Chiang Mai, entre fogones y elefantes

En las últimas dos semanas he estado en Tailandia con David, mi compañero de vida, así que me he tomado unas vacaciones de la escritura. Pero ya estoy de regreso y les voy a contar nuestras aventuras por Chiang Mai, en el norte de Tailandia.

David y Rominita en Chiang Mai, Tailandia, 2015
David y Rominita en Chiang Mai, Tailandia, 2015

Tailandia es uno de esos países que asocias con vacaciones y en tu cabeza resuena la playa y las aguas cristalinas, pero es más que eso. Es tierra de elefantes y de grandes recetas de cocina. Y qué mejor que conocer ambas cosas en el norte, en Chiang Mai.

Elefante de piedra en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Elefante de piedra en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015

En Chiang Mai pasamos cuatro días aunque uno de ellos prácticamente en cama por mi intoxicación alimentaria. Son cosas que pasan cuando comemos o bebemos algo a lo que nuestro cuerpo no está acostumbrado pero te trastocan las vacaciones bastante. Agradezco que David estuviera a mi lado esos días. A pesar de todo, el tiempo en Chiang Mai fue maravilloso.

Templo, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Templo, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Chiang Mai está llena de templos budistas y aunque había visto muchos, siempre encuentro alguno que me vuelve a sorprender. Con David nos dedicamos una tarde entera a recorrer la ciudad y entrar y salir de templos, buscando las siete diferencias. Aproveché uno en especial para mostrarle a David las formas en que los monjes budistas meditan tal como me habían enseñado en Luang Prabang. También le expliqué la importancia de los dragones a la entrada de los templos y en la decoración de sus techos para protegerlos. Y disfrutamos juntos de esta cultura asiática que ya se me hacía familiar.

Altar de buda en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Altar de buda en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015

Cuando me recuperé, fuimos a una “cooking class” en el campo. La comida tailandesa nos gusta mucho y queríamos aprender sus secretos así que reservamos una excursión que incluía visita al mercado local para comprar los ingredientes y unas clases de cocina en una granja ecológica a las afueras de Chiang Mai.

Curry en el mercado de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Curry en el mercado de Chiang Mai, Tailandia, 2015

En el mercado local los olores se mezclan. Los distintos tipos de “curries” colorean las mesas (verde, rojo, amarillo) y juegan con otras especias a ver quién se mete primero en nuestras narices y en nuestros ojos junto con las verduras de todas formas y tamaños.

Entorno de la granja ecológica, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Entorno de la granja ecológica, Chiang Mai, Tailandia, 2015

El entorno de la granja ecológica resultó fascinante: lleno de palmeras junto a un lago. El sol empezaba a caer cuando nos colocamos para la clase de cocina tailandesa que nuestro “master chef” personalizado nos estaba a punto de dar. Libro de recetas en mano, empezamos con el postre: mango con arroz glutinoso.

Rominita cocinando comida tailandesa, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Rominita cocinando comida tailandesa, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Sopa, Pad Thai, pollo en salsa de albahaca, y pollo con “currie”. Cada plato tiene su secreto de preparación y el cocinero estaba dispuesto a revelarlo. Nosotros, los aprendices occidentales, disfrutamos como niños jugando a ser “Master chef” por un día. “Vamos, vamos, a la sartén”, “Vamos, vamos, más fuego”, “listo, apaguen el fuego”. A las órdenes del Chef fuimos aprendiendo. Y por último, a degustar todos nuestros platos satisfechos del trabajo realizado. Qué gusto da prepararse uno mismo la comida!

Un día con los elefantes

Chiang Mai nos guardaba una experiencia más: pasar el día con elefantes en un refugio. Lo decidimos así nosotros. No queríamos montar elefantes que sufren dolor por tener que llevarnos en sus espaldas a dar un paseo con los metales que le colocan para hacernos sentir cómodos. Queríamos conocer los elefantes pero de una forma diferente. Y lo conseguimos.

Rominita con los elefantes en el refugio, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Rominita con los elefantes en el refugio, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Estar cerca de un elefante es fascinante. Uno puede imaginarlo pero nada es comparable con la realidad. Son grandes. Y hermosos. Son desconfiados pero si se les da la confianza necesaria pueden ser muy cariñosos. Me encantó darles de comer los plátanos y acariciarlos en los mofletes. Y para terminar la velada, bañarlos en el río para sacarles las costras. Nos lo pasamos genial con ellos y con nuestra visita contribuimos a que el centro pueda seguir cuidando de ellos para que no vuelvan a ser maltratados ni sufran de sus enfermedades.

Después de cuidar a los elefantes, comimos y nos fuimos de trecking a ver unas cataratas. Estaban llenas de gente así que no nos bañamos. Lo que sí hicimos fue rufting por el río que resultó complicado porque éramos un equipo pesado pero nos divertimos mucho y al final una balsa de bambú nos esperaba para terminar el viaje por el río.

Trecking por la selva hacia las cataratas, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Trecking por la selva hacia las cataratas, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Y esas fueron nuestras aventuras en Chiang Mai. Ambos días terminamos paseando por el mercado nocturno, el del sábado y el del domingo, parecidos entre sí pero a la vez diferentes. Como gustan decir por estos pagos, “Same, same, but different”.
Próximo destino: Ao Nang, Ko Phi Phi y Ko Lanta

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3 comentarios

  1. Hola! Muy completo tu viaje! Como comentas, cuando el cuerpo come algo a lo que no está acostumbrado puede resentirse, aunque tomes precauciones como vacunas, beber solo agua enbotellada… hay veces que igualmente caemos. A mi también me ocurrió lo mismo y también en Chiang Mai :/ Pero eso no quita que sea mi ciudad preferida en Tailandia!
    Por cierto, el lugar de vuestra actividad en la granja es fascinante! Saludos!!

    1. Nina, perdona que no te respondiera a este mensaje. La verdad es que el mayor miedo que tengo siempre al viajar a lugares exóticos es ponerme mal del estómago o los intestinos. Tengo problemas con esto en casa así que es algo que de por sí ya m preocupa jeje. Por suerte, los antibióticos me salvaron de perderme el viaje de mi vida 🙂
      ¡Gracias por leerme! Un abrazo

  2. […] soñaste, te animo a que te saques los pasajes y vayas pensando en tu ruta viajera. Nosotros hicimos tres días en Chiang Mai, dos días en Krabi, Ao Nang, Ko Phi Phi, cuatro en Ko Lanta y estuvimos dos días en Bangkok […]

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