Quiero viajar pero no tengo dinero

Seguro que lo han oído un montón de veces y alguna vez lo habrán dicho: “Quiero viajar, pero no tengo dinero”. La realidad es que en algún momento del viaje se necesita dinero sea para los pasajes, para el alojamiento, para la comida, para excursiones, etc. Sin embargo, me gustaría contarles algunos trucos para viajar con poco dinero o incluso gratis.

Ahorrar en Transporte

Las principales formas de ahorrar en transporte son: haciendo dedo (solo para valientes), viajando en autobús o tren dependiendo el país (en Europa el tren puede ser más caro que el bus), compartiendo coche (utilizando BlaBlaCar o viajar en un coche con varios amigos), o viajar caminando o en bicicleta (depende mucho de las distancias). Yo he probado todas y no tengo una favorita sino que voy intercambiando unas y otras según el destino y según lo que más me apetece en el viaje.

Web BlaBlaCar
Web BlaBlaCar

Si para ir al destino que estás pensando no hay forma de ir en bus, tren, coche, bici y las otras formas de transporte que comento que pueden ser más económicas que el avión, lo ideal es que puedas conseguir billetes de avión baratos. Para esto hay muchos comparadores de vuelos con diferentes opciones. Yo utilizo principalmente Skyscanner y Kayak.

Mapa con destinos baratos de la Web Skyscanner
Mapa con destinos baratos de la Web Skyscanner

Empecé a utilizar más Skyscanner que Kayak porque encontraba siempre opciones más baratas pero esto depende mucho del destino. Y lo que más me gusta es el mapa de Skyscanner que inspira a viajar al destino que más barato encontremos en fechas al azar. Si aún no tenemos fecha específica para nuestro viaje, el mapa es una buena opción para encontrar el vuelo más económico al destino que teníamos en mente.

Kayak también tiene un mapa similar que yo vengo utilizando desde hace tiempo. La sección se llama Explora y tiene las mismas características que el mapa de Skyscanner. Con ambas opciones podemos encontrar por ejemplo un vuelo de Madrid a Hamburgo en Alemania, o a Ibiza (España)  por 39€ ida y vuelta (y pasar allí seis días).

Mapa con destinos baratos de la Web Kayak
Mapa con destinos baratos de la Web Kayak

Hay más webs de búsqueda de ofertas y comparadores de precios pero yo realmente no los utilizo. La única opción que utilicé hace muy poco para comprar un paquete de viaje por primera vez es Atrapalo. Nunca había comprado un viaje organizado (vuelos+hotel+excursiones) y el viaje es la semana que viene así que aún no puedo confirmar que he tenido una buena experiencia (actualizaré).

Más allá de los buscadores y comparadores de vuelos, si se va a viajar por Europa la compañía low cost por excelencia es Ryanair, aunque también he encontrado alguna vez vuelos más baratos por Iberia Express, Air Europa, Vueling o easyJet.

Web de Ryanair, compañía de vuelos low cost
Web de Ryanair, compañía de vuelos low cost

Ahorrar en Alojamiento

Posiblemente la red más conocida de alojamiento gratuito es Coachsurfing, una plataforma donde se encuentran viajeros de todas partes del mundo y a través de la cual se puede solicitar y ofrecer alojamiento por unos días. ¿Cómo funciona? Es muy fácil: si alguien tiene una cama extra, un sofá cama o un hueco en su casa y le apetece conocer gente de cualquier parte del mundo, lo anuncia en su perfil y si por el contrario necesita alojamiento gratis por unos días, puede enviar solicitudes. Yo ahora mismo, por ejemplo, por falta de espacio en casa no tengo abierta la posibilidad de recibir visitas pero sí estoy abierta a quedar para eventos o hacer de guía por mi ciudad.

¿Es seguro hacer Coachsurfing?

He sabido de chicas que se han sentido incómodas en alguna situación con chicos solos pero son las menos. La realidad es que miles de personas de todo el mundo llevan años viajando de esta manera, y conociendo los lugares a los que viajan desde una visión más local.

Otras formas de viajar sin gastar dinero

Otras formas de las que he leído pero que aún no probado son el intercambio de casas como Guesttoguest, Intercambiocasas o Homeforhome. La primera y la segunda son gratis y la última de pago. Yo estoy inscripta desde hace un tiempo solo en la primera y acabo de inscribirme en la segunda pero aún no he hecho ningún intercambio en ninguna de las dos (tengo la alerta creada para Venecia que es un destino pendiente).

Y para los que tienen mascotas en casa hay personas que ofrecen alojamiento gratis a cambio de que les cuides la casa y a sus fieles amigos, como Housecarers, Homesitters o TrustedHouseSitters.

Otra forma de alojamiento gratuito que conocí en Asia fue la de trabajar unas horas en un hostel a cambio de alojamiento y desayuno o de trabajar en una granja a cambio de alojamiento también; pero no he llegado a utilizar estas formas de alojamiento gratuito.

De todas formas, para los que no se animan a hospedarse en casa ajena gratuitamente o para los que han solicitado alojamiento y no han tenido respuesta, siempre están los hosteles baratos. Esta es la forma que más utilizo yo en mis viajes y me encanta: es una forma de conocer otros viajeros, interactuar con ellos y hacer planes juntos si estás viajando sola o con una amiga o incluso en pareja.

Web de Booking, plataforma para encontrar hoteles y hostales en todo el mundo
Web de Booking, plataforma para encontrar hoteles y hostales en todo el mundo

¿Y cómo encontrar hostales baratos?

La web que yo utilizo más es Booking.com, que aunque no solo tiene hostales baratos poniendo bien los filtros he conseguido reservar habitaciones por menos de 5€ la noche en algunos países del Sudeste Asiático.Y si tengo dudas o quiero conocer más valoraciones sobre algún hostel en concreto reviso el perfil que tienen en Tripadvisor.

¿Y apartamentos baratos?

La web que más utilizo yo es Airbnb, que con el mismo sistema de filtros me permite encontrar apartamentos enteros o habitaciones en casas de huéspedes. La utilicé para mis viaje a Miami, Buenos Aires (tres veces), Madrid (cuando viví en Mar del Plata), Roma, Rio, Salvador de Bahía. Y a veces echo un ojo a Homeaway pero aún no he reservado en ella. Supongo que porque ya tengo mi perfil con buenas valoraciones en Airbnb y eso me facilita conseguir siempre alojamiento.

Web de Airbnb, plataforma donde encontrar Apartamentos baratos
Web de Airbnb, plataforma donde encontrar Apartamentos baratos

Ahorrar en comida

Este apartado se merece un post aparte pero les puedo decir que en el Sudeste Asiático más de una noche cené por 1€ o menos. Sí, sé que parece mentira pero es que en los mercados locales o en los puestos de comida callejeros de la mayoría de ciudades y pueblos que visité se podía encontrar comida fabulosa por ese precio.

En Europa es más complicado pero alguna vez he encontrado ferias de comida donde por un par de euros se puede comer. En España, en concreto, hay varios bares donde pagando la cerveza que suele valer entre 1€ y 2€ te ponen tapas gratis (comida abundante según qué bar y qué ciudad).

En Latinoamérica también he comido por 1€ o 2€ en puestos callejeros, sobre todo en el norte de Argentina y en Bolivia. Incluso he comido gratis tanto en Argentina como en Camboya gracias a la hospitalidad de la gente.

Comiendo con una familia local en Ko Rong Camboya, Octubre 2015
@rominitaviajera comiendo con una familia local en Ko Rong Camboya, Octubre 2015

Quiero viajar pero no tengo dinero

Cuando planteamos esta idea estamos pensando en un tipo de viaje posiblemente caro, que excede el gasto que tenemos en casa un fin de semana pero la realidad es que yo he llegado incluso a ahorrar viajando. Lo que quiero decir es que a veces en Madrid como por 15€ porque pido comida o salgo a cenar y que en Asia me he llegado a gastar esa misma cantidad de dinero en una semana de comidas y cenas.

Es todo una cuestión de prioridades y de actitud. Si queremos comodidades posiblemente paguemos más caro. Ahora bien, si no nos importa dormir en casa de desconocidos, comer en en la calle, viajar en un avión de low cost o en un coche compartido, ahorraremos muchísimo y podemos cumplir nuestro sueño de viajar.

Espero que les haya servido esta nueva entrega de #quieroviajarpero y que el no tener dinero suficiente no sea ya una excusa para no viajar. ¡Buen viaje!

 

Una ruta por Galicia en coche

Santiago de Compostela, Coruña y las Dunas de Corrubedo

Era el mes de febrero del año 2008, estábamos en la Universidad y no teníamos dinero suficiente ni intenciones para hacer el famoso “viaje ecuador” a Cuba todo incluido. Así fue como surgió la idea: ¿y si nos vamos a Santiago de Compostela y hacemos una ruta por Galicia en coche? ¿Y por qué no? Nos esperaba un viaje inolvidable.

@rominitaviajera con dos de sus amigos en una playa de Rías Baixas, Galicia, España, 2008
@rominitaviajera con dos de sus amigos en una playa de Rías Baixas, Galicia, España, 2008

Salimos de Madrid en coche hacia Santiago de Compostela, famosa por ser destino del “camino de Santiago”, pero a diferencia de la mayoría de peregrinos nosotros no íbamos a llegar caminando con nuestras vieiras (no en aquel viaje). Era nuestro viaje a mitad de la carrera universitaria: teníamos 21 años, un coche, una buena “playlist” y muchas ganas de conquistar la ruta.

En Santiago nos hospedamos en casa de una amiga de allí que fue la encargada de hacernos una pequeña ruta gastronómica y de acompañarnos a degustar un buen Ribeiro, un tinto que bebimos en tazas en un restaurante de la zona, en su comedor al aire libre donde probamos el pulpo a la gallega.

Brindando con un tinto Ribeiro en tazón, Santiago de Compostela, febrero 2008
Brindando con un tinto Ribeiro en tazón, Santiago de Compostela, Galicia, España, febrero 2008

Quizás en mi memoria es más entrañable de lo que fue pero la realidad es que lo recuerdo como un viaje inolvidable: teníamos todo el tiempo del mundo y Galicia a nuestros pies. No teníamos prisa por recorrer la región entera, solo queríamos pasarlo bien y disfrutar de esa sensación de estar vivos, tener amigos geniales y la libertad para ir adonde nos diera la gana.

¿Qué ver y hacer en Santiago de Compostela?

Es una ciudad hermosa con mil cosas para ver además de la Catedral: la Universidad, el Mercado de Abastos, la Casa do Cabido, Monasterios, Conventos, Iglesias, el Seminario Mayor, el Parque de la Alameda, la escultura de bronce Las Marías y muchos parques y monumentos preciosos.

Paseando por el Parque La Alameda, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008
Paseando por el Parque La Alameda, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008

Nosotros iniciamos nuestra ruta a pie por el Parque de la Alameda donde pasamos un rato con las famosas Dos Marías, Corelia y Maruja Fandiño, personajes que existieron realmente: dos hermanas de Santiago que solían pasear por el parque en la segunda mitad del siglo XX cada día a las dos de la tarde con su peculiar forma de vestir, impropia para la época.

Ansiosos por entrar en la Plaza de Obradoiro para admirar la famosísima Catedral de Santiago de Compostela, callejeamos por la ciudad hasta alcanzarla.

Las Dos Marías, Parque de la Alameda, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008
Las Dos Marías, Parque de la Alameda, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008

Aunque no estuviéramos haciendo el Camino de Santiago, queríamos que ese momento en el que descubrieramos la Catedral fuera especial así que cuando llegamos a la Plaza de Obradoiro, caminamos por ella de espaldas a la Catedral y no fue hasta estar al otro lado cuando nos giramos para admirarla. Ahí estaba, imponente ante nosotros, la Catedral de Santiago de Compostela.

Catedral de Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008
Catedral de Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008

Por la tarde subimos al Monte Do Pedroso caminando para observar la ciudad desde lo alto. La sensación de tener una ciudad tan hermosa a nuestros pies mientras respirábamos aire puro del monte fue maravillosa.

Vistas desde el Monte Pedroso, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008
Vistas desde el Monte Pedroso, Santiago de Compostela, Galicia, España, 2008

A Coruña

Quizás lo más famoso de esta ciudad es la Torre de Hércules, un faro del siglo I situado sobre una colina, el único faro romano en funcionamiento del mundo.

Torre de Hércules, A Coruña, Galicia, España, 2008
Torre de Hércules, A Coruña, Galicia, España, 2008

Después de un picnic en la Playa de Riazor con baño incluido para algunos, nos fuimos a dar una vuelta por el Bulevar marítimo de A Coruña, donde llaman la atención los edificios planos en blanco o colores claros.

Casas frente al Paseo Marítimo, A Coruña, Galicia, España, 2008
Casas frente al Paseo Marítimo, A Coruña, Galicia, España, 2008

De haberlo sabido en aquella época también hubiéramos visitado los Menhires por la Paz, en el Campo de la Rata, muy cerca de la Torre de Hércules pero no lo sabíamos. Así que esta es mi excusa para regresar a la ciudad en un futuro viaje.

Alrededores de la Torre de Hércules, A Coruña, Galicia, España, 2008
Alrededores de la Torre de Hércules, A Coruña, Galicia, España, 2008

Después fuimos a la playa de canto rodado junto al Obelisco Millenium. El sonido de las olas rompiendo contra las rocas y la belleza de la inmensidad del mar nos invitaron a quedarnos allí un buen rato contemplando el horizonte, charlando sobre la vida, el amor, la amistad, riendo, cantando y soñando un poco.

Obelisco Millenium, A Coruña, Galicia, España, 2008
Obelisco Millenium, A Coruña, Galicia, España, 2008

Excursión a las Dunas de Corrubedo

Esta vez fuimos hacia el sur de Santiago: a Ribeira. Queríamos conocer las Dunas de Corrubedo, uno de los paisajes más extraordinarios de Galicia y de España: 9600 hectáreas de frente dunar. Un Parque Natural precioso que permite admirar las playas de Santa Uxía de Ribeira: playas de Coroso, Vilar, Corna, Touro, Rio Azor, A Ameixiña. Un paisaje de ensueño que en febrero estaba totalmente desolado. Era pura paz.

Dunas de Corrubedo, Galicia, España, 2008
Dunas de Corrubedo, Galicia, España, 2008

Alguna de aquellas playas, a día de hoy no recuerdo cuál, fue el escenario de un nuevo picnic de invierno. Comimos, bailamos, y nos tiramos al mar como si fuera pleno verano: el agua del Atlántico nos recibió fría, tajante, pero bellísima y jugamos con las olas como niños, soñando tal vez con serlo para siempre.

Playa de las Rías Baixas, Galicia, España, 2008
Playa de las Rías Baixas, Galicia, España, 2008

Y ese fue nuestra pequeña ruta por Galicia en coche hace ocho años, en pleno febrero, después de los exámenes parciales de tercero; un viaje en el que comimos pulpo a la gallega, bebimos vino en tazón, bailamos en las arenas doradas de playas espectaculares, nos bañamos en las aguas frías del Atlántico, subimos a un monte y a un faro, caminamos, reímos, nos divertimos e hicimos de nuestro viaje un recuerdo inolvidable.

Atardecer en la ruta de Galicia hacia Madrid, febrero de 2008
Atardecer en la ruta de Galicia hacia Madrid, febrero de 2008

Quiero viajar pero no sé por dónde empezar

Hace unos meses atrás, con el post Viajar por el mundo decidí empezar una serie de artículos orientados a ayudar a aquellas personas que tienen muchas ganas de viajar pero tienen muchas dudas y no se animan a dar el siguiente paso. Si estás soñando con hacer un viaje especial, diferente, por tu cuenta, sin agencias de por medio, algo más que unas simples vacaciones, espero poder ayudarte con el relato de mi propia experiencia.

@rominitaviajera en las Dunas de Mui Ne en Vietnam, 2015
@rominitaviajera en las Dunas de Mui Ne en Vietnam, 2015

Alguna vez me he encontrado con gente que me dice “me encantaría viajar tanto como vos pero no sé por dónde empezar”. Esta frase tiene truco, porque normalmente una tiene en mente ciertos lugares del mundo que querría conocer, rutas que le gustaría experimentar, vuelos que le gustaría tomar, paisajes que le gustaría conocer. El tema es que suelen ser tantos que a veces uno no sabe por dónde empezar ¿O tal vez están hablando de todas las dudas que surgen al pensar en viajar?

Como siempre, voy a contar mi experiencia personal que puede ser muy distinta a la de otros viajeros o incluso a la tuya que estás leyendo este artículo, pero creo que partimos de la misma premisa: queremos viajar.

@rominitaviajera en Bahía de Halong en Vietnam, 2015
@rominitaviajera en Bahía de Halong en Vietnam, 2015

Cuando era adolescente quería viajar por la Argentina porque nací en este país y veía sus paisajes en la TV y en los libros y me parecían increíbles pero no solo eran espectaculares sino que estaban cerca, en el mismo país. Eso hacía mi sueño de viajar por la Argentina más cercano y posible. 

Parque Nacional Tierra del Fuego, Argentina, 2014
Parque Nacional Tierra del Fuego, Argentina, 2014

Al vivir en España, se me abrieron un sinfín de posibilidades de viajes cercanos: Europa entera a mi alcance y a bajo coste. Así que no lo dudé y en cuanto conseguía juntar 40€ o 50€ a final de mes me compraba un pasaje a algún destino cercano, primero por España, después un poco más allá: pasajes de bus, tren o avión, el más barato. Con el billete en mano y la ilusión por delante mi viaje empezaba ya.

Buitrago de Lozoya, España, 2015
Buitrago de Lozoya, España, 2015

Después ya me organizaría para conseguir alojamiento. A veces tenía amigos en el destino, otras veces no. El verano ayuda mucho porque se puede acampar, una forma de viaje bastante económica y muy enriquecedora. También existe coachsurfing y otras plataformas de intercambio de alojamiento que en otro artículo ya explicaré mejor.

El asunto era viajar así que me las rebuscaba como podía para estar viajando cada dos por tres. Y cada vez que me planteaba por dónde empezar, empezaba por lo más cercano o lo más fácil.

Así que si resulta que todavía no estás preparado para hacer un viaje largo, sea por dinero, por tiempo o lo que sea, empieza viajando por tu país cada vez que no tengas que trabajar o estudiar, depende lo que hagas de tu tiempo. O empieza por el país vecino si buscas salir de lo cotidiano.

Hay más opciones, claro está, podemos empezar con un viaje a China o a Australia si son nuestros deseos pero si vivimos en Latinoamérica el costo será tan grande que posiblemente veamos nuestro sueño de viajar postergado así que primero yo recomendaría viajar por lo que tenemos más a mano. La experiencia de viajar en sí misma es enriquecedora y motivadora: al regresar vas a querer volver a viajar una y otra vez y cada vez te puedes poner metas más grandes, destinos más lejanos o más costosos.

¿Cómo sabes adónde quieres viajar?

Cada viaje es único incluso aunque repitamos paisajes. La elección del viaje la suelo hacer dependiendo de cuál es mi motivación personal en el momento en que decido viajar. Por ejemplo, en pocos meses voy a cumplir 30 años y me había propuesto hace muchísimos años que antes de cumplirlos, habría conocido cinco lugares que me fascinaban de pequeña: Las Cataratas del Iguazú, Machupichu, Isla de Pascua, las pirámides de Egipto y la Muralla China. Puede que mi lisa fuera ambiciosa o puede que fuera una porquería como me sugirió hace poco un viajero, eso depende de la perspectiva con la que se mire. En definitiva, es una elección que depende de cada uno.

David y Rominita en Machupichu, Perú, Agosto 2014 - viajarcaminando.org
David y Rominita en Machupichu, Perú, Agosto 2014 – viajarcaminando.org

Abre el mapa, recorrelo, presta atención a los países que te suenan, a los que alguna vez soñaste con ir y apuntalos en una lista. Ahora, toca hacer un poco de trabajo de investigación: ¿se puede llegar en bus? ¿en avión? ¿Cuántos días tardaría u horas tardaría en llegar desde donde vivo? ¿Necesito pasaporte? ¿Necesito visados? ¿Es mejor ir en invierno o en verano? ¿Cuánto tiempo necesito para visitarlo entero? ¿Y si solo quiero ver lo esencial? ¿Cuándo están más baratos los pasajes? Etc, etc, etc.

mapamundi para rascar
@rominitaviajera decidiendo el siguiente destino, Mapamundi para raspar y descubrir los países

¿Y si no tengo suficiente tiempo?

He conocido viajeros que se toman un año sabático para recorrer el mundo y otros que lo hacen en cinco años. Hay quienes van dando la vuelta al mundo sin darse cuenta como me pasa a mí y hay quienes se quedan un año entero en un país. Aquí no hay fórmulas mágicas: viaja el tiempo que tengas. Lo importante es que vivas una experiencia nueva y que disfrutes del país o de la ciudad o del paisaje o de la gente que vas a conocer.

Si solo dispones de dos o tres semanas, yo te recomendaría que no te armes una lista de 3 países sino que elijas uno solo y que empieces a estudiar qué sitios te gustaría conocer y como se puede ir entre los distintos puntos. Si el dinero no es un problema, puedes tomar aviones. Si lo es, quizás necesites más tiempo para los desplazamientos. Piensa si es un país pequeño o grande, o si solo quieres conocer la capital y algún punto cercano. Tomate el tiempo para definir qué es lo que quieres. O, por el contrario, compra el billete más barato y déjate llevar por la experiencia misma del viaje. Todo es posible en esto de viajar.

Quiero viajar por el mundo pero no sé cómo empezar

Antes les decía que la duda “no sé por dónde empezar” tiene trampa y me refiero a que aunque a veces tengamos claro los lugares que nos gustaría visitar, no sabemos cómo empezar. Entonces, la duda ya no hace referencia a los países o ciudades que quiero conocer sino al cómo iniciar un gran viaje que vaya más allá de dos semanas en un hotel del Caribe con todo incluido (ojo, no tengo nada en contra de este viaje, es solo un ejemplo de viaje típico de vacaciones tanto de españoles como de latinos). Entonces, una vez que comprendemos que nuestras dudas están relacionadas al cómo y no a “por dónde”, estamos listos para empezar a resolverlas.

Como la lista de dudas antes de empezar un gran viaje, un viaje distinto al normal de vacaciones, puede ser enorme, voy a ir resolviéndolas poco a poco en distintos posts bajo el título “Quiero viajar pero…”. La lista de las preguntas que tengo en mente están en el primer post “Viajar por el mundo” pero me gustaría que fuera creciendo con más preguntas de los lectores de este Blog viajero así que les animo a participar con comentarios.

¡Feliz Viaje y Buena Vida!

Alcobaça, Nazaré, Óbidos y más

Una pareja amiga (portugués él, española ella) nos invitaron a pasar unos días en casa de sus padres en Alcobaça a mediados de septiembre del año pasado. Ya habíamos estado en Portugal pero no conocíamos la zona salvo por lo que habíamos oído de ella, pero no hay nada mejor que viajar con un local para hacer una buena ruta viajera: Alcobaça, playas de San Pedro de Moel y Nazaré, Salinas da Fonte da Bica y Óbidos.

Centro de Alcobaça, Portugal, 2015
Centro de Alcobaça, Portugal, 2015

En nuestra ruta viajera por el Oeste de Portugal, la base fue Alcobaça, la ciudad natal de nuestro amigo Joao, donde sus padres nos recibieron como si fuéramos de la familia. De más está decir que comimos como los dioses (a veces siento que vengo a Portugal a comer) en el desayuno, el almuerzo y la cena. Y la verdad es que nos sentimos muy a gusto: si hay algo que me encanta de viajar es poder disfrutar de una buena comida con una familia local.

Comida en familia, Alcobaça, Portugal, 2015
Comida en familia, Alcobaça, Portugal, 2015

Alcobaça, a poco más de 100 km. de Lisboa, es una ciudad con un encanto especial. Lo más conocido de la comarca es el Monasterio Cisterciense fundado por la Orden de Alfonso I de Portugal. El Monasterio o Abadía de Alcobaça se encuentran en la Plaza 25 de Abril donde estuvimos varias veces durante nuestra estadía y donde se reúne la gente de la ciudad para tomar algo en las terrazas aledañas.

Monasterio Cistercense, Alcobaça, Portugal, 2015
Monasterio Cistercense, Alcobaça, Portugal, 2015

De camino al Monasterio pasamos por la Cámara Municipal de Alcobaça, un edificio rosa muy bonito rodeado de árboles y palmeras que me pareció de cuento de hadas.

Cámara Municipal de Alcobaça, Portugal, 2015
Cámara Municipal de Alcobaça, Portugal, 2015

Seguimos nuestro camino hacia el Monasterio, pasando por el Mercado en el que los lugareños hacen sus compras: frutas, verduras, carne, pescado, huevos, pollos, gallinas. Sí, había gallinas, de las que están vivas y cacareando. Un ambiente que me recordó al Mercado de Bolhao en Oporto.

Mercado de Alcobaça, Portugal, 2015
Mercado de Alcobaça, Portugal, 2015

Callejeamos un poco más y llegamos al mencionado Monasterio de Alcobaça, en la Plaza 25 de Abril. Dentro, se encuentran los sarcófagos de Don Pedro I y Doña Inés de Castro, protagonistas de la famosa historia de amor con trágico final.

Sarcófago de Doña Inés, Monasterio de Alcobaça, Portugal, 2015
Sarcófago de Doña Inés, Monasterio de Alcobaça, Portugal, 2015

Playas de la región

Acantilados, vientos fuertes, mar de aguas frías y grandes olas. Así son las playas de la costa oeste de Portugal. Y por más que fuimos a la “Praia da Falca” con idea de bañarnos, el viento frío pudo con nosotros y nos limitamos a pasear.

Praia da Falca, Portugal, 2015
Praia da Falca, Portugal, 2015

Después del primer intento frustrado de bajar a la playa a tomar el sol y bañarnos a pocos kilómetros de Alcobaça, nos fuimos a San Pedro de Moel, un pueblo costero muy bonito de casitas con mucho encanto y preciosas vistas.

San Pedro de Moel, Portugal, 2015
San Pedro de Moel, Portugal, 2015

De San Pedro de Moel fuimos a Nazaré y a la playa de la ola más grande del mundo, o mejor dicho al Mirador de Nazaré desde donde vimos no solo el pueblo sino su extensa playa, de un lado (el más virgen) vacía; y del otro llena de bañistas. Unas vistas que merecen mucho la pena.

Playa de la ola más grande del mundo, Nazaré, Portugal, 2015
Playa de la ola más grande del mundo, Nazaré, Portugal, 2015

Mañana de Surf en playa Baleal

Habiendo nacido en una ciudad donde se practica el surf casi tanto como se toma mate, siempre creí que algún día me compraría una tabla y me lanzaría al mar, pero a los 17 años me fui de la ciudad y la idea de aprender a surfear se quedó allá. Sin embargo, cuando hablamos de ir a pasar unos días a Portugal cerca de la playa, la idea volvió. Teníamos que intentarlo.

Playa Baleal donde practicamos surf, Portugal, 2015
Playa Baleal donde practicamos surf, Portugal, 2015

Joao nos llevó a la playa Baleal. El entorno era precioso y las olas no muy altas. Para aprender resultó ser un lugar ideal. Pero la verdad es que a pesar de que intentamos durante más de dos horas pararnos sobre la tabla, no lo conseguimos ni una sola vez. Lo máximo que estuve de surfear fue unos segundos en los que avancé recto hacia la orilla con una de las rodillas apoyadas y la otra pierna como tiene que ser. Aprender surf es más difícil de lo que creíamos. Lección aprendida, pero ¡qué bien lo pasamos!

El grupo después del intento de surf, Playa Baleal, Portugal, 2015
El grupo después del intento de surf, Playa Baleal, Portugal, 2015

Visita a Óbidos

Óbidos es una villa medieval que merece la pena visitar: por sus callejuelas de empedrado, por sus casitas blancas, por la muralla que la rodea, por su Castillo, por las vistas de la región y por su licor de ginja tan rico como el de Alcobaça.

Callejeando por Óbidos, Portugal, 2015
Callejeando por Óbidos, Portugal, 2015

Caminamos por las callejuelas de la villa medieval hasta alcanzar las escaleras que suben al Castillo. Hacía calor pero el esfuerzo fue compensado por unas vistas muy bonitas de Óbidos y sus casitas blancas.

Casitas blancas de Óbidos, Portugal, 2015
Casitas blancas de Óbidos, Portugal, 2015

Excursión a las Salinas da Fonte da Bica

Era nuestro último día en Alcobaça y en la región y el día estaba inestable pero queríamos conocer las Salinas da Fonte da Bica o Salinas naturales de Rio Maior, así que nos subimos al coche y emprendimos nuestra última ruta de viaje por la zona.

Salinas de Rio Maior o Fonte da Bica, Portugal, 2015
Salinas de Rio Maior o Fonte da Bica, Portugal, 2015

El entorno de las Salinas da Fonte da Bica es muy bonito y ver el trabajo que se hace en ellas para conseguir sal marina para uso doméstico, es muy interesante. El lugar está rodeado por casitas de madera, antiguos almacenes de sal que hoy sirven como comercios (un bar y un puesto de artesanías y de venta de sal marina). A un costado, la sal es acumulada en pequeños montoncitos donde se termina de secar para luego ser envasada.

Montoncitos de sal, Salinas de Fonde da Bica, Portugal, 2015
Montoncitos de sal, Salinas de Fonde da Bica, Portugal, 2015

Así culminamos nuestra visita a la región Oeste de Portugal, un recorrido en coche (caminando era complicado) por Alcobaça, San Pedro de Moel, Nazaré, Óbidos y las Salinas de Rio Maior. Un recorrido que nos dejó con muy buen sabor de boca.

Viaje a Oporto en coche en Semana Santa

Se aproximaban los cuatro días libres de Semana Santa en 2014 y no teníamos plan. Hasta unos días atrás no sabíamos que estaríamos en España (estábamos viviendo en Argentina aquel año) así que nos agarró por sorpresa. ¿Y si nos vamos a Oporto? ¿Y por qué no?

Organizar un viaje en Semana Santa con poca antelación es complicado porque los precios aumentan al doble que en temporada baja, no solo de los hoteles sino también el de los transportes. Y entonces, ¿cómo nos vamos a Oporto? en coche de BlaBlaCar. Ya habíamos viajado varias veces en coche compartido mediante esta web a distintas partes de España. ¿Por qué no hacerlo para cruzar la frontera?

Contactamos a un grupo de universitarios que salían desde Madrid el jueves y volvían el domingo así que genial. ¿Y los hoteles? encontramos un Hostal barato y bien ubicado por Booking y no lo dudamos mucho. El hostal se llama “Duas Nacoes Guest House”. Perfecto. Reservado. “Oporto nos espera” dijimos. Y allá fuimos.

Vistas desde el río, Oporto, Portugal, 2014
Vistas desde el río, Oporto, Portugal, 2014

¿Qué ver en Oporto?

Llegar a una ciudad y no tener ni idea de qué hay de bueno ni por qué fuimos no es tan mal plan como puede parecer. Sabíamos que era un lugar con encanto y habíamos visto algunas fotos, pero ¿por dónde empezábamos a recorrerla? Hice lo que hacía años que no hacía: ir a la Oficina de Turismo local. Ahí nos dieron mapa y algunos datos. Todo cerca, perfecto. Podemos ir caminando.

Mapa Zona donde nos hospedamos, Oporto, Portugal, 2014
Mapa de Booking de la Zona donde nos hospedamos, Oporto, Portugal, 2014

Estábamos muy cerquita de la Plaza de Lisboa donde vimos una cosa muy curiosa que nunca había visto yo: césped, plantas y pequeños árboles encima del tejado del edificio que está debajo. Es un proyecto arquitectónico muy interesante que incluye una especie de centro comercial con una preciosa zona verde en el techo.

Plaza Lisboa con sus árboles en el techo y la Torre de los Clérigos detrás, Oporto, Portugal, 2014
Plaza Lisboa con sus árboles en el techo y la Torre de los Clérigos detrás, Oporto, Portugal, 2014

Muy cerca de allí, está la Torre de los Clérigos, la torre más alta de Portugal. Subimos  para ver la ciudad de Oporto desde lo alto y las vistas no nos defraudaron.

Vistas desde la Torre de los Clérigos, Oporto, Portugal, 2014
Vistas desde la Torre de los Clérigos, Oporto, Portugal, 2014

Como habíamos llegado tarde a la ciudad, ese día no dio para mucho más, salvo para callejear por la ciudad y llevarnos los últimos rayitos de sol que iluminaban los cerámicos azules de algunos edificios históricos de la zona. Una preciosidad. Arte puro.

Azulejos azules de un edificio histórico, Oporto, Portugal, 2014
Azulejos azules de un edificio histórico, Oporto, Portugal, 2014

Al otro día fuimos a visitar la Estación de San Bento, una reliquia histórica que merece muchísimo la pena. Entrar en esta estación de trenes es trasladarse al siglo IX.

Estación de San Bento, Oporto, Portugal, 2014
Estación de San Bento, Oporto, Portugal, 2014

Visitamos la Iglesia de San Francisco y sus alrededores y por un momento me acordé de Gantes en Bélgica y de cuánto me gusta la piedra cuando oscurece con la humedad y el paso del tiempo, cómo me gusta ese aspecto lúgubre.

Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014
Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014

Las vistas desde la parte de atrás de la Iglesia San Francisco no tienen desperdicio: las casas construidas hacia arriba, con sus tendederos llenos de ropa colgando y sus tejados color ladrillo me resultaron de película.

Barrio detrás de la Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014
Barrio detrás de la Iglesia San Francisco, Oporto, Portugal, 2014

Oporto estaba resultando ser una de las ciudades que más me han gustado de Europa. Incluso sus callejuelas oscuras y un poco decadentes me gustaron muchísimo. Y ni qué decir de la gente, de los desayunos y la comida. Nos lo estábamos pasando muy bien y el entorno era digno de ser retratado a cada instante.

Una calle del centro de la ciudad, Oporto, Portugal, 2014
Una calle del centro de la ciudad, Oporto, Portugal, 2014

Caminando, caminando, llegamos a la parte baja de la ciudad y buscamos un sitio para comer y luego seguimos nuestro camino hasta llegar a orillas del río. Ahí estaban preparando una especie de mercadillo donde compramos algunos recuerdos para la familia de España y Argentina.

Mercadillo a la orilla del río, Oporto, Portugal, 2014
Mercadillo a la orilla del río, Oporto, Portugal, 2014

Volvimos a ver las casas antiguas con la ropa tendida fuera, a las señoras asomadas por la ventana observando la gente pasar, mientras oíamos a las señoras del mercadillo anunciar a gritos sus productos con una gracia que nos robó una sonrisa.

Casas Frente al río, Oporto, Portugal, 2014
Casas Frente al río, Oporto, Portugal, 2014

La zona del río, con sus barcos antiguos, el puente, las vistas de las casitas que van trepando la ciudad con sus coloridas fachadas, me dejó enamorada. Quería quedarme un rato más y sentir la esencia de Oporto en el vaivén de los botes, de la gente, de la corriente del río…

Barcos en el río Douro, Oporto, Portugal, 2014
Barcos en el río Douro, Oporto, Portugal, 2014

Más tarde nos fuimos a dar una vuelta por los Jardines del Palacio de Cristal donde terminamos persiguiendo a un pavo real para admirar sus colores cuando por fin quiso enseñarlos.

Pavo Real, Jardines del Palacio de Cristal, Oporto, Portugal, 2014
Pavo Real, Jardines del Palacio de Cristal, Oporto, Portugal, 2014

Y volvimos al río al caer la tarde, a presenciar el atardecer, a tomarnos un café con leche caliente tapados por una manta en una terraza que a pesar del frío desprendía calidez. Nos quedamos ahí un buen rato admirando la belleza de la Oporto nocturna y creo que volví a enamorarme.

Vistas del río Douro por la noche, Oporto, Portugal, 2014
Vistas del río Douro por la noche, Oporto, Portugal, 2014

Al día siguiente, arrancamos bien temprano para desayunar debajo del hostal donde las enormes tostadas con café y zumo de naranja nos estaban llamando. Todo a la mitad de precio que en España. Una maravilla. Y con las pilas puestas nos fuimos a callejear otra vez.

Calle de atrás del Hostal, Oporto, Portugal, 2014
Calle de atrás del Hostal, Oporto, Portugal, 2014

El Mercado de Bolhao con su aspecto un poco decadente, no nos dejó indiferentes. Nos daba la sensación de que la ciudad se mostraba tal cual era, como si el turismo le diera igual, como si el paso del tiempo le importara muy poco.

Mercado de Bolhao, Oporto, Portugal, 2014
Mercado de Bolhao, Oporto, Portugal, 2014

En la Zona de la ancha Avenida de los Aliados, por donde pasamos en varias ocasiones en esos días, la cosa cambiaba un poco. Ahí los bares eran un poco más de lujo y los precios te lo recordaban. Y es una zona bonita pero distinta, sin la magia de las zonas más antiguas, más descuidadas.

Avenida de los Aliados, Oporto, Portugal, 2014
Avenida de los Aliados, Oporto, Portugal, 2014

También el  Palacio de la Bolsa nos pareció un edificio precioso pero después de ver el Mercado, la Iglesia de San Francisco, las casitas descuidadas o la Estación de San Bento ya no podía asociar a Oporto otra cosa. Así que ya no me impresionó tanto como a otros viajeros.

Palacio de la Bolsa, Oporto, Portugal, 2014
Palacio de la Bolsa, Oporto, Portugal, 2014

Si hubo algo que nos devolvió a la Oporto de siglos pasados fue el tranvía. Al llegar abajo, al río, ahí estaba, esperándonos. Nos subimos al tranvía de madera y nos dejamos llevar hasta el final del recorrido.

Tranvía de madera, Oporto, Portugal, 2014
Tranvía de madera, Oporto, Portugal, 2014

Queríamos ver el mar y ahí estaba. Pero no contentos con ver mar quisimos ver playa así que caminamos por la costa hasta llegar a la arena, que a pesar del frío de principios de primavera, nos hizo sentir un poquito en verano.

Farol de Felgueiras, playa de Oporto, Portugal, 2014
Farol de Felgueiras, playa de Oporto, Portugal, 2014

Seguimos caminando y nos encontramos con un centro comercial en plena costa, casi como salido de la nada, aislado totalmente, pero tenía comida y eso nos estaba haciendo falta ya. Después de comer, nos metimos en el Parque Da Cidade o Parque de la ciudad, un lugar precioso que tuvimos para nosotros solos durante un buen rato.

Parque Da Cidade, Oporto, Portugal, 2014
Parque Da Cidade, Oporto, Portugal, 2014

Estábamos lejos pero decidimos volver a la ciudad andando hasta que nos dimos cuenta que estábamos agotados y con los pies hechos polvo así que quisimos tomarnos un bus que esperamos casi una hora y nunca pasó. Al final nos tuvimos que tomar un taxi. Estábamos muy lejos. Al regresar a la ciudad pasamos por una plaza que no puedo recordar su nombre ni localizar en el mapa pero que me encantó.

@rominitaviajera riendo en una plaza de Oporto, Portugal, 2014
@rominitaviajera riendo en una plaza de Oporto, Portugal, 2014

Por la noche cenamos cerca del hostal en un bar un poco cutre pero económico y con una Francesinha fantástica (pan con carne cubierto de salsa picante y queso gratinado). Excelente. Estábamos tan llenos que queríamos irnos a dormir pero al volver a casa caminando nos cruzamos con gente bailando en la acera. Algunos con sus copas en a la mano. Y a mí me entraron ganas de bailar. ¿Y por qué no? me dije, y me puse a bailar nomás.

Al día siguiente teníamos poco tiempo porque era el día de regreso a Madrid, así que mucho no hicimos. Y no recuerdo si fue este día o el anterior o quizás el primero, que nos acercamos a la Librería Lello e Irmao, un emblema de la ciudad. Aparece en alguna película de Harry Potter así que ya pueden imaginar qué aspecto tiene. No pudimos hacer fotos porque estaba prohibido pero de verdad que es un escenario de cuentos.

Y ese fue nuestro paso por Oporto en Portugal, una de las ciudades que más me han gustado de Europa, una ciudad que desprende un encanto especial, una sensación que me cuesta describir con palabras. ¿Magia tal vez?

Señora asomada por la ventana, rincones de Oporto, Portugal, 2014
Señora asomada por la ventana, rincones de Oporto, Portugal, 2014

Fin de semana en Lisboa

La primera vez que fui a Lisboa la caminé. La caminé y la caminé. Hacía frío pero el entusiasmo del primer viaje fuera de España era mayor. Y disfruté de Lisboa pero no me enamoré. Sin embargo, la segunda vez que fui, hace unos cinco meses, la encontré diferente y tal vez el efecto del verano aportó su toque a que Lisboa me tocara el corazón.

Callejeando por Lisboa, Portugal, 2015
Callejeando por Lisboa, Portugal, 2015

Cuando uno va a viajar a Lisboa y pregunta a los amigos siempre te mencionan el tranvía. Es algo que a todo el mundo le encanta. Y sí, es bonito, la verdad, pero va repleto de gente y en mi opinión no merece la pena subirse sino más bien verlo pasar imaginando que uno está a principios del siglo XX viéndolo moverse por primera vez. De todas formas, si se quiere montar en tranvía en Lisboa en Lisboando te cuentan las distintas rutas que hay. Es importante saber a cuál se quiere subir uno: hay tres tipos de tranvías en la ciudad de la luz: los clásicos amarillos de madera, los más modernos también amarillos y los rojos turísticos. Y luego están los que recibieron muchas pintadas o graffitis y ya no se distingue si eran de un tipo o de otro.

Tranvía moderno amarillo graffiteado, Lisboa, Portugal, 2015
Tranvía moderno amarillo graffiteado, Lisboa, Portugal, 2015

Lo primero que me viene a la mente cuando pienso en Lisboa, después de los tranvías, es La Plaza del Comercio, la más importante de Lisboa. En aquel puente de diciembre hace unos diez años la plaza estaba casi desolada porque la mayoría de turistas estaban en las calles comerciales. Había algunos hombres vendiendo gafas de sol que curiosamente me ofrecían otras cosas cuando me acercaba. Había también algunos vendedores de globos y algunos locales bien abrigados admirando el Tajo, el río más largo de la península ibérica. En el segundo viaje había más gente porque a pesar de no ser fin de semana estábamos en verano.

Plaza del Comercio, Lisboa, Portugal, 2015
Plaza del Comercio, Lisboa, Portugal, 2015

En el lado norte de la Plaza del Comercio, está el Arco Triunfal da Rua Augusta, al que se puede subir para admirar por un lado la plaza con el río de fondo, y por otro la calle Augusta que se pierde recta en el horizonte. La primera vez que fui no subí pero en mi segunda visita a Lisboa iba con un portugués amigo que nos dijo que merecía la pena subir y no nos arrepentimos: desde arriba tuvimos la primera panorámica de la ciudad.

Panorámica de Lisboa desde Arco Triunfal de Augusta, Lisboa, Portugal, 2015
Panorámica de Lisboa desde Arco Triunfal de Augusta, Lisboa, Portugal, 2015

Un fin de semana común (o menos) hubiera bastado para conocer estas cosas tan típicas de Lisboa, pero la primera vez que fui era un finde puente así que tuve tiempo de recorrer otros sitios como la Plaza don Pedro IV donde está la estatua de Pedro IV, los puentes, el Castillo San Jorge y otros barrios. Y la segunda visita, casi casi también, porque caminamos más aún si cabe que la primera vez.

De la Plaza San Pedro IV recuerdo que era una zona más animada que la Plaza del Comercio, donde había bares y comercios de todo tipo. La primera vez llegué de noche y la encontré iluminada y me sentí segura,  no como en la Plaza del Comercio, pero solo fue mi sensación, no creo que realmente ninguna fuera insegura. Y en mi segunda visita, me encontré con una Plaza San Pedro IV o Plaza del Rossio que casi desconocí: la plaza estaba llena de gente paseando y las terrazas de los bares de alrededor estaban repletas. El efecto verano otra vez aportando su valor.

Alrededores de Plaza Pedro IV o Plaza del Rossio, Lisboa, Portugal, 2015
Alrededores de Plaza Pedro IV o Plaza del Rossio, Lisboa, Portugal, 2015

De los puentes de Lisboa el que más me gustó fue el Puente 25 de Abril. No tenía ni idea que existiera algo así tan cerca de España, me hizo sentir que estaba en San Francisco, en Estados Unidos. No por nada es el puente colgante más largo de Europa. Se aprecia desde las zonas más altas de la ciudad o desde el Cristo Rey, que recuerda al Cristo Redentor de Rio de Janeiro. Si mal no recuerdo, en mi primera visita a la ciudad, yo subí al Castillo San Jorge para admirar el Puente 25 de Abril y me quedé a ver el atardecer: el color del cielo a esa hora daba al puente un encanto tan especial que me hubiera quedado ahí para siempre.

Vistas del Puente 25 de Abril de día, Lisboa, Portugal, 2015
Vistas del Puente 25 de Abril de día, Lisboa, Portugal, 2015

Y hablando de vistas preciosas, la verdad es que Lisboa tiene panorámicas increíbles. No conozco todos los puntos desde donde se puede ver la ciudad desde la altura pero sí un bloguero que describe los 10 mejores miradores de Lisboa muy bien. Yo uno de los que recuerdo es el de Santa Luzia y la verdad es que las vistas de las casitas bajas merecen mucho la pena pero lo visité en mi primer viaje y no tengo fotos de entonces.

Otras vistas bonitas de Lisboa se aprecian desde el Castillo San Jorge, uno de los monumentos más conocidos de la ciudad. La primera vez que fui a Lisboa entré al castillo y me gustó mucho pero lo que más me impresionaron fueron las vistas. Y en mi segunda visita, ni siquiera entré. Me gustan los castillos y este en particular me gustó mucho pero entrar vale unos 7 u 8 euros y no creo que realmente valga tanto. Lo mejor del Castillo viene después, cuando se da una vuelta por el barrio que tiene su encanto y está menos lleno de gente. Y muy cerca se puede llegar andando a la Se o Catedral de Lisboa. Lamentablemente, no tomé fotos o no las encuentro.

Otro gran atractivo que recuerdo de la ciudad es el Elevador de Santa Justa, un ascensor antiguo que une dos barrios, la Baixa Pombalina y el Chiado. Subir en ascensor cuesta 5€ pero si se quiere apreciar las vistas sin gastar ese dinero, se puede subir al mirador de Santa Justa por 1,5€. Nosotros hicimos esto el año pasado y la verdad es que las vistas merecen la pena la paliza de subir hasta el Chiado.

Vistas desde el Mirador de Santa Justa, Lisboa, Portugal, 2015
Vistas desde el Mirador de Santa Justa, Lisboa, Portugal, 2015

De mi primer viaje a Lisboa ya no recuerdo más, excepto a las gaviotas que revoloteaban por la zona del Tajo, el olor a río y el viento fresco golpeándome en la cara. Del segundo viaje a Lisboa sí recuerdo más: paseos por sus callejuelas, cervecita en los bares y mucha pero mucha caminata, y el recuerdo soleado de una ciudad que merecía la pena ser visitada por segunda vez.

Me hubiera gustado ir a un espectáculo de Fado pero la verdad es que ni la primera vez que visité Lisboa ni el año pasado tampoco pude ir a uno. Así que me queda algo pendiente con la ciudad, algo que por otro lado me encanta. Siempre hay que dejarse algo por ver o hacer en los lugares visitados. Así se tendrá una excusa para volver algún día.