Alcobaça, Nazaré, Óbidos y más

Playa de la ola más grande del mundo, Nazaré, Portugal, 2015

Una pareja amiga (portugués él, española ella) nos invitaron a pasar unos días en casa de sus padres en Alcobaça a mediados de septiembre del año pasado. Ya habíamos estado en Portugal pero no conocíamos la zona salvo por lo que habíamos oído de ella, pero no hay nada mejor que viajar con un local para hacer una buena ruta viajera: Alcobaça, playas de San Pedro de Moel y Nazaré, Salinas da Fonte da Bica y Óbidos.

Centro de Alcobaça, Portugal, 2015
Centro de Alcobaça, Portugal, 2015

En nuestra ruta viajera por el Oeste de Portugal, la base fue Alcobaça, la ciudad natal de nuestro amigo Joao, donde sus padres nos recibieron como si fuéramos de la familia. De más está decir que comimos como los dioses (a veces siento que vengo a Portugal a comer) en el desayuno, el almuerzo y la cena. Y la verdad es que nos sentimos muy a gusto: si hay algo que me encanta de viajar es poder disfrutar de una buena comida con una familia local.

Comida en familia, Alcobaça, Portugal, 2015
Comida en familia, Alcobaça, Portugal, 2015

Alcobaça, a poco más de 100 km. de Lisboa, es una ciudad con un encanto especial. Lo más conocido de la comarca es el Monasterio Cisterciense fundado por la Orden de Alfonso I de Portugal. El Monasterio o Abadía de Alcobaça se encuentran en la Plaza 25 de Abril donde estuvimos varias veces durante nuestra estadía y donde se reúne la gente de la ciudad para tomar algo en las terrazas aledañas.

Monasterio Cistercense, Alcobaça, Portugal, 2015
Monasterio Cistercense, Alcobaça, Portugal, 2015

De camino al Monasterio pasamos por la Cámara Municipal de Alcobaça, un edificio rosa muy bonito rodeado de árboles y palmeras que me pareció de cuento de hadas.

Cámara Municipal de Alcobaça, Portugal, 2015
Cámara Municipal de Alcobaça, Portugal, 2015

Seguimos nuestro camino hacia el Monasterio, pasando por el Mercado en el que los lugareños hacen sus compras: frutas, verduras, carne, pescado, huevos, pollos, gallinas. Sí, había gallinas, de las que están vivas y cacareando. Un ambiente que me recordó al Mercado de Bolhao en Oporto.

Mercado de Alcobaça, Portugal, 2015
Mercado de Alcobaça, Portugal, 2015

Callejeamos un poco más y llegamos al mencionado Monasterio de Alcobaça, en la Plaza 25 de Abril. Dentro, se encuentran los sarcófagos de Don Pedro I y Doña Inés de Castro, protagonistas de la famosa historia de amor con trágico final.

Sarcófago de Doña Inés, Monasterio de Alcobaça, Portugal, 2015
Sarcófago de Doña Inés, Monasterio de Alcobaça, Portugal, 2015

Playas de la región

Acantilados, vientos fuertes, mar de aguas frías y grandes olas. Así son las playas de la costa oeste de Portugal. Y por más que fuimos a la “Praia da Falca” con idea de bañarnos, el viento frío pudo con nosotros y nos limitamos a pasear.

Praia da Falca, Portugal, 2015
Praia da Falca, Portugal, 2015

Después del primer intento frustrado de bajar a la playa a tomar el sol y bañarnos a pocos kilómetros de Alcobaça, nos fuimos a San Pedro de Moel, un pueblo costero muy bonito de casitas con mucho encanto y preciosas vistas.

San Pedro de Moel, Portugal, 2015
San Pedro de Moel, Portugal, 2015

De San Pedro de Moel fuimos a Nazaré y a la playa de la ola más grande del mundo, o mejor dicho al Mirador de Nazaré desde donde vimos no solo el pueblo sino su extensa playa, de un lado (el más virgen) vacía; y del otro llena de bañistas. Unas vistas que merecen mucho la pena.

Playa de la ola más grande del mundo, Nazaré, Portugal, 2015
Playa de la ola más grande del mundo, Nazaré, Portugal, 2015

Mañana de Surf en playa Baleal

Habiendo nacido en una ciudad donde se practica el surf casi tanto como se toma mate, siempre creí que algún día me compraría una tabla y me lanzaría al mar, pero a los 17 años me fui de la ciudad y la idea de aprender a surfear se quedó allá. Sin embargo, cuando hablamos de ir a pasar unos días a Portugal cerca de la playa, la idea volvió. Teníamos que intentarlo.

Playa Baleal donde practicamos surf, Portugal, 2015
Playa Baleal donde practicamos surf, Portugal, 2015

Joao nos llevó a la playa Baleal. El entorno era precioso y las olas no muy altas. Para aprender resultó ser un lugar ideal. Pero la verdad es que a pesar de que intentamos durante más de dos horas pararnos sobre la tabla, no lo conseguimos ni una sola vez. Lo máximo que estuve de surfear fue unos segundos en los que avancé recto hacia la orilla con una de las rodillas apoyadas y la otra pierna como tiene que ser. Aprender surf es más difícil de lo que creíamos. Lección aprendida, pero ¡qué bien lo pasamos!

El grupo después del intento de surf, Playa Baleal, Portugal, 2015
El grupo después del intento de surf, Playa Baleal, Portugal, 2015

Visita a Óbidos

Óbidos es una villa medieval que merece la pena visitar: por sus callejuelas de empedrado, por sus casitas blancas, por la muralla que la rodea, por su Castillo, por las vistas de la región y por su licor de ginja tan rico como el de Alcobaça.

Callejeando por Óbidos, Portugal, 2015
Callejeando por Óbidos, Portugal, 2015

Caminamos por las callejuelas de la villa medieval hasta alcanzar las escaleras que suben al Castillo. Hacía calor pero el esfuerzo fue compensado por unas vistas muy bonitas de Óbidos y sus casitas blancas.

Casitas blancas de Óbidos, Portugal, 2015
Casitas blancas de Óbidos, Portugal, 2015

Excursión a las Salinas da Fonte da Bica

Era nuestro último día en Alcobaça y en la región y el día estaba inestable pero queríamos conocer las Salinas da Fonte da Bica o Salinas naturales de Rio Maior, así que nos subimos al coche y emprendimos nuestra última ruta de viaje por la zona.

Salinas de Rio Maior o Fonte da Bica, Portugal, 2015
Salinas de Rio Maior o Fonte da Bica, Portugal, 2015

El entorno de las Salinas da Fonte da Bica es muy bonito y ver el trabajo que se hace en ellas para conseguir sal marina para uso doméstico, es muy interesante. El lugar está rodeado por casitas de madera, antiguos almacenes de sal que hoy sirven como comercios (un bar y un puesto de artesanías y de venta de sal marina). A un costado, la sal es acumulada en pequeños montoncitos donde se termina de secar para luego ser envasada.

Montoncitos de sal, Salinas de Fonde da Bica, Portugal, 2015
Montoncitos de sal, Salinas de Fonde da Bica, Portugal, 2015

Así culminamos nuestra visita a la región Oeste de Portugal, un recorrido en coche (caminando era complicado) por Alcobaça, San Pedro de Moel, Nazaré, Óbidos y las Salinas de Rio Maior. Un recorrido que nos dejó con muy buen sabor de boca.

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