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¿Es seguro viajar a Tailandia?

Viajé a Tailandia y volví sana y salva, me lo pasé fenomenal, no me robaron ni sufrí ningún atentado o similar. Para muchos viajeros esta frase puede sonar obvia pero son muchos los que se han planteado posponer su viaje a Tailandia tras los pequeños atentados en las últimas semanas y otros tantos que les encantaría conocer el país pero tienen miedo a los robos o la inseguridad callejera. Me gustaría compartir mi punto de vista, mi experiencia allí y algunos consejos para evitar estafas y que tu estancia en Tailandia sea increíble.

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Tailandia es un país bastante grande y preguntarse si es seguro un país así en general es complicado porque la respuesta puede ser muy variada, sobre todo porque no es lo mismo tomar un tuk tuk en una isla que en Bangkok o caminar de noche en una ciudad que en otra, pero me atrevería a decir que viajar a Tailandia es seguro. Te explico porqué.

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

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Dos días en Bangkok y un día en Ayutaya

El viaje por el Sudeste Asiático llegaba a su fin y nuestra última parada nos estaba esperando: Bangkok, la capital de Tailandia. Había estado ya dos veces sin visitarla, atravesándola en bus y en taxi, para cambiar de aeropuerto y cuando llegué en bus desde Laos. Pero ¿conocía algo de Bangkog? Solo su autopista y su tráfico caótico.

Bangkog es la capital de Tailandia y la puerta al Sudeste Asiático. Es punto casi obligado si se quiere ir a las islas o al norte y es un lugar al que sé que tendré que volver. Esa es la razón por la cual decidimos pasar solo dos o tres días. De hecho, uno de los días la abandonamos para irnos a visitar Ayutaya, con mucho más encanto y menos caos.

Templo de Bangkok cerca del río Chao Phraya, Bangkok, Tailandia, 2015
Templo de Bangkok cerca del río Chao Phraya, Bangkok, Tailandia, 2015

¿Qué hacer en Bangkok?

Como siempre digo, acá les voy a contar lo que nosotros decidimos hacer en Bangkok que posiblemente no sea todo lo que hay que hacer o que se puede hacer en Bangkok.

Lo primero, tomar el tren por los aires, el Skyline, que te pasea alrededor de edificios altos y te permite apreciar Bangkok desde unos 10 metros sobre el suelo y en ocasiones un poco más. El servicio nos pareció muy bueno y disfrutamos del viaje más que si estuvieramos en el metro de Madrid.

@rominitaviajera y David en el Skyline, Bangkok, Tailandia, 2015
@rominitaviajera y David en el Skyline, Bangkok, Tailandia, 2015

Callejear por la ciudad. A mí es lo que más me apasiona. Caminar por los barrios y descubrir como viven los habitantes de Bangkok. Nosotros iniciamos nuestra caminata por los alrededores de donde nos hospedábamos: el Hostel Blur Bangkok. Adentrarse en los mercados ambulantes y en los templos que están de paso es una forma de conocer Bangkok. También lo es cenar unos pinchitos en su mercado nocturno (teniendo cuidado con el agua no embotellada que puede intoxicarnos si no estamos acostumbrados) y hacerte amiga del que vende los mejores palitos de pollo de la calle.

Río Chao Phraya, Bangkok, Tailandia, 2015
Río Chao Phraya, Bangkok, Tailandia, 2015

Caminando por aquí y por allá, terminamos en algún lugar cerca del río Chao Phraya donde las vistas nos permitieron apreciar la inmensidad de Bangkok.

Una recomendación es tomar el ferry en el muelle más cercano y bajarse en las paradas que se quiera: todos los puntos turísticos tienen una parada cercana. Y el paseo por el río tiene su encanto.

Nuestra primera parada, después del Skyline, de la caminata por los alrededores del hotel y del paseo en barco, fue el Wat Pho, el templo donde está el Buda inclinado. Un Buda dorado enorme que apenas cabe en el espacio que le han designado. Un templo rodeado de estupas. Sí, otra vez estupas por todas partes, preciosas, de colores.

Buda dorado gigante, Wat Pho, Bangkok, Tailandia, 2015
Buda dorado gigante, Wat Pho, Bangkok, Tailandia, 2015

Segunda parada de nuestra caminata: el Gran Palacio. La verdad es que no entramos. Nos pareció terriblemente caro y decidimos mirarlo por fuera y seguir camino. El día estaba hermoso y no merecía la pena pagar tanto por meterse dentro a ver objetos caros antiguos.

Y la caminata de este día terminó en la famosa Khao San Road, tomando una cervecita en un local mexicano rodeados de mochileros de todas partes del mundo. Así es esa calle desde hace unos treinta años: un mundo de viajeros. Nosotros no nos hospedamos aquí porque preferíamos alejarnos de las noches de fiesta y alcohol para descansar en lo que serían nuestros últimos días lejos de casa.

Khao San Road, Bangkok, Tailandia, 2015
Khao San Road, Bangkok, Tailandia, 2015

Ayutaya

Ayutaya es una ciudad hermosa. Es para escribir otro post aparte sobre ella y posiblemente lo haga así que no voy a contar mucho acá pero me gustaría compartir una foto que me gustó mucho aunque sea algo típico que seguro habrán visto en otros blogs: la cabeza de Buda dentro del árbol.

Cara de Buda dentro de un árbol, Ayutaya, Tailandia, 2015
Cara de Buda dentro de un árbol, Ayutaya, Tailandia, 2015

Loi Krathong

Desde que empezamos a hablar de ir a Tailandia teníamos en mente el Loi Krathong. Si coinseguíamos viajar a finales de noviembre al país podríamos presenciar el festival de Krathongs y lámparas en el cielo. Lo que no sabíamos es que en 2015 no habría lámparas en el cielo de Bangkok debido a incendios de otros años. Así que nos perdimos el espectáculo de lámparas que tanto queríamos ver pero vivimos otra experiencia: hicimos nuestros propios Krathongs y los llevamos al río junto a la gente de nuestro hostel.

Krathongs, Bangkok, Tailandia, 2015
Krathongs, Bangkok, Tailandia, 2015

La mala experiencia vino después cuando vimos cómo se estaban robando los Krathongs en busca de monedas, un poco más allá de donde estábamos. Y eso no fue todo. Había cuatro o cinco personas nadando en el río, agazapados en la oscuridad para atrapar los Krathongs que se perdían hacia esa zona. Y nos dio mucha pena en los dos sentidos: por un lado nos dio pena que alguien se robe la ilusión de otros depositada en un trozo de hojas y flores; y por otro nos dio pena que haya gente tan pobre que tenga que recurrir a semejante situación peligrosa y humillante para ganar unas simples monedas que puede o no contener el Krathong. Muy triste, la verdad.

Camino del río al hotel, vimos los fuegos artificiales romper en el cielo de Bangkok. Las luces se reflejaban en los edificios frente al río. La última noche en la ciudad llegaba a su fin.

Fuegos artificiales, Bangkok, Tailandia, 2015
Fuegos artificiales, Bangkok, Tailandia, 2015

Barrio Chino

El último día en Bangkok lo pasamos recorriendo el Barrio Chino. Estuvimos caminando entre carteles en letras chinas, joyerías repletas de gente, templos chinos, calendarios chinos colgando de los techos de locales abarrotados y telas y bijuteri en los mercados locales.

Barrio chino, Bangkok, Tailandia, 2015
Barrio chino, Bangkok, Tailandia, 2015

Y así terminó nuestro viaje a Bangkok, y a la vez nuestro viaje por Tailandia que había tenido momentos maravillosos como la llegada a la isla de los monos nadando desde la barca taxi o el descanso en la laguna Phi Lee o en las playas de Ko Lanta o el baño con los elefantes en Chiang Mai.

Así se acabó también mi viaje por el Sudeste asiático, un descubrimiento personal a la vez que un viaje único e inolvidable en muchos sentidos.

Ko Lanta, cómo ir y qué hacer

Antes de viajar a Tailandia vimos fotos de Ko Lanta que nos hicieron incluirla en nuestro viaje por este país. Si bien las fotos luego no se correspondían con la realidad, la verdad es que lo pasamos muy bien los tres días que estuvimos en esta isla del Mar de Andamán.

Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Ko Lanta es una isla para descansar, para tomar algo en un barcito de playa con los pies en la arena mirando el mar, para recorrerla en moto o tuc-tuc, y si el presupuesto lo permite, hacer alguna excursión a las islas cercanas. A diferencia de otras islas más famosas de Tailandia, Ko Lanta es grande y no se recorre en un día ni dos.

¿Cómo ir a Ko Lanta desde Phi Phi?

Nosotros compramos el ticket de Ko Phi Phi a Ko Lanta en el puerto de Ao Nang-Krabi. Estábamos por embarcar a Phi Phi y nos lo ofrecieron en la taquilla al ver que no teníamos ticket de regreso y explicarles que queríamos ir a Lanta. Nos dieron un ticket abierto para que lo utilizáramos el día que nos diera la gana con dos horas distintas a elegir (11 y 15). Nos costó 450 baht (unos 12€ aprox.) a cada uno y nos dejó en el puerto principal. Desde la recepción de nuestro hotel nos fueron a buscar. En veinte minutos en furgoneta estuvimos en nuestro hotel.

Mapa de Ko Lanta, Tailandia, 2015
Mapa de Ko Lanta, Tailandia, 2015

Nos hospedamos cerca de la playa Klong Nin, frente al Lanta Nature Beach Resort que usamos de puerta de entrada a la arena cada día. Nosotros nos quedamos en el Intanin Resort que no tiene ni piscina ni acceso a la playa ni sitio donde servir el desayuno y por eso es más barato pero estuvimos muy bien.

¿Qué hacer en Ko Lanta?

Descansar. Bueno, eso es lo que hicimos nosotros la mayor parte del tiempo pero también visitamos algunas playas cercanas a Klong Nin. El primer día nos cruzamos a esta playa sin móviles ni nada, nos tiramos en la arena, nos bañamos en el mar y caminamos por la playa. Obviamente no tengo fotos de este día.

Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Tuc Tuc hacia Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Al día siguiente nos fuimos a conocer la playa de la bahía Ba Kan Tieng. El tuc-tuc nos dejó casi a los pies de la arena. El mar se veía hermoso, azul cristalino, pero no tan espectacular como en Phi Phi, todo hay que decirlo.

Playa Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Playa Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Hacía mucho calor y no había sombras así que después de jugar un rato en el mar y tratar de ver el coral que nos anunció el recepcionista del hotel, nos inventamos una sombra. Hubo que limpiar un poco la zona de troncos y basura pero conseguimos que unos arbustos nos mantuvieran al reparo un buen rato del sol. Eso sí, rodeados de bichitos.

@rominitaviajera y David refugiados a la sombra, Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia
@rominitaviajera y David refugiados a la sombra, Ba Kan Tieng Bay, Ko Lanta, Tailandia

Cuando la sombra no aguantó más, nos bañamos en el mar otra vez, nos secamos y nos tomamos un tuc-tuc hacia una playa más cercana a nuestro hotel: Diamond Cliff. Es un acantilado y para bajar a la arena hay que entrar al bar donde están las escaleras. Merece mucho la pena asomarse para descubrir una playa casi salvaje que no venía anunciada en ningún lado ni fue recomendada por el recepcionista de nuestro hotel pero que resultó hermosa.

Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Las palmeras y árboles eran el marco a esta playa tan preciosa que se divisa desde el bar Diamond Cliff donde por cierto también tienen alojamiento si alguien quiere dormir con estas vistas. Lo curioso es que mientras estuvimos en la playa disfrutando del mar (profundo, por cierto) y del descanso, unos tailandeses se pusieron a armar una especie de carpas naturales con hoja de palma y bambú que supusimos las alquilarían al día siguiente. Era mediados de noviembre y la temporada alta estaba empezando. Cuando nos fuimos de la playa, el sol empezaba a bajar y la arena se tornaba dorada.

Bajando el sol en  Playa Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Bajando el sol en Playa Diamond Cliff, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Volvimos a la playa más cercana al hotel justo a tiempo para ver el atardecer sobre el mar y tomarnos algo en el bar Majestic donde pasaríamos las tres noches de nuestra estadía en Ko Lanta aprovechando la Happy Hour para darnos un gustito. Y los cocktails y la comida tailandesa se convirtieron en nuestra pequeña rutina nocturna en esta isla maravillosa.

Majestic Bar, Klon Nin Beach, Tailandia, 2015
Majestic Bar, Klon Nin Beach, Tailandia, 2015

El tercer día lo pasamos descansando y caminando por la playa Klong Nin. Estaba nublado, la marea baja y parecía que iba a llover en cualquier momento así que darse un baño en el mar estaba complicado pero igual lo disfrutamos. Los días de playa llegaban a su fin y estábamos a tan solo un día de darnos de bruces con la caótica Bangkok antes de regresar a España así que había que aprovechar a tocar la arena y meter los pies en el mar hasta el último minuto. Nos íbamos de Ko Lanta con muy buen sabor de boca y con un colorcito bronceado envidable.

Playa Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015
Playa Klon Nin Beach, Ko Lanta, Tailandia, 2015

Próximo relato: Bangkok

Ao Nang y Ko Phi Phi en Tailandia

Seis días en las playas de Tailandia es un plan ideal para descansar pero había que organizarlo bien si queríamos disfrutar sin gastar demasiado dinero y sin mezclarnos con muchos turistas. Al final, se nos dio bien: estuvimos en Ao Nang, Ko Phi Phi y Ko Lanta.

Vistas desde Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015
Vistas desde Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Ao Nang es un pueblo turístico de la provincia de Krabi, cuyas playas son bonitas aunque no paradisíacas como uno podría esperarse. Eso sí, hay bares, restaurantes, locales de ropa y sitios de masajes por toda la calle principal que termina en la playa donde hay más restaurantes y algunos resorts. Para pasear por la noche o escuchar música en vivo en sus bares abiertos está muy bien. El entorno natural además es muy bonito y aunque el mar no sea de aguas cristalinas, hay zonas donde uno se puede bañar a gusto y disfrutar de tranquilidad.

Costa de Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015
Costa de Ao Nang, Krabi, Tailandia, 2015

Estuvimos en Ao Nang un día al llegar desde Bangkog y otro día al regresar de Ko Lanta para volar a Bangkok de regreso, una semana después. Hay gente que en vez de hacer así, se hospeda cuatro o cinco días en Ao Nang y de ahí va y viene en el día en excursiones pero nosotros queríamos visitar las islas con más calma así que preferimos tomarnos un ferry a Ko Phi Phi y quedarnos ahí dos noches.

Ko Phi Phi yDon y Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
Ko Phi Phi yDon y Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Ko significa isla y Phi Phi en realidad son dos islas: Phi Phi Don y Phi Phi Leh. Ésta última se puede visitar con excursiones de un día pero no se permite dormir ahí ni acampando porque está protegida. De hecho, antes de que se rodara la película La Playa en el año 2000, la isla era totalmente virgen. Hoy en día, te cobran 400 baht (10€) por persona para pisar la isla aunque solo quieras hacer unas fotos. Se paga al llegar y te dan un ticket por lo abonado. Es una Reserva natural.

Camino a Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
En nuestra barquita privada camino a Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Nosotros nos hospedamos en la isla Phi Phi Don, en la zona de la bahía Ba Kao, donde hay un resort de lujo frente al mar y unos resorts más simples detrás rodeados de bares y restaurantes de bambú. El pequeño pueblo nos encantó, sobre todo por la noche. Nos habían dicho que en Phi Phi no se puede dormir en toda la noche de lo fiestera que es la isla pero nosotros decidimos irnos lejos del embarcadero al que llegó nuestro barco desde Ao Nang. Alejarnos de Ton Sai, el puerto de embarque, fue la mejor idea que tuvimos. De ese lado el mar estaba revuelto y sucio, hacía viento y el cielo anunciaba lluvia el día que llegamos a la isla, así que solo pudimos dar un paseo pero descansamos, alejados del bullicio de Ton Sai y al día siguiente estábamos mucho más cerca de Phi Phi Leh para conseguir llegar a Maya Bay antes que la mayoría de turistas.

Playa Maya Bay vista desde el mar, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
Playa Maya Bay vista desde el mar, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Maya Bay, donde se rodó la película La Playa, es una playa bonita pero no se puede entrar al agua por la orilla y ponerse a nadar. Al menos, no se pudo cuando nosotros fuimos. El fondo está lleno de piedras y corales rotos así que hay que tener cuidado de no lastimarse. El agua es cristalina pero no hay profundidad en la zona que dejan para el turista que es menos de la mitad de la playa porque el resto de orilla está cubierta por los barcos que atracan en la isla. Lo bueno es que al llegar sobre las 8 y algo de la mañana no había tanta gente como cuando nos fuimos sobre las 9.

David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
David y Rominita en la Playa de Maya Bay, KLo Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Alquilamos un bote-taxi solo para nosotros dos así que cuando nos cansamos de la playa volvimos al barquito y el chofer nos llevó a hacer snorkel. Desde donde estábamos podíamos ver aún la playa pero el agua era más cristalina y azul y en cuanto nos tiramos, nos rodeamos de peces. Fue una experiencia muy bonita nadar entre los peces.

Peces en el mar de Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
Peces en el mar de Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

La siguiente parada fue la laguna Phi Leh donde no vimos peces pero sí disfrutamos de un paisaje increíble: aguas turquesas en un entorno de acantilados precioso. El agua turquesa por fin era como el que veíamos en tantas fotos publicitarias sobre Tailandia.

Laguna Phi Leh, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015
Laguna Phi Leh, Ko Phi Phi Leh, Krabi, Tailandia, 2015

Teníamos la barca alquilada por cuatro horas así que aún nos quedaba ver algo más: la isla de los monos. Sí, una playa donde los monos campan a sus anchas y hacen lo que les da la gana sin importar cuantos turistas vengan a verlos. Son muy graciosos y es curioso verlos de tan cerca y en su hábitat natural. La pena es que algunos turistas en su ignorancia apagan sus cigarrillos en el agua de las rocas, cosa que es aprovechada por los monos para mordisquear las colillas.

Mono en la isla de los monos, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015
Mono en la isla de los monos, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Al volver a Phi Phi Don, la isla habitada, no volvimos a nuestra cabañita sino que nos quedamos en la playa del otro lado, en la playa Nui. El día anterior con el cielo nublado no habíamos podido apreciar la belleza semejante de esa playa: la arena blanca, mar turquesa, entorno verde en un paisaje casi virgen. Ni resorts a pie de playa, ni multitud de turistas ni barcas. Lo que teníamos frente a nosotros para pasar todo el día era una playa hermosa y tranquila donde no solo se podía nadar junto a los peces sino también descansar a las sombras de los árboles. Disfrutamos de una tarde increíble hasta que el cielo anunció tormenta.

Playa Nui, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015
Playa Nui, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Al día siguiente, el bote de nuestro “resort” nos llevó a Loh Dalam, la bahía que está justo al otro lado del puerto de Ton Sai, a cinco minutos andando. Nos quedamos en la playa, que también estaba tranquila y aunque había resorts sobre nuestras cabezas y la arena no era tan suave, el entorno seguía siendo hermoso y el agua cristalina. Pasamos una mañana hermosa antes de embarcarnos hacia Ko Lanta donde pasaríamos tres días antes de volver a Ao Nang.

Playa Lo Dalan, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015
Playa Lo Dalan, Ko Phi Phi Don, Krabi, Tailandia, 2015

Próximo relato: Ko Lanta

 

Chiang Mai, entre fogones y elefantes

En las últimas dos semanas he estado en Tailandia con David, mi compañero de vida, así que me he tomado unas vacaciones de la escritura. Pero ya estoy de regreso y les voy a contar nuestras aventuras por Chiang Mai, en el norte de Tailandia.

David y Rominita en Chiang Mai, Tailandia, 2015
David y Rominita en Chiang Mai, Tailandia, 2015

Tailandia es uno de esos países que asocias con vacaciones y en tu cabeza resuena la playa y las aguas cristalinas, pero es más que eso. Es tierra de elefantes y de grandes recetas de cocina. Y qué mejor que conocer ambas cosas en el norte, en Chiang Mai.

Elefante de piedra en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Elefante de piedra en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015

En Chiang Mai pasamos cuatro días aunque uno de ellos prácticamente en cama por mi intoxicación alimentaria. Son cosas que pasan cuando comemos o bebemos algo a lo que nuestro cuerpo no está acostumbrado pero te trastocan las vacaciones bastante. Agradezco que David estuviera a mi lado esos días. A pesar de todo, el tiempo en Chiang Mai fue maravilloso.

Templo, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Templo, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Chiang Mai está llena de templos budistas y aunque había visto muchos, siempre encuentro alguno que me vuelve a sorprender. Con David nos dedicamos una tarde entera a recorrer la ciudad y entrar y salir de templos, buscando las siete diferencias. Aproveché uno en especial para mostrarle a David las formas en que los monjes budistas meditan tal como me habían enseñado en Luang Prabang. También le expliqué la importancia de los dragones a la entrada de los templos y en la decoración de sus techos para protegerlos. Y disfrutamos juntos de esta cultura asiática que ya se me hacía familiar.

Altar de buda en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Altar de buda en un templo de Chiang Mai, Tailandia, 2015

Cuando me recuperé, fuimos a una “cooking class” en el campo. La comida tailandesa nos gusta mucho y queríamos aprender sus secretos así que reservamos una excursión que incluía visita al mercado local para comprar los ingredientes y unas clases de cocina en una granja ecológica a las afueras de Chiang Mai.

Curry en el mercado de Chiang Mai, Tailandia, 2015
Curry en el mercado de Chiang Mai, Tailandia, 2015

En el mercado local los olores se mezclan. Los distintos tipos de “curries” colorean las mesas (verde, rojo, amarillo) y juegan con otras especias a ver quién se mete primero en nuestras narices y en nuestros ojos junto con las verduras de todas formas y tamaños.

Entorno de la granja ecológica, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Entorno de la granja ecológica, Chiang Mai, Tailandia, 2015

El entorno de la granja ecológica resultó fascinante: lleno de palmeras junto a un lago. El sol empezaba a caer cuando nos colocamos para la clase de cocina tailandesa que nuestro “master chef” personalizado nos estaba a punto de dar. Libro de recetas en mano, empezamos con el postre: mango con arroz glutinoso.

Rominita cocinando comida tailandesa, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Rominita cocinando comida tailandesa, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Sopa, Pad Thai, pollo en salsa de albahaca, y pollo con “currie”. Cada plato tiene su secreto de preparación y el cocinero estaba dispuesto a revelarlo. Nosotros, los aprendices occidentales, disfrutamos como niños jugando a ser “Master chef” por un día. “Vamos, vamos, a la sartén”, “Vamos, vamos, más fuego”, “listo, apaguen el fuego”. A las órdenes del Chef fuimos aprendiendo. Y por último, a degustar todos nuestros platos satisfechos del trabajo realizado. Qué gusto da prepararse uno mismo la comida!

Un día con los elefantes

Chiang Mai nos guardaba una experiencia más: pasar el día con elefantes en un refugio. Lo decidimos así nosotros. No queríamos montar elefantes que sufren dolor por tener que llevarnos en sus espaldas a dar un paseo con los metales que le colocan para hacernos sentir cómodos. Queríamos conocer los elefantes pero de una forma diferente. Y lo conseguimos.

Rominita con los elefantes en el refugio, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Rominita con los elefantes en el refugio, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Estar cerca de un elefante es fascinante. Uno puede imaginarlo pero nada es comparable con la realidad. Son grandes. Y hermosos. Son desconfiados pero si se les da la confianza necesaria pueden ser muy cariñosos. Me encantó darles de comer los plátanos y acariciarlos en los mofletes. Y para terminar la velada, bañarlos en el río para sacarles las costras. Nos lo pasamos genial con ellos y con nuestra visita contribuimos a que el centro pueda seguir cuidando de ellos para que no vuelvan a ser maltratados ni sufran de sus enfermedades.

Después de cuidar a los elefantes, comimos y nos fuimos de trecking a ver unas cataratas. Estaban llenas de gente así que no nos bañamos. Lo que sí hicimos fue rufting por el río que resultó complicado porque éramos un equipo pesado pero nos divertimos mucho y al final una balsa de bambú nos esperaba para terminar el viaje por el río.

Trecking por la selva hacia las cataratas, Chiang Mai, Tailandia, 2015
Trecking por la selva hacia las cataratas, Chiang Mai, Tailandia, 2015

Y esas fueron nuestras aventuras en Chiang Mai. Ambos días terminamos paseando por el mercado nocturno, el del sábado y el del domingo, parecidos entre sí pero a la vez diferentes. Como gustan decir por estos pagos, “Same, same, but different”.
Próximo destino: Ao Nang, Ko Phi Phi y Ko Lanta