Mi viaje por el mundo

Desde que empecé este blog tengo pendiente escribir sobre todos aquellos viajes que hice por España cuando aún no había empezado a estudiar Periodismo pero tenía claro que viajar era mi mayor pasión. También me gustaría escribir sobre el primer lugar que conocí de España al convertirse en mi nuevo hogar desde que emigramos de Argentina: Mallorca. Y sobre el segundo: Madrid, que luego sería mi hogar por diez años con interrupciones temporales. Y sobre el tercero, Barcelona, ciudad que repito una y otra vez. ¿Y por qué no escribir sobre la primera vez que viajé fuera de España?

Seguramente termine el año 2015 y no haya escrito sobre todos los viajes cortos y largos que hice en estos años. Sin embargo, hoy me gustaría hacer un resumen sobre mi ruta viajera desde que llegué a España en el año 2004, a modo biográfico, casi por poner en orden mi cabeza y reflexionar sobre los sitios donde estuve. Advertencia: este post puede ser muy largo pero me apetecía escribirlo y ahí va.

Ciudades visitadas por rominitaviajera a Septiembre de 2015 - viajarcaminando.org
Mapa que marca en naranja los puntos donde estuve y en verde a los que me gustaría – viajarcaminando.org

A principios de 2004, en Mar del Plata (Argentina) empacaba mis cosas y metía mi vida en una maleta, para venirme junto a mi familia a vivir a España. Ese fue mi primer viaje en avión y la primera vez que salí de Argentina, el país donde nací. Ese año no hubo muchos viajes, cumplí los 18 años y quería empezar la Universidad. Solo fui a un lugar distinto al que vivía: Madrid. Fui a visitar a mi hermano y terminé enamorada de la ciudad.

En 2005, estuve en Barcelona y me mudé finalmente a Madrid. Conocí por aquella época Salamanca, Toledo y Segovia a las que volvería una y mil veces en los siguientes diez años. Y en enero de 2006 me fui de visita a Argentina después de dos años de haberme despedido de ella. Conocí un poco más de Buenos Aires y me volví a enamorar de otra ciudad (¿acaso Madrid y Buenos Aires no son almas gemelas?).

No recuerdo si fue en 2006 o 2007 que viajé a Lisboa, la primera ciudad europea que visité fuera de España. Fue un viaje corto de cuatro días que no hizo más que avivar mi instinto viajero. Y así fue como en 2008, volví a salir de España para ir a Italia, en concreto a Roma y Florencia. Dos ciudades con historia, dos ciudades que me cautivaron y que me hicieron sentir que estaba dentro de una película de otra época, de la Europa de los libros.

Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, Italia, Marzo 2008
Basílica de San Pedro, Ciudad del Vaticano, Italia, Marzo 2008 – viajarcaminando.org

Catedral de Florencia, Italia, Marzo 2008 - viajarcaminando.orgCatedral de Florencia, Italia, Marzo 2008 – viajarcaminando.org

Había vendido rifas y quesos en la puerta de la Iglesia para poder cumplir de a poco el sueño de viajar por Europa y al ver Roma me di cuenta que ese sueño era posible aunque tuviera poco dinero. Así que a los pocos meses, volví a unirme al mismo grupo de amigas, a juntar dinero con las rifas, quesos y magdalenas. También me dieron la oportunidad de una media beca para grabar el viaje que hicimos por instituciones europeas y así fue como conocí ese mismo año, 2008, Estrasburgo en Francia, y Lovaina, Brujas y Bruselas en Bélgica.

@rominitaviajera en Estrasburgo, Francia, Julio 2008 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Estrasburgo, Francia, Julio 2008 – viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Lovaina, Bélgica, Julio 2008 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Lovaina, Bélgica, Julio 2008 – viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Brujas, Bélgica, Julo 2008
@rominitaviajera en Brujas, Bélgica, Julio 2008

En aquella época viajaba en bus así que me pasaba horas mirando la ruta, admirando el paisaje y los pueblos por los que pasábamos. Me di cuenta de la magnitud de las distancias. Me di cuenta que mi ruta viajera no había hecho más que comenzar y que el sueño de viajar por todo el mundo era posible. Solo era cuestión de buscarse la vida, de ir encontrando financiación. Y solicité más becas y participé en concursos. No tuve grandes éxitos pero sí me otorgaron una beca más en 2008 que me permitió viajar a Malta y escribir a raíz de ese viaje mi primer artículo en viajerosanonimos.com/Malta

Mi sueño viajero no hacía más que crecer pero a la vez que viajaba también estaba estudiando la carrera de Periodismo, así que en 2009 las cosas se complicaron un poco a nivel de dinero. No salí al exterior pero viajé por España: Sevilla, Cádiz, Zaragoza y más. Visité paisajes de ensueño en el Valle de Ordesa y Monte Perdido en Huesca y también allí descubrí que en España hay muchos pueblos abandonados.

Mi ruta viajera se había quedado en España por un año pero en 2010 volvió a salir: un viaje a Londres de cuatro días me hizo pisar Inglaterra por primera vez. Pero el plato fuerte vino unos meses después cuando recorrí en coche, durmiendo en tienda de campaña, la costa oeste de Francia, Vannes, Nantes, la Isla de Rochelle, Calais, y volví a Bélgica y a una de mis ciudades favoritas, Brujas, y conocí Gante para darme cuenta que me gustaba igual o más que Brujas. Y llegó Amsterdam y me volví a enamorar de una ciudad, distinta a Madrid, diferente a Buenos Aires, pero con una magia especial que me envolvió desde el primer encuentro y que me hace desearla por momentos después de años. Ese fue un largo viaje en el que conocí también Suiza: Berna, Ginebra y Zurich, donde me topé con un festival inmenso que invadía la ciudad. Estuve un par de días en la capital de Luxemburgo y volví a Francia para re-encontrarme con Estrasburgo y para conocer por fin el puente de Avignon de las canciones que cantaba de pequeña.

Isla de Vannes, Francia, Agosto 2010 - viajarcaminando.org
Isla de Vannes, Francia, Agosto 2010 – viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Amsterdam, Países Bajos, Agosto 2010
@rominitaviajera en Amsterdam, Países Bajos, Agosto 2010
@rominitaviajera en Zurich, Suiza, Agosto 2010 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Zurich, Suiza, Agosto 2010 – viajarcaminando.org

Parecía que en 2010 ya no había cabida a otro gran viaje después de haber recorrido media Europa. Sin embargo, pocos meses después, me seleccionaron de un proyecto de la ONG Oxfam en el que yo participaba aportando ideas. Se llamaba Dale la vuelta al mundo. Cuando me llamaron no podía creerlo: había sido seleccionada para ir a la India como voluntaria de un evento internacional donde 300 jóvenes de todo el mundo pondrían en común sus ideas sobre proyectos para hacer de este mundo un lugar mejor. Fue sin duda una de las experiencias más fascinantes de mi vida. Solo conocí Nueva Delhi y algunos puntos de alrededor pero la felicidad que me dio ese viaje quedó para siempre grabada en mi memoria.

@rominitaviajera en Nueva Delhi, India, noviembre 2010 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Nueva Delhi, India, noviembre 2010 – viajarcaminando.org

En 2011 conocí Santander y Burgos en España, Berlín en Alemania y Dublín en Irlanda. Berlín me impresionó por su historia, los pedazos del viejo muro en rincones de la ciudad, por los lugares destruidos, los edificios soviéticos y el ambiente alternativo. Dublín, por sus parques, sus callecitas, sus casas bajas y sus bares entrañables. Este año terminé de estudiar el Master que hice después de la carrera y mi vida dio un vuelvo en lo personal.

Palacio Real de Berlín, Alemania, Noviembre 2011
Palacio Real de Berlín, Alemania, Noviembre 2011 – viajarcaminando.org
Parques de Dublín, Irlanda, Diciembre 2010
@rominitaviajera en un parque de Dublín, Irlanda, Diciembre 2010 – viajarcaminando.org

En 2012 decidí que quería dejarlo todo para viajar y que empezaría por mi ciudad natal: Mar del Plata, en Argentina. Vendí los muebles, regalé ropa y armé dos maletas. Al principio me iba a ir por tiempo indefinido pero no tenía más dinero que para el pasaje de avión así que acepté un ofrecimiento de mi empresa de trabajar desde Buenos Aires durante dos meses. Así podría ahorrar más dinero para mi viaje por el mundo y de paso vivir en Buenos Aires, ciudad que me había enamorado seis años atrás y a la que no veía desde entonces. Fueron dos meses maravillosos en los que no solo me encontré con mi yo argentina sino que también pude visitar familiares, volver a mi Mar del Plata querida, conocer la provincia de Córdoba y cumplir uno de mis grandes sueños: conocer las Cataratas del Iguazú en la provincia de Misiones. Y la sensación que tuve al estar frente a ellas fue algo similar a lo que me ocurrió cuando a los dos años llegué a las ruinas de Machupichu y la vi, hermosa frente a mi. Distinto paisaje, la misma emoción: la de un sueño cumplido.

Bosques de Palermo, Buenos Aires, Argentina, marzo 2012
Bosques de Palermo, Buenos Aires, Argentina, marzo 2012 – viajarcaminando.org
Cataratas del Iguazú, Misiones, Argentina, Marzo 2012 - viajarcaminando.org
Cataratas del Iguazú, Misiones, Argentina, Marzo 2012 – viajarcaminando.org

Al volver a Madrid, me di cuenta que si quería recorrer Sudamérica y continuar mi viaje por el mundo, necesitaba más dinero así que seguí trabajando y ahorrando pero interrumpí mi ahorro para irme de voluntariado a Kenia en noviembre de 2012. Era una deuda pendiente con África, después de haberla estudiado como continente durante un año; y era una deuda con mi yo interior que quería hacer algo especial por este mundo.

Los niños del orfanato en la playa, Malindi, Kenia, Octubre 2012 - viajarcaminando.org
Los niños del orfanato esperando para comer en la playa, Malindi, Kenia, Octubre 2012 – viajarcaminando.org

Así fue como en 2013 volví a tomar la decisión de irme a Sudamérica, de empezar por ahí mi viaje por el mundo. Empecé a ahorrar y lo comuniqué en mi empresa (a final de año, en diciembre, dejaría de trabajar para irme a la Argentina y de ahí empezar mi viaje por el norte para pasar a Bolivia) pero en el interín hubo otro otro viaje: Miami, Estados Unidos, adonde fui por diez días de trabajo y me amigué con la idea que tenía últimamente de USA. Y luego otro viaje, también pagado por la empresa: Buenos Aires. Aproveché mi estadía en Buenos Aires de un mes para irme al norte de Argentina, a Salta y Jujuy, de mochilera con una amiga y así iría tanteando cómo sería mi viaje por el mundo…Y sin querer, ya lo había comenzado: estaba recorriendo el mundo, pasito a pasito, viaje tras viaje. Y cuando empezaba a tomar consciencia de esta idea, en un viaje de cinco días a mi ciudad natal, conocí a David, y esta vez me enamoré de una persona y no de una ciudad. Tras compartir una semana con él sabía que en este viaje por el mundo que ya había comenzado, ahora tenía un compañero, de viaje y de vida. Y qué bonito es el viaje compartido.

@rominitaviajera en Tres Cruces, Salta, Argentina, Abril 2013 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Tres Cruces, Salta, Argentina, Abril 2013 – viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Cerro Siete Colores, Purmamarca, Jujuy, Argentina, Abril 2013 - viajarcaminando.org
@rominitaviajera en Cerro Siete Colores, Purmamarca, Jujuy, Argentina, Abril 2013 – viajarcaminando.org

En 2013, David y yo recorrimos parte de Francia, Italia y España. Y en 2014 hicimos juntos mil viajes por Argentina, Brasil, Bolivia, Perú, España y Portugal. Y en 2015 conocimos Marruecos y seguimos recorriendo España y Portugal. Viajes que relato en mi blog viajarcaminando.org y que van armando las piezas de este rompecabezas que es la ruta de mi viaje por el mundo y que no ha hecho más que comenzar.

David y Rominita en Machupichu, Perú, Agosto 2014 - viajarcaminando.org
David y Rominita en Machupichu, Perú, Agosto 2014 – viajarcaminando.org
Juntos en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, Noviembre 2014 - viajarcaminando.org
Juntos en Ushuaia, Tierra del Fuego, Argentina, Noviembre 2014 – viajarcaminando.org

Próximo destino: Sudeste asiático.

Antes de viajar: preparando el botiquín

Tenemos los pasajes y el equipaje armado y antes de viajar nos damos cuenta que no tenemos un botiquín de primeros auxilios. Para que esto no te pase, cuando acudes al Centro de vacunación internacional, al menos acá en España, te sugieren que no te olvides de armar uno después de darte las vacunas recomendadas para el país al que viajas. Pero ¿cómo preparo un botiquín médico? 

Medicamentos para mi Botiquín de primeros auxilios, listo antes de viajar al Sudeste Asiático
Medicamentos para mi Botiquín de primeros auxilios, listo antes de viajar al Sudeste Asiático

Ante todo voy a aclarar que no soy médica ni nada por el estilo así que si hay alguien que tiene una enfermedad o quiere aclarar dudas médicas, mejor consulte a un profesional. En este post simplemente pretendo ayudarles a armar el botiquín de primeros auxilios antes de viajar que en mi caso, lamentablemente, siempre he utilizado cuando viajo lejos.

Para heridas, es conveniente llevar algo para desinfectar o prevenir infecciones como la povidona yodada, el líquido de color marrón que nos ponen cuando nos lastimamos. A esto le sumamos los apósitos esterilizados o gasas y un esparadrapo adhesivo que es la cinta con la que pegamos las gasas a nuestra piel. Y para proteger aún más, en algunas webs como Antesdeviajar.com recomiendan llevar vendas. En mi caso, utilicé todo esto en el viaje a Kenia cuando me caí y me hice heridas en las rodillas que sangraban mucho. Todas estas cosas que antes no llevaba en mis viajes, me fueron muy útiles en aquel.

Tampoco estamos exentos de quemarnos (preparando la comida en una olla en el orfanato de Malindi en Kenia, me quemé la mano) así que una pomada para quemaduras no está de más.

Por otro lado, para evitar dolores de cabeza, fiebre o malestares generales derivados de dolores musculares, es conveniente llevar ibuprofeno y paracetamol. Además, puede ser interesante llevar omeprazol para proteger el estómago del ibuprofeno. Y hablando del sistema digestivo, yo suelo llevar pastillas de carbón para la diarrea, laxantes para lo contrario, un protector de intestinos que suelo tomar cuando sé que voy a comer algo que no digiero bien y algún regulador de flora intestinal como el plantago.

Si vamos a una zona tropical, es importantísimo llevar repelente antimosquitos fuerte. Yo además llevo una pulsera repelente que dura 30 días y lápiz amoníaco para picaduras de insectos (el mismo que usan los guardavidas en las playas cuando te rozan las medusas). De todas formas, si se viaja a una zona de riesgo de malaria o dengue, habría que consultar al médico y valorar si necesitamos vacuna o prevención oral como el malarone.

Por último y no menos importante, llevo descongestionador nasal porque en algunas zonas la humedad me inflama la nariz y me cuesta respirar; antihistamínico porque tengo alergia a algunas plantas; colirio para los ojos por si me entra algo que me irrita o por si me arden del cansancio; biodramina para los mareos en barco, coche o cualquier otro transporte que vaya por curvas (no llevé a Perú esto y me mareé bastante subiendo en minivan a la estación de Aguas calientes que sube a Machupichu); y crema de protección solar fuerte para evitar quemaduras y enfermedades de la piel.

Antes de viajar, revisa que el botiquín te quedó completo. Yo le agregué unas tijeras pequeñas y unas tiritas. Creo que no me dejo nada, pero si algún viajero pasa por acá y nota que me falta algo, invitado a dejar comentario así ayudamos a todos los que están por viajar y aún no tienen el botiquín armado. Yo me voy en una semana y ya lo tengo listo. 

¡Buen viaje!

Viajar solo o viajar acompañado

Como comentaba en el post Viajar por el mundo, creo que se puede viajar de mil maneras, que aunque hay mucho escrito por ahí, nadie tiene la clave. La forma del viaje, la cantidad de días, con quién viajar o viajar solo es una elección personal. Ahora que estoy a punto de hacer mi primer viaje largo (casi dos meses) y que lo más probable es que gran parte del camino lo haga sola, me gustaría reflexionar sobre el asunto.

Viajar solo (o viajar sola en mi caso) por un período largo de tiempo es algo que me he planteado muchas veces pero que no he llegado a hacer. Me intriga cómo será estar sola de un lado a otro y que las decisiones sobre qué hacer o donde ir solo dependan de mí. Siempre he viajado en compañía de alguien (amigos, pareja, familia, compañeros de trabajo o de la ONG) a excepción del viaje que hice a Kenia hace tres años para realizar un proyecto de voluntariado en el orfanato de Malindi y el posterior safari. Sin embargo nunca he viajado sola recorriendo pueblos y ciudades, yendo de un país a otro. Y me pregunto cómo será.

Viajando sola por Kenia, Masai Mara Park, Kenia, Octubre 2012, viajarcaminando.org
Viajando sola por Kenia, Masai Mara Park, Kenia, Octubre 2012, viajarcaminando.org

Leí hace un tiempo en Diario del viajero las Siete razones por las que también me gusta viajar solo y me quedé pensando en ellas: viajando solo en realidad nunca estás solo; viajando solo sales de tu zona de confort; viajando solo puedes hacer lo que te de la gana; te hace ser valiente y prudente a la vez; viajando solo puedes ser tu mismo; puedes por fin estar solo y encontrar un camino hacia ti mismo.

La verdad es que he leído miles de historias de hombres y mujeres que se animan a viajar solos por distintos motivos y que lo disfrutan inmensamente. Algunos hacen alusión a lo que se comenta en Diario del viajero, al hecho de que viajando se conocen otros viajeros y uno puede unirse a ellos y al final no está solo (esto nos pasó en el sur de Bolivia y me pasó en el safari a Masai Mara Park en Kenia). Otros argumentan que si no viajaban solos no lo hacían porque no tenían amigos dispuestos a acompañarlos a semejantes aventuras. Y hay quienes van (¿o debería decir vamos?) en busca de momentos de soledad y de encuentro con uno mismo.

¿Y qué hay de malo en viajar solo?

Aunque la realidad es que no vamos a estar solos si viajamos por destinos turísticos, sobre todo si vamos a hosteles donde suelen reunirse mochileros de muchas partes del mundo, sí es cierto que puede darse la situación de que nos encontremos solos o tengamos esa sensación. Y en esos momentos, quizá la soledad ya no es amigable y necesitamos compartir nuestra experiencia con alguien a quien apreciamos.

En mi experiencia en la costa de Kenia, no tuve largos momentos de soledad porque siempre encontraba a alguien con quien conversar: en el bus de 9 horas de Nairobi a Malindi conocí un hombre que estaba interesado en saber por qué había ido tan lejos de mi tierra; y de camino de regreso (quince días después) conocí a otro que me ayudaba con la pronunciación de las palabras en swahili recientemente aprendidas. Durante las noches, en Malindi, cuando mi familia de acogida se iba a dormir, yo aprovechaba a escribir en mi diario de viajes y a reflexionar sobre lo que había vivido ese día. Cuando viajé a Dublín sola a ver unos amigos, en el bus del aeropuerto al centro conocí a una chica brasileña con la que aún hablo de vez en cuando por Facebook. En definitiva, no recuerdo viajes en los que me sintiera sola y con angustia por ello. Pero sé de viajeros a los que sí les pasa.

Ahora que quedan menos de quince días para partir de viaje al sudeste asiático (a una parte de él) vuelvo a reflexionar sobre este tema de viajar solo o viajar acompañado y lo que primero me viene a la cabeza no es la idea de que pueda angustiarme estar sola. Sin embargo, sí tengo algunos miedos relacionados con estar sola que tienen que ver con la enfermedad: por ejemplo ¿qué pasa si me ocurre algo grave o si enfermo de gastroenteritis aguda como en Delhi o en Buenos Aires? ¿quién va a cuidar de mí o a estar pendiente si mejoro o empeoro? En Delhi, algunas compañeras voluntarias de la ONG me hicieron compañía a ratos y en Buenos Aires fueron mis familiares quienes me apoyaron. No estaré sola, es cierto, porque habrá otros viajeros pero ¿por qué habrían de preocuparse por mí esos viajeros? Así que asumo que me tendré que cuidar sola y eso quizás me da un poco de miedo.

Aún hay otro punto que no me gusta mucho del hecho de viajar sola: voy a ver cosas hermosas, vivir experiencias increíbles, aventuras que quizás no imagine, y no voy a poder compartirlas con mi compañero de vida (a menos no hasta que no llegue un mes después). Tampoco las voy a compartir con mi familia o amigos a los que quiero mucho y que me encantaría que estuvieran ahí para apreciar las maravillas del paisaje, de la gente, de lo que vivo. Las voy a vivir sola, en cierta manera, y esto me da pena.

Viajando sola por Buenos Aires, Jardín japonés, Capital Federal, Argentina, Abril 2012
Viajando sola por Buenos Aires, Jardín japonés, Capital Federal, Argentina, Abril 2012, viajarcaminando.org

Sin miedo a viajar sola

En resumen, no tengo miedo a viajar sola, me atrae muchísimo la idea, pero una parte de mí también querría viajar con alguien cercano, no solo para cuidarnos mutuamente en caso de enfermedad o cansancio, sino también para poder compartir los momentos con alguien que los aprecie como yo, para poder disfrutar del viaje en compañía de las personas que comparten mi día a día.

Es por estas razones por las que el viaje al Sudeste Asiático no será totalmente en solitario: haré una parte sola, otra con una gran amiga viajera con la que me encuentro por allá y otra parte con David, mi compañero de vida. Es un plan de viaje ideal para mí que me gusta la soledad en los viajes pero que también me gusta viajar acompañada, así que la realidad es que me siento afortunada de poder realizarlo así.

¿Y ustedes qué prefieren? ¿Viajar solos o acompañados?

Qué ver en Nueva Delhi en pocos días

Nueva Delhi es la puerta de entrada a la India, sobre todo si se llega por avión, pero es mucho más que eso, es una ciudad de contrastes, entre lo antiguo y lo moderno, entre la riqueza y la pobreza. Delhi huele a curry pero también a incienso, suena a bocinazos de los coches pero también al bullicio de la gente. Una ciudad diferente donde muchos aseguran sufrir un choque cultural y del que otros quedan perdidamente enamorados.

Atasco en Delhi
Tuk Tuk Coches, furgoneta y motos, atasco en Nueva Delhi, India, 2010

Viajar a la India siempre había estado en mis planes pero no sabía que terminaría yendo con una ONG a un encuentro de jóvenes del mundo (el Kaleidoscope organizado por Oxfam). Y si bien estuve mucho tiempo en el hotel, formando parte del evento internacional, pude también descubrir parte de la esencia de este hermoso país a través de la gente que trabajaba allí, de los taxistas, de los vendedores ambulantes, de las personas que crucé paseando…

vendedor ambulante, Delhi
Vendedor ambulante en su puesto, Nueva Delhi, India, 2010

¿Cómo es Nueva Delhi?

Nueva Delhi es algo caótica y ruidosa. Se puede estar más de cuatro horas en un atasco y no llegar a tiempo a ver lo que se pretendía ese día. Justo lo que nos pasó a nosotros que nos quedamos sin ver el Fuerte Rojo por dentro porque llegamos cuando estaban por cerrar. Y nos perdimos el espectáculo que íbamos a ver. Pero dentro del caos, flota algo de paz en el aire y esto lo demuestra el hecho de que aunque todos piten (toquen la bocina del coche sin parar) ninguno se enfada sino que por el contrario sonríen.

Conductor camión, Delhi
Conductor de camión colorido en la ruta a las afueras de Delhi, India, 2010

Delhi son las mujeres con sus saris de colores, los hombres con sus panjabi, los niños jugando a la pelota en los barrios, son también los carros tirados por bueyes circulando junto a los tuk-tuk, las motos y coches de alta gama. Son las casas de chapa y los barrios humildes pero también los edificios acristalados que albergan oficinas de multinacionales. Son las calles céntricas llenas de carteles anunciando telas  y otros productos, son los callejones que terminan en mezquitas o templos hinduistas. Son los parques, los mercados y un sin fin de cosas más que se pueden ver en Delhi que es, sin duda, una ciudad de contrastes.

 

Hombres comiendo bajo un toldo, Delhi, India, 2014
Hombres comiendo bajo un toldo, Delhi, India, 2010
Carteles de publicidad, Delhi, India, 2014
Carteles de publicidad, Delhi, India, 2010
Niños jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014
Niños jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014
Niñas jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2014
Niñas jugando en un barrio de Nueva Delhi, India, 2010

¿Qué ver y qué hacer en Nueva Delhi?

El viajero siempre quiere saber qué ver en un lugar que va a visitar. Sin embargo, cada persona es distinta y le gustan cosas diferentes. A mí me gusta la gente así que mis consejos posiblemente sean muy distintos a los de alguien que le gusta ver monumentos. Si el lector quiere saber las diez mejores cosas que ver en Delhi según muchos viajeros puede leer este artículo en Tripadvisor. Yo no vi ni una de esas recomendaciones.

Entonces, a la respuesta sobre qué ver en Delhi yo respondería: Jama Masjid, la mezquita más grande de la India, pero no solo el edificio que es hermoso sino también la gente que entra y sale, los que simplemente pasan o los que están sentados en sus alrededores. Esta mezquita está sobre una pequeña colina en la vieja Delhi, cerca del Fuerte Rojo, otro monumento que me gustó mucho aunque solo lo viera por fuera.

Entrada a la Mezquita más grande de la India, Delhi, India 2014
Entrada a la Mezquita más grande de la India, Delhi, India 2010
Lateral de la Mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2014
Lateral de la Mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2010

¿Y qué mas? Visitar un mercado callejero, pero no uno preparado para turistas que son a los que te suelen llevan algunos taxistas; sino uno que te encuentres callejeando por el centro de la ciudad, incluso en frente de la mezquita donde por la tarde se llena de vendedores de frutas y verduras, aves y objetos varios. Y si de callejear hablamos, un paseo por la calle Chandni Chowk es imperdible. Ahí es donde se aprecia la magia de Delhi y su gente, donde se mira, se regatea, se compra y se agradece la amabilidad.

Vistas desde la mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2014
Vistas desde la mezquita Jama Masjid, Delhi, India, 2010

Si hablamos de monumentos, también visité la India Gate o el Rajpath (camino del rey) donde se realizan muchas de las ceremonias de Delhi, pero no me pareció nada del otro mundo. Y lo hubiese cambiado por quedarme un rato más en las callejuelas de la vieja Delhi. Sí me gustó mucho el edificio de gobierno más importante: el Rashtrapati Bhavan, la residencia oficial del presidente, imponente y majestuosa, al final del camino del rey. Pero nada comparado con las sensaciones que me produjo la vieja Delhi.

Y volviendo a la vieja Delhi, vuelvo a rememorar sus aromas (a curry y a incienso), sus sonidos (el llamado a la oración de la mezquita entremezclado con las voces en hindi), sus colores (el de las ropas de algunas mujeres) y su misterio. Y entre esos recuerdos se asoma uno curioso que vuelve a recordarme que me gusta la gente: un grupo de sijs sentados sobre una alfombra en un templo sij, en silencio, y un grupo de turistas españoles (nosotros) con la cabeza cubierta y los pies descalzos, en silencio, reflexionando, pensando que tal vez a pesar de las diferencias no somos tan distintos.

Templo Sij, Delhi, India, 2014
Templo Sij, Delhi, India, 2010

Viajar por el mundo: dudas y miedos

Hace tiempo vengo dándole vueltas a una idea: me gustaría ayudar a todos aquellos que quieren viajar por el mundo y no saben cómo o por donde empezar. Quisiera crear una nueva serie de artículos más prácticos que no solo hablen de mi propia experiencia viajera sino también que ayude a otros a viajar o al menos les de pistas de por donde empezar.

Viajar por el mundo

En realidad es una expresión muy utilizada pero no está claro a qué se refiere cada uno cuando la utiliza ya que cuando viajamos obviamente que lo hacemos por el mundo, ya sea por una parte pequeña de él o por una extensión más amplia. Al fin y al cabo, siempre que estamos desplazándonos para conocer nuevos rincones del Planeta estamos viajando por el mundo.

No todo el que deambula está perdido, frase en una pared del hostel, Luang Prabang, Laos, 2015
No todo el que deambula está perdido, frase en una pared del hostel, Luang Prabang, Laos, 2015

¿Por dónde empiezo?

Acá no vale lo de “por el principio” porque no hay principio ni final. El mundo es muy grande y siempre habrá nuevos sitios que descubrir. Yo empezaría por algo cerca, salvo que ya hayas viajado con anterioridad a sitios cerca y estés con ganas de experimentar más allá de las fronteras.

Podemos empezar conociendo el pueblo vecino, hablar con su gente, aprender un poco de su historia, comer alguna comida típica si la tiene, y pasar unos días allí. O podemos viajar a la capital de la provincia vecina si aún no lo hemos hecho. El asunto es abandonar el sitio cómodo dentro de casa y dar el primer paso para ir a un sitio al que nunca hayamos ido.

Poblado Cu Lan, Dalat, Vietnam, 2015
Camino natural en el Poblado Cu Lan, Dalat, Vietnam, 2015

¿Cuánto tiempo me voy?

Eso depende de tus prioridades, de tus intereses, de tu estado físico y mental, de tus aficiones, de tu situación social, amorosa, afectiva, económica, etc. No hace falta renunciar al trabajo o al estudio o a la familia para irse de viaje durante cinco años (aunque sé de alguno que lo ha hecho y está muy feliz) ni tampoco hace falta viajar como lo digo yo o como lo dice el viajero que siempre leemos y nos encanta.

Al final cada uno de nosotros tenemos una forma de viajar y el tiempo que empleemos en conocer lugares nuevos depende solo de nosotros y de nuestra situación. Hay quien se podrá ir solo quince días de vacaciones y hay quien se podrá ir un año. Hay quien le gustaría tomarse un año sabático pero no se anima y prefiere viajar durante un mes y ver qué pasa. Hay quienes se van con sus parejas dos años enteros a recorrer el mundo. Todo depende.

¿En qué tipo de transporte viajo?

A mí me gusta caminar, me gusta patear las ciudades, los montes, las lagunas, los bosques, las playas, etc. Pero no camino tanto como me gustaría. Suelo viajar en avión a un punto y de ahí a caminar, tomar buses, alquilar coches, etc.

Viajar caminando te dará un placer increíble pero hay quienes prefieren la bicicleta o la moto y experimentan otro tipo de viaje que no tiene nada que envidiarle a los viajes a pie. Viajar en una mini van o en una autocaravana atravesando innumerables fronteras y países desconocidos, conociendo gente de todas las culturas habidas y por haber es uno de mis sueños pero no espero a tener una mini van para viajar, voy viajando de la forma en que va surgiendo.

Montando en bicicleta, Phoenix Island, Mekong River, Vietnam, 2015
Montando en bicicleta, Phoenix Island, Mekong River, Vietnam, 2015

¿Por qué viajar por el mundo?

Viajar te muestra cuán grande es el mundo, te obliga a dejar de mirarte el ombligo, te ayuda a entender el porqué de una situación en un país determinado, a comprender más al otro, a juzgar menos y tolerar más, a observar y admirar. Viajar te abre la cabeza.

Te hace comprender cuántas formas de vida posible hay y que ni la tuya ni la de tu vecino son las correctas, sino una más. Ves que no todo es blanco o negro, que hay muchos matices y que la vida es distinta para otros pueblos, otras culturas, otras personas. Viajar por el mundo te ayudará a comprender al otro, al que vive más allá de tu casa, al que sueña otros sueños, vive otra vida, y también te hará comprenderte más a ti mismo.

Podría seguir este artículo con un “¿Cuándo viajar?”, “¿Ciudades o Naturaleza?” o temas de edad, dinero y demás, pero la realidad es que no tengo la clave ni yo ni nadie. Yo diría que viajes cuando te apetezca, cuando puedas, sin excusas, que viajes por el motivo que sea, a la edad que sea, con quien sea y como sea pero que viajes. Ese es mi consejo.

De todas formas, si tienes dudas, preguntas o eres de los que siempre están diciendo “Quiero viajar pero…” deja por escrito en los comentarios o por Facebook, Twitter, Instagram o por e-mail tus consultas, tus inquietudes y trataré de resolverlas como mejor pueda o contándote mi experiencia como viajera.

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@rominitaviajera en Parque Nacional Tierra del Fuego, Argentina, 2014

Lista de dudas y miedos que me han planteado potenciales viajeros

¿Cuánto dinero necesito para viajar?

¿De qué puedo trabajar mientras estoy viajando?

¿Tengo que reservar alojamiento con tiempo?

¿Cómo encuentro alojamiento barato?

¿Es peligroso quedarse en casa de desconocidos?

¿Es peligroso viajar solo/sola?

¿Es peligroso viajar por tu cuenta?

¿Es necesario contratar un seguro de viajes?

¿Cómo haces con las cosas de mujeres?

¿Te llevas un botiquín de primeros auxilios?

¿Y si me pasa algo grave o tengo un accidente?

¿Cómo te comunicas en los países que no hablan castellano?

¿Cómo te conectas a Internet?