Dalat, el lago, la casa loca, el mercado y la vida diaria

Llegamos a Dalat escapando del calor, buscando un refugio de montaña y noches frescas y lo conseguimos. Dalat nos sorprendió por su belleza, sus barrios altos y bajos, su mercado, sus villas francesas con casas hermosas y la amabilidad infinita de sus habitantes.

Camino a Dalat, ruta desde Mui Ne, Vietnam, 2015
Camino a Dalat, ruta desde Mui Ne, Vietnam, 2015

Siempre me gustó la montaña y los paisajes verdes pero Dalat es más que eso. Cuando llegamos a la agencia de buses que nos trajo, nos ofrecieron té y un mapa y nos guiaron cómo llegar al hotel que teníamos reservado. En el hotel Ken’s house backpackers, la chica de recepción, Lin, me llamó por mi nombre desde el primer momento y nos ofreció rollitos de primavera.

Centro de la ciudad, Dalat, Vietnam, 2015
Centro de la ciudad, Dalat, Vietnam, 2015

Después de ponernos cómodas, fuimos a practicar mi pasatiempo favorito: caminar por la ciudad. Visitamos el mercado local y compramos frutas disecadas para ir comiendo en el paseo. De camino al lago, nos encontramos con dos viajeros que ya conocíamos de anteriores destinos y de los que nos había hablado un chico argentino en Ko Rong: dos brasileros hippies que deben rondar los 60 años y que en un mes vuelven a casa. También estaban haciendo sus compras en puestos de venta cerca del mercado.

Frutos secos del mercado local, Dalat, Vietnam, 2015
Frutos secos del mercado local, Dalat, Vietnam, 2015

El paseo por el lago fue mágico. Ver los cisnes a pedales en el lago me hizo acordar a Camet, en Mar del Plata, y me entró nostalgia otra vez como con el mar de Mui Ne. Más allá del lago, una especie de mini torre Eiffel asomaba entre las casitas de un barrio pintoresco. Queríamos verla y también la iglesia, pero de repente empezó a llover. Nos refugiamos en una caseta del lago y cuando paró de llover continuamos nuestro camino. Queríamos bordear el lago.

Cisnes a pedales en el lago, Dalat, Vietnam, 2015
Cisnes a pedales en el lago, Dalat, Vietnam, 2015
Caseta del lago, Dalat, Vietnam 2015
Caseta del lago, Dalat, Vietnam 2015

La lluvía volvió y con más intensidad. Corrimos hasta alcanzar una estación de servicio donde nos refugiamos por más de media hora hasta que creímos había parado de llover. Pero cuando a penas nos habíamos alejado unos 100 metros, volvió la lluvia a cargar con fuerza y en la desesperación, Lavinia paró un camión o quizás solo quería hacer señas a las motos que sirven de taxi pero lo cierto es que el camionero se paró y nos hizo señas de que subamos.

Muy amable el señor, como parecen ser todos en esta ciudad llamada Dalat, nos preguntó con señas adonde nos llevaba y le indicamos en el mapa la iglesia. Allí esperaríamos a que pare de llover mientras la veíamos. Nos condujo hasta la iglesia que estaba más lejos de lo que pensábamos. En el camino nos había dado su tarjeta, totalmente en vietnamita pero la guardaré de recuerdo del señor que nos salvo de la lluvia. Al querer dejarle propina por tanta amabilidad nos la rechazó rotundamente. Casi quise abrazarlo.

Entrada a la Crazy House, Dalat, Vietnam, 2015
Entrada a la Crazy House, Dalat, Vietnam, 2015

Cuando paró de llover, nos fuimos caminando hasta la Casa loca, la “crazy house” diseñada por el arquitecto vietnamita Đặng Việt Nga inspirada en los edificios de Gaudí. La casa al principio era un proyecto personal pero luego fue ampliándose y hoy en día es un “guesthouse”, un hotel diferente que además pertenece a los 10 edificios más locos del mundo. Perderse dentro de ella es una maravilla y todavía siguen construyendo más edificios así que en el futuro a saber qué formas nos esperan en esta casa loca.

Edificio loco, Crazy House, Dalat, Vietnam, 2015
Edificio loco, Crazy House, Dalat, Vietnam, 2015

Al ver desde arriba la ciudad de Dalat daban muchas ganas de ir a recorrerla. Callejeando, descubrimos la vida social vietnamita de esta ciudad de montaña y tratando de imitarlos nos fuimos a sentar a un café frente al lago.

Ciudad de Dalat, Vietnam, 2015
Ciudad de Dalat, Vietnam, 2015
Vietnamitas jugando al billar, Dalat, Vietnam, 2015
Vietnamitas jugando al billar, Dalat, Vietnam, 2015
Te en una Cafetería del centro, Dalat, Vietnam, 2015
Te en una Cafetería del centro, Dalat, Vietnam, 2015

Esa noche, después de cenar regresamos al hotel supuestamente a dormir pero en recepción me detuvo Lin para invitarme a probar trozos de gambas fritas y un poco de “te” vietnamita que en realidad era vino blanco de arroz. Muy fuerte para mi paladar pero por no hacer desprecio, brindé y bebí con ella y su familia entre los que se encontraba el dueño del hotel que resultó ser un artista y después de tocar canciones vietnamitas con su guitarra, me pidió si podía hacerme un retrato. Los que me conocen saben que estar quieta más de diez minutos es una tarea casi imposible para mi. Como no logré, el pobre Hang tuvo que empezar el dibujo otra vez.

Con la familia de Lin en el hotel, Dalat, Vietnam, 2015
Con la familia de Lin en el hotel, Dalat, Vietnam, 2015

¡Y lo que nos reímos! No tiene precio. ¡Esta gente me encanta!

Posando con mi retrato y el artista, Dalat, Vietnam, 2015
Posando con mi retrato y el artista, Dalat, Vietnam, 2015
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