que está antes y conocer su historia pero yo quería conocer la ciudad a través de su gente así que seguimos nuestro camino.

Pagoda en medio del lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015
Pagoda en medio del lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015

El lago me encantó. Al ser sábado hay muchísimos jóvenes divirtiéndose en grupo o besándose en pareja. Los grupos de amigos van todos juntos y a los gritos y se ríen cuando nos cruzan. Unos, incluso se quisieron tomar fotos con nosotros y darnos la mano como si fuéramos famosas. Querían practicar su inglés así que nos hicieron preguntas de rutina y siguieron su camino riendo.

Grupo de adolescentes, Lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015Grupo de adolescentes, Lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015
Grupo de adolescentes, Lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015

De repente, una mujer me agarró de la mano sin soltar con su otra mano el teléfono móvil desde donde salía la música que ella estaba bailando. “1, 2, cha, cha, chá!” gritaba y me indicaba que le siguiera el paso. “1, 2, cha cha chá” bailaba otra vez y me sonreía. Me dejé llevar y me reí tanto. ¡Cuánta energía mañanera! Creo que tengo que apodar a esta ciudad la ciudad enérgica y en movimiento. Al rato, nos despedimos de ella y seguimos nuestro camino.

Mujer bailando el Chá chá chá, Hanoi, Vietnam, 2015
Mujer bailando el Chá chá chá, Hanoi, Vietnam, 2015

Entre vendedores de tarjetas de papel hechas a mano con dibujos exquisitos, adolescentes riendo, niños dando sus primeros pasos, abuelas haciendo yoga, conocimos a la gente de la ciudad.

Mujeres vietnamitas bailando en el Lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015
Mujeres vietnamitas bailando en el Lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015

Aprovechamos también el lago para sentarnos en un improvisado bar en un costado y reflexionar el tiempo viajado juntas. Era el último día de Lavinia conmigo así que hicimos un poco de catarsis. Fueron veinte días juntas y daba para mucho. Cuando estás de viaje todos los sentimientos se intensifican y valoras mucho más todo. En mi caso creo que aprendí a valorar lo que soy, lo que tengo y a los que me rodean. Al final, como predico en mi otro blog, se trata de disfrutar la vida hoy, no?

Márgenes del lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015
Márgenes del lago Hoan Kiem, Hanoi, Vietnam, 2015

Más tarde le tocó el turno al centro, a las callecitas angostas, a la zona donde nos hospedamos. Dimos vueltas y nos sentamos a comer. A los cinco minutos, empezó a llover. La suerte estaba de nuestro lado. Quizás, pararía para cuando termináramos de comer. Pero cada vez llovía más y nos tuvieron que trasladar dentro. Compartimos mesa con una pareja mayor de italianos que hacían el viaje por Vietnam al revés, hacia abajo. Conversamos hasta que nuestro “ginger tea” se acabó y la lluvia paró. De camino al hotel, visitamos una pagoda con influencias chinas.

Interior de una Pagoda, Hanoi, Vietnam, 2015
Interior de una Pagoda, Hanoi, Vietnam, 2015

Hacía unos días que no nos dabamos masajes así que una duchita, una siesta y un masaje parecían la despedida perfecta para la viajera que se vuelve a Europa. Los masajes resultaron más caros que en el resto de Vietnam pero más baratos que en España, claro está. Yo me hice algo de reflexología para mimar a mis pobres órganos. Y así relajaditas nos fuimos en busca de un licuado de frutas a pie de calle para seguir observando la vida de la ciudad. Ahora nocturna y con más turistas. Un vendedor de globos, una señora que vende pastelitos dulces. Todo fluye. Hanoi en movimiento.

Vietnamitas comiendo a pie de calle, Hanoi, Vietnam, 2015
Vietnamitas comiendo a pie de calle, Hanoi, Vietnam, 2015

Quedamos con nuestros recientes amigos chilenos y nos fuimos a cenar, a las mini sillitas y mesitas de las calles, a la calle más caótica, al bullicio, adonde la gente local invade las esquinas y el centro de la calle también, para comer y beber. Todo es un caos, se escuchan risas, gritos, comandas, saludos, y más risas. La vida social en Hanoi es aún más intensa si cabe que en Ho Chi Minh. Y el movimiento continúa mientras nosotros disfrutamos de unas sabrosas tapas vietnamitas antes de irnos a recorrer el mercado nocturno, tomar un helado y a dormir. Y todo fluye…

Con nuestros amigos chilenos cenando, Hanoi, Vietnam, 2015
Con nuestros amigos chilenos cenando, Hanoi, Vietnam, 2015

Próximo destino: Bahía de Halong.

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